José María Ibáñez
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| Foto: www.bing.com |
Shepton Mallet no es tan solo el pueblo donde desapareció
misteriosamente Owen Parfitt. (Ver artículo publicado el jueves 31 de julio). En
realidad, actúa como un lazo de historia oscura, un enclave donde la vida rural inglesa
se mezcla con siglos de castigos, encierros, torturas, muertes y relatos que, la inmensa mayoría, jamás llegaron a formar parte de los registros oficiales.
La población está marcada por una vieja estructura que forma parte de su identidad; la prisión de Cornhill, uno de los nombres históricos de la prisión de Shepton Mallet, en Somerset. En documentos y registros oficiales del siglo XVII, la mencionan como Corn (e) hill House, porque ese fue el edificio original adquirido en 1625 para convertirlo en una House Of Correction, históricamente, un establecimiento penal destinado a encerrar, castigar y reformar a personas acusadas de delitos menores, vagancia, prostitución, conductas ociosas o moralmente desviadas. Su función combinaba estricta disciplina, trabajo forzado y corrección moral.
Durante sus largos años de existencia, sus muros de piedra
gris, albergaron a criminales notorios como los Kray Twins. Recordemos que
Ronnie y Reggie Kray fueron los gánsteres más notorios del East End de Londres
durante las décadas de 1950 y 1960. Su mezcla de violencia extrema, carisma
público y vínculos con celebridades los convirtió en figuras míticas de la
historia criminal británica.
La prisión es hoy un lugar turístico, pero su atmósfera sigue
siendo muy densa, como si el edificio recordara tiempos pasados. Y es que los
relatos paranormales son constantes. Voces en oficinas cerradas a cal y canto,
luces encendidas en dependencias que deberían estar vacías; risas y
conversaciones detrás de puertas selladas.
Investigadores y visitantes ocasionales han sido testigos de
la puesta en escena de figuras que se desvanecen en los pasillos, especialmente
en fechas cercanas a Halloween, cuando las actividades parecen intensificarse.
Por otro lado, aunque el pueblo es pequeño, su historia está
atravesada por tres elementos que lo vuelven especialmente propenso a relatos
inquietantes. Cruce de antiguas rutas: Shepton Mallet está situado en una zona donde
confluyen caminos medievales usados por comerciantes, soldados y peregrinos.
Terreno calizo: las colinas de Somerset están repletas de cuevas y cavidades
naturales, tradicionalmente asociadas a refugios, contrabandistas y rituales
ancestrales. Aislamiento rural: hasta el siglo XIX, la población era un enclave
relativamente cerrado, donde las historias se transmitían de boca en boca sin
intervenciones externas.
Este aislamiento es clave para entender por qué, por ejemplo,
la extraña desaparición de Owen Parfitt se volvió un mito local; el lugar ya
estaba más que acostumbrado a que “lo inexplicable” formara parte, por así decirlo, de su paisaje. Aunque el suceso de Owen Parfitt ocurrió fuera de la
prisión su caso encaja perfectamente, con el patrón de Shepton Mallet; un lugar
donde los hechos documentados conviven con silencios incómodos. La silla vacía
frente a la casa de Parfitt se convirtió en un símbolo local, casi un
recordatorio de que el pueblo tiene dos historias. La oficial: prisioneros, ejecuciones, trabajo agrícola, y la oculta: desapariciones, voces, figuras que
se desvanecen, puertas y ventanas que se abren y se cierran solas.
¿Qué hace a Shepton Mallet tan inquietante?
Una síntesis de su “capa oculta”. Cuatro siglos de
sufrimiento humano concentrados en un solo edificio. Relatos paranormales
persistentes, narrados por personal actual y antiguo. Geografía cargada de
simbolismo, con colinas, cuevas y rutas antiguas. Un caso de desaparición
imposible, el de Owen Parfitt, que actúa como eje narrativo.
En la actualidad la antigua prisión opera como una atracción
turística. Ofrece visitas guiadas por las celdas, patios y alas históricas, escape
rooms dentro de sus celdas y eventos nocturnos. Un escape room (o juego de
escape) es una actividad de ocio en la que un grupo de personas entra en un
espacio temático y debe resolver acertijos, enigmas y tareas físicas o lógicas
para cumplir una misión antes de que se agote el tiempo, normalmente sesenta
minutos.
Aunque el edificio ha sido remodelado en distintas ocasiones,
aún se pueden ver las celdas y muros del siglo XVII, los patios del siglo XIX,
los bloques militares usados en la Segunda Guerra Mundial y las distintas áreas
donde se realizaban trabajos forzados y castigos. La visita actual permite
recorrer estos espacios con explicaciones históricas y testimonios aportados
por antiguos reclusos y carceleros.
Shepton Mallet es un pueblo donde la historia oficial nunca
logró tapar del todo lo que la gente contaba y sigue contando.
FUENTES CONSULTADAS:
*prisionguide.co.uk
*somersetdaily.co.uk
*sheptonmalletprision.com
*sheptonmallet.nub.news
*es.wikipedia.org
*Archivo de Historias Olvidadas.
