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José María Ibáñez.

sábado, 15 de enero de 2022

CUERPOS INCORRUPTOS Y EL MISTERIO DE LAS MOMIAS DE LA CUENCA DEL TARIM (CHINA).

Esther Calvo

Vista aérea del cementerio de Xiaohe en el
desierto de Taklamakán (China).
Wenying LI, Instituto de Arqueología y Antigüedades Culturales
de Xinjiang. (El País 27-10-21).


Cuando hablamos de cuerpos incorruptos estamos describiendo una propiedad del cuerpo humano que consiste en no descomponerse a pesar de haber muerto. Un ejemplo lo tenemos en nuestra ciudad de Palma, en el Convento de Santa Magdalena, donde yace en un sepulcro de cristal nuestra "Beateta", Santa Catalina Thomàs, cuyo cuerpo ha vencido el paso de los siglos. En varias religiones se cree que la intervención Divina ha elegido a santos y santas, o destacados personajes, para que sus cuerpos permanezcan incólumes hasta el fin de los tiempos.

Lo cierto es que no, los científicos, antropólogos forenses y paleo antropólogos tienen otra visión. La momificación natural se debe a las condiciones del entorno, la falta de oxígeno, la sequedad del ambiente, la tierra con la que se ha cubierto el cadáver, la ausencia de gérmenes y de insectos, todo esto unido a que en el cuerpo no hubiesen grasa. Estas condiciones suelen darse en las criptas, monasterios y capillas de ahí que puedan encontrarse cuerpos incorruptos.

Vamos a ver otro ejemplo de momificación natural, que además entrañaba un misterio hasta hace poco tiempo, puesto que al tener rasgos diferentes a los pueblos aledaños, no se sabía exactamente de donde provenían. Las momias, fueron encontradas en la actual región autónoma de Sinkiang, en la cuenca del rio Tarim en China. En un principio se pensó que su origen  se encontraba al oeste de Eurasia, y se les consideró  una de las culturas indoeuropeas más antiguas, de la que se tiene conocimiento.

El río Tarim cruza la región autónoma de Sinkiang en China, a fines del S.XIX y principios del XX, unos exploradores descubrieron las primeras momias desecadas en un asentamiento perteneciente a la cultura Qäwrighul, aunque la investigación y los descubrimientos arqueológicos no se produjeron hasta los años 70 del pasado siglo, donde se pudo comprobar que muchos de estas momias tenían más de 4.000 años de antigüedad. Concretamente en 1978 una serie de descubrimientos comenzaron a poner en duda las teorías del aislamiento que se tenía sobre la cultura del lejano Oriente. El hallazgo de una serie de momias de rasgos europeos provocaba un cambio en las historia de las migraciones desde occidente. Pero a estos descubrimientos no se le dio la importancia que verdaderamente tenían y las momias fueron depositadas y casi olvidadas en un museo, hasta que Victor Meir, experto en análisis de textos chinos antiguos, reparó en ellas, pero debió pasar mucho tiempo para realizar las prácticas de ADN y se pudiese dar información científica sobre el descubrimiento.

Estas personas tenían rasgos claramente europeos, pelo castaño o rubio, y nariz larga. Fueron enterradas en la actual región autónoma de Sinkiang, en la cuenca del río Tarim, una zona agreste y árida, del desierto de Taklamakan de China. Eran casi 200 momias y todas conservaban aún las ropas con las que habían sido enterradas, entre las particularidades de estos cementerios está el hecho de que no tienen lápidas, sino unos postes de casi 4 metros de altura. Al pie de cada poste había barcos colocados boca abajo y cubiertos con pieles. 

Dentro de cada barco ataúd estaban los bienes de la tumba. Los cuerpos se han encontrado boca abajo y vestidos con sombreros con plumas, gorros con adornos, grandes capas de lana con flecos, botas de cuero, incluso prendas de ropa interior. Cada barco ataúd contenía ofrendas funerarias como cestas, máscaras talladas y restos de efedra, una hierba que pudo ser utilizada con fines medicinales o para “rituales”. En los ataúdes de las mujeres, se encontró uno o más falos de madera colocados en el cuerpo o a su lado. 

Mirando de nuevo la configuración de los 13 postes que se elevan al pie desde la proa de la embarcación de cada mujer, los arqueólogos concluyeron que los postes eran de hecho gigantescos símbolos fálicos. Los barcos de los hombres, por otra parte, en todos los que había debajo de los postes tenían tapas de cuchilla. A primera vista parecían  remos, pero eran vulvas simbólicas que coincidían con el sexo opuesto, por encima de los barcos con los símbolos de la mujer. 

El conjunto del cementerio fue cubierto con un simbolismo sexual flagrante, científicos aseguran que esto refleja la importancia que la comunidad daba a la fertilidad. Pero parece que han tenido en particular un respeto de la fertilidad, ya que varias mujeres fueron enterradas en ataúdes de doble capa, con un ajuar funerario especial. Viviendo en un entorno tan duro, la mortalidad infantil debió haber sido alta, por lo que la necesidad de la procreación, sobre todo en función de su situación aislada, habría sido grande, aquellas mujeres que fueron capaces de producir y criar hijos hasta una edad adulta habrían sido especialmente veneradas.

Se realizó un estudio sobre su ropa y los objetos enterrados con las momias y se puede asegurar que se dedicaban al pastoreo y a la ganadería, lo que demuestra que éstos se habrían desarrollado en la zona mucho antes de lo que se creía. Igualmente los objetos de bronce enterrados junto a los cuerpos demuestran que este metal fue introducido en China por este grupo de origen desconocido. Estas momias han desconcertado durante mucho tiempo a los científicos y han inspirado numerosas teorías sobre su origen. El estudio genómico de los cuerpos  de la cuenca del Tarim, ha desvelado que esos enigmáticos restos humanos pertenecen a una población indígena de la Edad del Bronce, estaba genéticamente aislada pero era culturalmente cosmopolita. 

Las conclusiones del estudio, publicadas el pasado día 24 de octubre de 2021 en NATURE, se basan en el primer estudio genómico de las poblaciones prehistóricas de la región autónoma de Xianjiang, Uyghur, situada en medio de la Ruta de la seda y considerada un cruce de caminos para la cultura, la agricultura y los idiomas de Oriente y Occidente. Dichos restos humanos momificados de forma natural, datan de entre 2.000 AC. - 200 DC

Como ya se ha dicho más arriba de aspecto “occidental”, ropas de lana, fieltro y una economía basada en el ganado vacuno, ovino y caprino, el trigo, la cebada el mijo y el queso kefir. Algunos científicos creen que por el ganado y su inusual aspecto físico, podría tratarse de pastores de la Edad del Bronce, procedentes de las estepas rusas que en pocos siglos se propagaron por el resto de Euroasia. Otros sitúan su origen entre las culturas de los oasis del desierto de Asia Central del Complejo arqueológico de Bactriana -Margiana (BMAC) un grupo con fuertes vínculos genéticos con los primeros agricultores de la meseta iraní.

Para comprender mejor el origen de la población fundadora de las momias de la cuenca del Tarim, investigadores de la Universidad Jilin, del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva (Alemania), de la Universidad de Seúl (Corea) y de la Universidad de Harvard analizaron el genoma de trece momias fechadas entre el 3.000 y 2.800 AC de la vecina cuenca de Dzungarian

Los investigadores descubrieron que no eran foráneas, sino que parecían ser descendientes directos de una población del Pleistoceno que estuvo muy extendida y que había desaparecido en gran medida al final de la última Edad del Hielo. Esta población, conocida como los antiguos euroasiáticos del norte, sigue presente en los genomas de las poblaciones actuales, especialmente indígenas de Siberia y América, que tienen las proporciones más altas (40% aproximadamente).

En contraste con las poblaciones actuales, las momias del Tarim no muestran evidencias de mezcla con ningún otro grupo del Holoceno, sino que forman un aislamiento genético desconocido hasta ahora y que probablemente sufrió un cuello de botella genético extremo y prolongado antes de asentarse en la cuenca del Tarim. Por el contrario, el análisis de los restos de los individuos de la vecina cuenca de Dzungarian demostraron que eran descendientes de las poblaciones locales y de los pastores esteparios occidentales, los afanasievo, un grupo con fuertes vínculos genéticos con los yamanya de la Edad del Bronce Temprana. “Estos hallazgos contribuyen a nuestra comprensión de la dispersión hacia el este de los ancestros yamnaya y de los escenarios en los que se produjo la mezcla cuando se encontraron por primera vez con las poblaciones de Asia interior” afirma Chao Ning, coautor del estudio y profesor de la Escuela de Arqueología y Museología de la Universidad de Pekín

El estudio revela que los grupos de la cuenca del Tarim estaban aislados genéticamente pero no culturalmente, como demostró el análisis proteómico de su cálculo dental que confirmó que estos individuos practicaban la cría de ganado vacuno, ovino y caprino. Conocían bien diferentes culturas y tecnologías de su entorno. Crsitina Warinner, autora principal del estudio y profesora de la Universidad de Harvard, concluye “Pese a estar genéticamente aislados, los pueblos de la Edad del Bronce de la cuenca del Tarim, eran notablemente cosmopolitas desde el punto de vista cultural”.


FUENTES:

https://www.ecured.cu/Momias_De_Tarim.

https://republica.com 2021/10/27 Fin del misterio.

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