José María Ibáñez

Foto: enrattibha.com
Nos hallamos ante uno de los casos más desconcertantes de la
crónica negra británica. Owen Parfitt, un hombre paralítico que, según los
testigos presenciales, se desvaneció literalmente de una silla de ruedas frente
a su casa en 1763, sin dejar rastro alguno. Actualmente sigue siendo un
misterio sin una explicación convincente.
Sabemos que nuestro protagonista, sin lugar a dudas, había
vivido una vida desenfrenada. Él mismo contaba historias de su juventud que incluían
piratería, grandes batallas, aventuras y numerosas relaciones femeninas. La
mayoría de la gente dudaba de sus relatos, y él sin duda lo sabía. Pero eso
nunca le impidió rememorar sus días de gloria.
Owen Parfitt rondaba los setenta años y se decía que su vida desenfrenada
le había pasado factura. Estaba prácticamente inválido y vivía en Shepton
Mallet, un pueblo del sureste de Inglaterra, con su anciana hermana Susannah.
Para un personaje acostumbrado a ir de aventura en aventura sin ninguna
restricción, la parálisis debió ser una carga muy pesada.
El día de su extraña desaparición, la fecha es imprecisa.
Para algunas fuentes ocurrió el mes de junio de 1763, mientras que otras la
sitúan en 1768. En cualquier caso, sabemos que era una cálida tarde y su
hermana y una vecina lo sacaron al porche para que tomase en aire. Lo dejaron
allí mientras realizaban tareas domésticas, y cuando regresaron la silla estaba
vacía. No había señales de lucha.
Se da la circunstancia que, al otro lado de la calle, a muy
poca distancia, varios trabajadores agrícolas se dedicaban a sus quehaceres
laborales. Sin duda, si alguien se hubiera acercado al porche, alguno de ellos
se habría fijado. Era imposible que Owen se hubiera marchado solo.
Increíblemente, nunca lograron encontrar su rastro. Nadie vio nada.
La hipótesis más realista sobre la desaparición de Owen, pero
también la menos convincente, fue la de un secuestro. Recordemos que nuestro
protagonista era incapaz de caminar, así que alguien tendría que habérselo
cargado a sus espaldas. No se vio a nadie, y no había caminos cercanos por
donde huir o esconderse.
Otra hipótesis que se barajó fue la una fuga voluntaria.
Imposible, ya que aparte de que su movilidad era nula, no tenía medios ni
fuerza para alejarse por sí mismo. Se sugirió que pudo haber sido asesinado y
su cuerpo ocultado, un crimen encubierto. Pero no hubo ningún indicio físico,
ni confesiones posteriores.
Tampoco se olvidaron las explicaciones paranormales. En
aquella época se rumoreó que el diablo se lo había llevado; una interpretación
típica del folclore rural del siglo XVII. Hoy se considera parte del mito
popular.
La extraña desaparición de Owen Parfitt nunca se ha resuelto
y se ha convertido en una leyenda local muy popular. La historia se fue
desvaneciendo, pero volvió a ser noticia en 1813, cuando en el transcurso de
unas obras desenterraron un esqueleto humano.
Todos llegaron a la conclusión de que se trataba de los
restos de Owen, y surgieron diversas teorías sobre como su cuerpo había tenido
un final tan indigno. Sin embargo, la comunidad médica atajó los rumores de
raíz al afirmar que se trataba de los restos de una mujer.
El caso sigue siendo famoso porque es un claro ejemplo de
desaparición, digamos, imposible. Si dejamos de lado lo sobrenatural, lo más probable es
que alguien lo movió sin ser visto, quizá aprovechando un momento en que los
posibles testigos estaban distraídos. O bien, que los relatos posteriores
exageraron la imposibilidad del suceso, como ocurre con muchas historias
transmitidas oralmente durante siglos.
Aun así, la falta total de pruebas hace que siga siendo un
misterio fascinante.
FUENTES CONSULTADAS:
*www.historicmysteries.com
*zoboko.com
*www.reddit.com