José María Ibáñez
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| Foto: es.dreamstime.com |
La isla de Hashima, también conocida como Gunkanjima (isla
acorazado), por su silueta similar a un buque de guerra, dicen que es uno de
los enclaves más inquietantes y, al mismo tiempo fascinantes del país. Se trata
de un enclave minero abandonado desde 1974. Su historia es una extraña mezcla
de prosperidad industrial, explotación humana, abandono repentino y un aura
casi sobrenatural que actualmente atrae a exploradores y amantes del misterio y
lo desconocido.
Está situada frente a las costas de Nagasaki, capital de la
prefectura del mismo nombre, al sureste del Japón; una ciudad portuaria
construida entre colinas y bahías, famosa por su apertura histórica al comercio
exterior y por haber sido, en 1945, la segunda ciudad del mundo en sufrir un
bombardeo nuclear.
Hashima fue durante décadas un centro de extracción de carbón
submarino, donde se alojaban miles de trabajadores en un espacio diminuto. Tras
el cierre de la mina en 1974, todos sus habitantes la abandonaron, dejando tras
de sí un paisaje post apocalíptico.
Llegó a albergar a más de cinco mil personas en apenas 6,3
hectáreas, convirtiéndose en uno de los lugares más densamente poblados del
mundo. Tenía apartamentos, escuelas, hospital, tiendas, cine, baños públicos e
incluso un salón de pachinko; un tipo de establecimiento muy característico del
país nipón, dedicado casi exclusivamente al juego del mismo nombre, que mezcla
elementos de pinball y máquina tragaperras. Es extremadamente popular y
funciona tanto como entretenimiento como una forma indirecta de apuestas.
Durante la Segunda Guerra Mundial, la isla fue escenario de
trabajos forzados de coreanos y chinos, sometidos a condiciones extremas en las
minas. Este cruel y terrorífico pasado sigue siendo motivo de controversia
histórica y política.
Tras el cierre de la mina en 1074, Hashima quedó completamente
deshabitada. Con el tiempo, sus edificios se deterioraron y la vegetación
comenzó a invadir la estructura, convirtiéndose en un escenario ideal para
documentales y películas como Skyfall (2012), vigésimo tercera película de la
saga de James Bond, dirigida por Sam Mendes y protagonizada por Daniel Craig.
Muchos visitantes afirman haber visto misteriosas sombras
moviéndose por los desiertos pasillos de los antiguos bloques de apartamentos,
especialmente en los edificios 65 y 70, los más antiguos y deteriorados. Estas
sombras suelen describirlas como figuras que asoman por ventanas sin cristales,
siluetas que cruzan pasillos derrumbados, movimientos rápidos en zonas donde no
hay acceso humano. La explicación racional suele ser el juego de luces y el
viento entre estructuras rotas. Pero quienes lo han visto dicen que las formas
son demasiado humanas.
Durante la Segunda Guerra Mundial, miles de trabajadores
forzados coreanos y chinos murieron en los túneles mineros. Desde entonces, hay
relatos de golpes metálicos que parecen proceder del subsuelo, susurros en
zonas donde no hay eco, quejidos que se escuchan cuando el mar golpea la isla.
Los guías turísticos reconocen que estos sonidos existen, pero los atribuyen a
la estructura hueca de la mina. Aun así, muchos visitantes aseguran que los
“ruidos suenan demasiado humanos”.
La leyenda del minero que nunca salió, es una de las
historias más repetidas. Al parecer, entre los antiguos residentes es la del
“Hombres del Nivel 3”. Según la leyenda, un minero quedó atrapado tras un
derrumbe, nunca recuperaron el cuerpo, desde entonces, su espíritu “sube” por
los niveles buscando una salida.
Las ventanas que “respiran”, se observan en varios vídeos
grabados por exploradores; se ven ventanas que se abren y se cierran solas,
incluso en días sin viento. La leyenda dice que son los antiguos residentes
“asomándose” para ver quién ha vuelto a la isla. Los habitantes de Nagasaki
cuentan que, en noches de tormenta, se pueden ver luces encendiéndose y
apagándose en los edificios, aunque no hay electricidad desde 1974.
Los espíritus que intentan escapar hacia el mar. Muchos
prisioneros intentaron huir nadando hacia Nagasaki, pero murieron en el
intento. Por eso existe la creencia de que en la zona sur de la isla se ven
figuras mirando al horizonte, algunos visitantes han visto huellas mojadas que
terminan abruptamente en el borde del muelle, pescadores locales aseguran ver
brazos que emergen del agua en noches de niebla. No hay pruebas, pero la
tradición oral en Nagasaki mantiene viva estas historias.
El edificio 65, es el “corazón maldito” de Hashima. Este es
el edificio más antiguo de hormigón armado de Japón. Los rumores dicen que: se
escuchan pasos en las escaleras, puertas inexistentes “se cierran” con fuerza,
hay habitaciones donde la temperatura baja de golpe. Muchos equipos de
grabación han reportado fallos técnicos solo en este edificio.
La isla que “no quiere visitantes”. Los capitanes de barco
que llevan turistas cuentan que, en días completamente tranquilos, el mar
alrededor de Hashima se vuelve extrañamente agitado, como si algo “empujara”
las olas hacia afuera. Algunos creen que la isla “rechaza” a quienes no
respetan su historia.
Por si os interesa existen tours en barco desde Nagasaki que,
permiten desembarcar en zonas seguras de la isla, aunque el acceso, es limitado
debido al deterioro de las estructuras.
FUENTES CONSULTADAS:
*vandal.elespanol.com
*www.hibridosyelectricos.com
*www.xataca.com
*www.infobae.com
*elsouvenir.com
*es.wikipedia.org
