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José María Ibáñez.
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miércoles, 22 de julio de 2026

GABINETES DE CURIOSIDADES

 José María Ibáñez

Foto: ige.org.


Los “gabinetes de curiosidades”, también conocidos como “cuartos de maravillas”, surgieron durante la época del Renacimiento. Eran espacios privados donde nobles y burgueses coleccionaban objetos exóticos y raros procedentes de distintas partes del mundo. Fueron, por así decirlo, los primeros santuarios del misterio. Habitaciones donde se acumulaban objetos imposibles, criaturas disecadas, reliquias, artefactos mágicos y todo tipo de piezas que desafiaban la lógica. Eran, en esencia, templos privados dedicados a la contemplación de lo extraño, de lo insólito, de lo inexplicable.

Imagina entrar en una habitación iluminada solo con velas, donde cada vitrina parece observarte. El aire huele a madera antigua y a químicos de conservación. Nada está ordenado según criterios modernos; todo está dispuesto para provocar inquietud, para sugerir que el mundo es más vasto y más oscuro de lo que creemos.

Aunque, en la mayoría de los casos, se presentaban como colecciones científicas, muchos gabinetes tenían un propósito más íntimo, más oculto. Controlar lo desconocido, poseer lo extraño era una forma de dominarlo. Demostrar poder. Solo quienes viajaban, comerciaban o exploraban podían reunir tales maravillas. Practicar rituales privados. Algunos coleccionistas realizaban sesiones espiritistas, invocaciones o meditaciones frente a sus piezas. Crear narrativas personales. Cada gabinete era un autorretrato simbólico.

A continuación, algunos de los Gabinetes de Curiosidades históricos, los verdaderos, los que existieron y dejaron huella, presentados con la atmósfera densa, pero también con rigor y citas. Son puertas reales hacia ese mundo donde lo extraño se volvió objeto de culto y contemplación. Era un intento de ordenar lo inexplicable en una ápoca, donde la ciencia y la superstición convivían.

Museo Wormianum. El gabinete del médico y anticuario Ole Worm (siglo XVII), es uno de los más célebres. Su frontispicio, Musei Wormiani Historia, muestra paredes repletas de animales exóticos, fósiles, artefactos etnográficos y objetos que hoy llamaríamos “monstruosos”. Un frontispicio no es solo una portada: es un umbral. En los viejos libros de alquimia, en los tratados de sociedades ocultistas victorianas y en los gabinetes de curiosidades, el frontispicio era la primera advertencia, la primera sombra, el primer símbolo que insinuaba lo que aguardaba dentro. Dicen que, Ole Worm, fue médico, anticuario y coleccionistas, pero esa es la versión que aparece en los libros. La otra, lo describe como alguien que no estudiaba lo extraño: lo atraía.

Wunderkammer de Ferrante Imperato (Nápoles, 1599). La ilustración incluida en su Historia Naturale está considerada como la primera representación conocida de un gabinete de curiosidades: hombres observando estantes abarrotados de prodigios, minerales, animales disecados y rarezas naturales. Era un espacio donde la naturaleza se mostraba como un teatro de maravillas.

Gabinete de Arte de Pomerania (Siglo XVII). Presentado en una obra de Anton Mozart, este gabinete reunía arte, objetos exóticos y piezas científicas. Era un ejemplo de cómo los nobles buscaban demostrar poder y conocimiento mediante colecciones que parecían desafiar la lógica. Anton Mozart, recordemos, fue un pintor alemán del período barroco temprano, activo en Augsburgo entre finales del siglo XVI y comienzos del XVII.

Kunstkammer de los príncipes europeos (Siglo XVI). Muchas Wunderkammer nacieron de tesoros reales, donde se guardaban joyas, reliquias y objetos de valor. Con el auge del humanismo, estos espacios se transformaron en cámaras donde cada pieza debía exaltar las virtudes del príncipe. Samuel Quiccheberg describió la fórmula ideal: naturalia, artificialia, exotica, scientifica.

Gabinetes renacentistas privados (Italia, Alemania, Francia). Durante los siglos XVI-XVIII, exploradores, nobles y eruditos reunieron fósiles, minerales, instrumentos científicos, artefactos traídos de tierras lejanas y objetos rituales. Eran espacios donde lo desconocido se volvía admiración y estudio. .

El Schloss Ambras. Ubicado en Innsbruck, Austria, este gabinete fue creado por el archiduque Fernando II. Contenía armas, armaduras, objetos exóticos y obras de arte, y está considerado como uno de los primeros museos de Europa.

La Tribuna de los Uffizi. Aunque no es un gabinete en sí, esta sala de Florencia, Italia, fue diseñada para exhibir una colección de arte y objetos raros, y es un ejemplo de cómo los gabinetes evolucionaron hasta los museos modernos.

¿Qué los hacía tan inquietantes?

Aunque hoy los vemos como  antecesores directos de los museos modernos, en su época actuaban como microcosmos rituales. Contenían objetos sin clasificación clara, piezas naturales junto a reliquias religiosas, criaturas deformes junto a instrumentos científicos, artefactos exóticos envueltos en supersticiones; eran lugares donde el mundo parecía más vasto y más oscuro.

Efectivamente, son los orígenes de los museos, pero también de algo más profundo. La idea de que el mundo está lleno de grietas por donde se filtra lo inexplicable.


FUENTES CONSULTADAS:

*historia.nationalgeographic.com

*es.wikipedia.org

*Archivo de Historias Olvidadas.

 

 

 

viernes, 29 de mayo de 2026

MUSEO DE LAS RELACIONES ROTAS

Foto: www.expansion.com

 José María Ibañez


Si tienes programado un viaje a la ciudad croata de Zagreb, no te olvides de visitar el Museo de las Relaciones Rotas. Se trata de una curiosa exposición que contiene objetos reales donados por personas tras el final de una relación. Cada objeto se acompaña de un comentario o una breve historia, íntima y a veces un tanto desgarradora.

El espacio exhibe objetos personales donados por personas de todo el mundo, cada uno con una historia que explica su significado. Nació como una exposición itinerante y desde 2010 cuenta con una sede permanente. Fue creado por los artistas croatas Olinka Vištica y Dražen Grubišić. Ambos crearon el proyecto tras terminar su propia relación y transformaron la idea en un museo reconocido internacionalmente.

El museo está repleto de objetos memorables. Es único en el mundo, perfecto si te interesa la psicología, las emociones humanas y las historias reales. Ofrece una forma creativa de reflexionar sobre el amor, la pérdida y la memoria. Puedes incluso donar un objeto si deseas compartir tu propia historia.

Estas son tres de las historias más famosas, queridas y comentadas por los visitantes del museo. Son relatos reales donados junto con los objetos expuestos, y se han convertido en clásicos de la exposición por su mezcla de humor, dolor y humanidad.

El hacha de la venganza amorosa es, probablemente, el objeto más célebre del espacio museístico. Una mujer donó el hacha que había usado para destrozar los muebles de su exnovia después de que ésta la dejara por otra persona. Cada día, mientras la ex estaba de vacaciones con su nueva pareja, la donante destruía un mueble distinto, como una especie de terapia catártica. Cuando terminó, dijo que se sintió “liberada”. El hacha se convirtió en un símbolo del museo; crudo, honesto y sorprendentemente humorístico.

El osito de peluche que sobrevivió a un amor imposible. Es un clásico emocional de la exposición. Un hombre donó un peluche que le regaló su pareja durante una relación a distancia. El muñeco lo acompañó durante años, incluso después de que la relación se desvaneciera por la imposibilidad de verse. El texto que lo acompaña es breve y devastador. “Este osito escuchó todas mis esperanzas. Ahora ya no tiene a quién escuchar”. Es uno de los objetos que más conmueve a los visitantes.

La barra de chocolate sin abrir. Es una historia tan triste como tierna. Un hombre guardó durante décadas una barra de chocolate que le regaló una chica que le gustaba cuando era joven. Nunca se atrevió a declararse, y la vida los llevó por caminos distintos. Cuándo donó el chocolate, escribió. “Nunca lo abrí. Era lo único que tenía de ella”. El chocolate, intacto pero envejecido, se ha convertido en un símbolo de los amores que nunca llegaron a ser.

El museo está lleno de otros objetos memorables. Por ejemplo, el frasco con lágrimas reales guarda una historia triste y extraña. Una mujer donó un pequeño frasco lleno de las lágrimas que lloró durante su ruptura. Literalmente las recogió mientras lloraba, como si quisiera conservar la prueba física de su dolor. Es uno de los objetos más impactantes por su mezcla de vulnerabilidad y rareza.

El abrigo de piel que nunca se devolvió, es la historia de una mujer que regaló a su pareja un abrigo caro. Cuando él la dejó, se negó a devolvérselo, así que ella donó al museo la percha vacía, acompañada de un texto que decía: “Esto es todo lo que quedó de aquella relación”.

La cuchara de helado robada. Una chica confesó que, tras una ruptura, se llevó una cuchara de helado del restaurante donde solían ir juntos. La historia termina con humos: “No sé por qué la robé. Supongo que quería llevarme algo dulce de una relación amarga”.

La prótesis ortopédica. Un hombre donó la prótesis de la pierna de su exmarido. La explicación es breve y brutal: “Él se fue. La pierna de quedó”. Es uno de los objetos más fotografiados por su mezcla de humor negro y tristeza.

La tostadora secuestrada. Tras una amarga ruptura, una mujer se llevó la tostadora de su ex como acto simbólico. La nota dice: “Me quedé con la tostadora porque él se quedó con mis ganas de desayunar con alguien”.

El vestido de novia nunca usado. Una mujer donó su vestido de boda, completamente nuevo. La boda se canceló a pocos días del evento. La historia que lo acompaña es corta: “Nunca lo usé. Nunca supe por qué se fue”.

La PlayStation que sobrevivió a la relación. Un chico donó una PS2 que su ex odiaba porque “le dedicaba más tiempo que a ella”. Cuando la relación terminó, él escribió: “Ella se fue. La PlayStation y yo seguimos juntos”.

El rompecabezas incompleto. Una pareja solía montar rompecabezas juntos. Tras la ruptura, él donó uno con una pieza menos, acompañado de la frase: “Nunca encontramos esa pieza. Tampoco lo que nos faltaba a nosotros”.

El collar de perro que se quedó con el ex. Una mujer donó el collar de su perro, que se quedó con su ex tras la separación. La nota dice: Perdí a mi pareja y a mi mejor amigo”.

El peluche que escuchó todas las discusiones. Es un pequeño oso de peluche que pertenecía a una mujer que discutía constantemente. El texto decía: “Este oso lo escuchó todo. Ojalá no hubiera escuchado tanto”.

Sin duda, visitar el Museo de las Relaciones Rotas es una buena opción para gozar de un turismo diferente. El espacio museístico ganó el Premio Kenneth Hudson al museo más innovador de Europa en 2011. Tiene tienda de recuerdos, cafetería y restaurante.

FUENTES CONSULTADAS:

*es.wikipedia.org

*www.telemadrid.es

*brokenships.com

*www.hola.com

*Archivo de Historias Olvidadas.

viernes, 26 de septiembre de 2025

LA TUMBA DEL CONDE DRÁCULA, EL ÁNGEL DE LA MUERTE Y LA LÁGRIMA PERPETUA

Foto: www.supercurioso.com

 José María Ibáñez


En "La Mano Negra", mi último libro publicado el mes de octubre de 2023, invito a los lectores a recorrer París, la "Ciudad de la Luz", visitar el "Museo de los Vampiros" y efectuar un relajante paseo por el cementerio de Père Lachaise; deambular por sus distintas áreas, descubrir sus tumbas más emblemáticas , revivir historias de tiempos pasados y dejar volar la imaginación.

Hoy, Jacques Sirgent, fundador y propietario del Museo de los Vampiros, nos acompaña a través de un laberinto de sepulturas, por las zonas menos transitadas del camposanto parisino. Durante el recorrido, mientras observamos algunas huellas de antiguos rituales, nos propone seguir el rastro de los símbolos de murciélagos que decoran distintas sepulturas; catorce quirópteros ocultos en fachadas y puerta de piedra y hierro, que nos guían hasta la tumba donde presuntamente yace sepultado el mismísimo Conde Drácula.

Siguiendo nuestra particular ruta por el cementerio nos dirigimos al encuentro de la estatua del "Ángel de la Muerte", una siniestra figura que cautiva la imaginación de los visitantes. Y es que, ataviada con su oscuro manto y mostrando su sombría cara, parece dispuesta a transportar al más allá las almas de los fallecidos.

Se trata del monumento funerario dedicado a la familia Goüin, una de las más ricas e influyentes de la Francia de los siglos XIX y XX. La efigie ha sido protagonista de numerosas leyendas. Algunos dicen que el ángel llora por las noches, que su antorcha se enciende sola o que su fría mirada puede causar la muerte.

Mientras tanto, me cuentan que vale la pena observar una lágrima perpetua que brota de la figura escupida en aquella arcaica sepultura desgastada por el paso el tiempo. Vamos a su encuentro, aunque cabe la posibilidad que durante el trayecto nos crucemos con una bella dama ataviada con antiguos y elegantes ropajes.

En realidad, la lágrima perpetua es la escultura situada en la tumba de Elisa Bonaparte, hermana menor de Napoleón Bonaparte, representada con una mujer llorando sobre una urna funeraria; fabricada en bronce, que en su interior tiene un dispositivo que hace brotar agua a través de sus ojos. Las gotas de agua caen sobre el receptáculo, creando el efecto visual de la lágrima perpetua.

Por otro lado, nos hacemos eco de una de las leyendas que circundan el camposanto parisino y que tiene como protagonista a la baronesa Elisabeth Alexandrovna Stroganoff-Dominoff, aristócrata rusa fallecida en París el año 1818 y cuyos restos mortales descansan en el interior de un impresionante mausoleo. Cuenta la leyenda que, antes de morir, firmó un testamento ante notario en el que cedía una gran parte de su cuantiosa fortuna a quien fuera capaz de pasar, durante un año, todas la noches, haciéndole compañía junto a su ataúd. Se comenta que muchos intentaron superar el macabro desafío, pero nadie lo lograría; abandonaron la aventura presos de la locura.

Pero nada más aterrador que una espeluznante historia real. Su protagonista, François Bertrand, un sargento del ejército francés, que fue arrestado en 1849 y declarado culpable de actos de necrofilia y canibalismo. Exhumó y mutiló los cadáveres de varias mujeres. Al desenlace de esta terrible historia, dedicaremos otro capítulo de nuestras crónicas de La Mano Negra.


FUENTES CONSULTADAS:

*Ibáñez, José María. La Mano Negra, Anima Ignis Ediciones. Madrid. 2023.





martes, 29 de julio de 2025

MUSEO DE LO EXTRAÑO

 José María Ibáñez

Foto: www.ledauphine.com



Parece formar parte del guion de una novela gótica. El Museo de lo Extraño (Musée de l´Ètrange), abrió sus puertas, el viernes 26 de junio de 2015. Está situado en Serrières, una joya histórica a orillas del Ródano, ubicada al norte de Ardèche. Es un genuino gabinete de curiosidades creado por Odile y André Douzet, apasionados por el esoterismo y las tradiciones ocultas. Está instalado en una antigua bodega que ellos mismos acondicionaron y que bautizaron con el apelativo de “la guarida del brujo”.

André Douzet nació en 1947 y ha dedicado gran parte de su vida a la investigación de fenómenos inexplicables, simbolismo y tradiciones populares. Es escritor, editor e investigador, muy conocido por sus pesquisas sobre Rennes-le.Chàteau, y la Orden del Temple.

Odile Douzet, su esposa, también es autora y colabora en sus investigaciones. Juntos han creado un espacio íntimo y no comercial para compartir con el público en general su pasión por lo oculto.

La colección incluye objetos recolectados durante décadas por el abuelo de André, maestro vidriero de Rive-de-Gier, ciudad ubicada en el departamento del Loira, en la región de Auvernia-Ródano-Alpes. Muchos de ellos provenientes de guaridas de brujos rurales. Puso a buen recaudo piezas únicas, antes de que fueran destruidas por las autoridades o abandonadas a su suerte y olvidadas con el paso del tiempo. El abuelo fue una persona muy respetada en círculos ocultistas locales, aunque siempre mantuvo un perfil muy discreto.

En el museo, se exponen más de mil objetos relacionados con la brujería, alquimia, supersticiones y ocultismo. Objetos que llegan a provocar escalofríos; un cráneo humano y un sapo con la boca casida, usados en rituales de protección y maldición. El sapo, símbolo de transformación, era sellado para “encerrar” el mal. Muñecos Vudú, algunos con alfileres clavados. Se utilizaban para canalizar emociones o influir en personas a distancia. Bolsas de tela que incluyen polvos misteriosos preparadas por curanderos rurales, algunas etiquetadas como “polvo de sombra” o “ceniza de penitente”.

Mandrágoras, raíces con forma humana, consideradas extremadamente poderosas en magia medieval. Se dice que gritan al ser arrancadas. Un colmillo de lobo que se colgaba en el cuello del bebé para protegerlo de los malos espíritus. Una piedra de sangre, usada para detener hemorragias y leyendas que le vinculan con sacrificios humanos antiguos. Medallas, reliquias y objetos ligados a la Orden del Temple y sus rituales secretos.

Objetos auténticos recolectados por generaciones, incluyendo piezas usadas por curanderos y hechiceros rurales. Un salón de adivinación, un taller de alquimista, y una sala dedicada a prácticas esotéricas. La atmósfera es oscura y envolvente, diseñada para que el visitante sienta que entra y recorre la guarida de un brujo.

Este museo no solo exhibe objetos, también cuenta sus historias. Cada pieza tiene su procedencia, un uso y una energía que los visitantes aseguran sentir.

 

FUENTES CONSULTADAS:

*www.serrieres.fr

*www.francebleu.fr.

*mavisiteenfrances.com

*www.artsixmic.fr

viernes, 13 de junio de 2025

UNA VISITA AL MUSEO DE LA MUERTE

 José María Ibáñez

Foto: www.elciudadano.com


James Healy y Cathi Shulz, comparten con el visitante su más que interesante colección privada. Dicen que es una de las más grandes y completas del mundo, de objetos relacionados con la muerte, asesinos en serie, suicidios famosos. Durante el recorrido, ante nuestros ojos, van desfilando cuchillos utilizados por asesinos, cartas remitidas desde la cárcel por psicópatas, fotografías, vídeos, calaveras, bolsas para cadáveres, cabezas reducidas, ataúdes, sogas, objetos funerarios e instrumentos forenses. El espacio museístico fue fundado en 1998 en San Diego, pero en el año 2000 se trasladó a su actual ubicación, la ciudad californiana de Los Ángeles, no muy lejos de Hollywood Boulevard, paraíso del glamour y la fantasía. Es visita obligada al Museum of Death (Museo de la Muerte), situado en el 6363 de Selma Avenue.

Efectivamente, la muestra en sus doce secciones bien diferenciadas, expone cartas manuscritas y objetos personales de algunos criminales, vídeos de autopsias y asesinatos, una cabeza cortada por una guillotina, artículos relacionados con el asesinato, todavía pendiente de resolver, de Elizabeth Short, la “Dalia Negra”, dispositivos para ejecuciones, arte de asesinos en serie… Este impactante museo contiene de todo, desde artículos funerarios hasta fotos de escenas de crímenes, e información sobre caníbales y suicidios.

Recorremos la sección dedicada a los asesinos en serie donde, entre otros, apreciamos las pertenencias de John Wayne Gacy, conocido también como “Pogo el Payaso” o el “Payaso Asesino”, un asesino en serie y agresor sexual estadounidense que violó y mató por lo menos a treinta y tres hombres jóvenes, en su mayoría menores entre 1972 y 1978, ejecutado por inyección letal el 10 de mayo de 1994. Observar sus siniestras pinturas, sus cartas y hasta los zapatos que utilizaba cuando se disfrazaba de clown, nos pone la piel de gallina.

En la “sala de ejecución”, una silla eléctrica, la ropa manchada utilizada en su ejecución por un condenado a muerte y la cabeza guillotinada de Henri Désiré Landrú, famoso asesino en serie francés, también conocido como el “Barba Azul de Gambais”, “Barba Azul Francés” o “moderno Barba Azul”, que estafó a unas trescientas mujeres y asesinó a once, cómo mínimo.

En otra estancia, la “sala de los funerales”, se exponen objetos utilizados a lo largo de la historia para los entierros: ataúdes, herramientas para embalsamar los cuerpos y para realizar autopsias.

Hay un espacio dedicado a Charles Manson y su “familia”. Allí además de ver objetos personales del psicópata y leer algunas de las cartas que envió a los dueños del museo, hay muchísimas evidencias sangrientas sobre el asesinato de Sharon Tate (la esposa de Roman Polanski).

En la sala de “canibalismo” la muestra incluye mucho material de Ed Gein, el asesino y profanador de tumbas estadounidense. Sus crímenes, cometidos en los alrededores de su ciudad natal de Plainfield (Wisconsin), adquirieron gran notoriedad en 1957 después de que las autoridades descubrieran que había exhumado cadáveres en cementerios locales y elaborado trofeos y recuerdos con sus huesos y piel. Según su propia confesión, también mató al menos a dos mujeres.

A lo largo del recorrido también nos topamos con una recreación muy explícita del suicidio masivo de la secta Heaven`s Gate (Puerta del Cielo). Recordemos que el terrible final de los miembros de la secta coincidió con el paso del cometa Hale-Boop en 1997 Applewhite, el líder, convenció a treinta y ocho de sus seguidores para suicidarse ya que sus almas ascenderían a una nave espacial que estaba situada detrás del cometa.

Así como material de los suicidios de Kurt Cobain, Marylin Monroe, el asesinato de JFK, las fotografías de la ejecución de Benito Mussolini, el Thanatron, la máquina de eutanasia inventada por Jack Kevorkian, conocido como el “Doctor Muerte”, que permitía a una persona administrar una mezcla de sustancias letales por vía intravenosa con solo pulsar un botón y así facilitar el suicidio asistido en pacientes con enfermedades terminales y, también, la escalofriante fotografía de una mujer y su amante posando felices junto al cadáver descuartizado de su marido.


FUENTES CONSULTADAS:

*www.museumofdeath.net

*atlasinsolitus.com

*www.infobae.com

*wwwdiariodelviajero.com

*roamliss.com