José María Ibáñez
Dicen que fue el primer club dedicado al espiritismo y las
investigaciones paranormales. Para conocer los orígenes del “Club de los
Fantasmas”, nos remontamos al año 1855, cuando en la Universidad de Cambridge,
varios compañeros del Trinity College, solían reunirse para departir sobre
fantasmas y fenómenos paranormales.
Oficialmente el Ghost
Club se fundó en Londres en 1862. Nació en pleno auge espiritualista. Las
calles estaban llenas de médiums, sesiones de mesa parlante y sociedades
secretas que prometían contacto con “el otro lado”. Pero este club era distinto:
no buscaba creer, sino comprobar. Sus fundadores —entre ellos el reverendo H.
D. A. Haweis y el escritor William Stainton Moses, se reunían en sótanos,
bibliotecas privadas y casas señoriales para estudiar apariciones, psicofonías
primitivas, fenómenos poltergeist y
testimonios de casas embrujadas.
El Club reunía a personajes inquietantes. Médiums famosos,
algunos respetados, otros acusados de fraude, científicos que querían demostrar
que el alma tenía peso, escritores obsesionados con la muerte, y teólogos que
buscaban pruebas de la supervivencia del espíritu.
Entre sus miembros más célebres estuvo Charles Dickens, que
asistió a reuniones donde se analizaban apariciones en hospitales y casas
victorianas. También participó Sir Arthur Conan Doyle, defensor del espiritismo
y obsesionado con demostrar que los muertos seguían entre nosotros.
El Club investigó algunos de los casos más perturbadores del
Londres victoriano. La casa de Charing Cross Road, donde se escuchaban pasos
infantiles en habitaciones vacías, el fantasma del soldado de Hyde Park, visto
por decenas de testigos, la mujer del velo blanco, una aparición recurrente en
los pasillos del Teatro Royal Drury Lane. También se investigaron otros casos
famosos, como la Rectoría de Borley en Inglaterra y el Castillo de Glamis en
Escocia. Los informes del Club eran meticulosos, describían cambios bruscos de temperatura, sonidos extraños, testimonios, dibujos y, en ocasiones, intentos de comunicación.
Cabe señalar que, con el tiempo, el club se dividió en dos
facciones; los racionalistas, que querían aplicar métodos científicos y los
espiritualistas, que buscaban el contacto directo con entidades. Las tensiones
crecieron hasta que el Club se disolvió temporalmente.
Pero la historia no terminó ahí. El Club resurgió con nuevos
miembros y una misión, digamos, más clara. investigar apariciones sin caer en
el fraude ni en el fanatismo. Este renacimiento coincidió con la fundación de
la Society for Psychical Research,
pero el Ghost Club mantuvo su
carácter más íntimo, más ritual, más… clandestino.
Actualmente, el Club de los Fantasmas sigue existiendo. Sus
miembros se reúnen en Londres, para investigar casas embrujadas, analizar testimonios
y conservar sus archivos históricos de más de 150 años de fenómenos paranormales. No
es una sociedad abierta: solo se accede por invitación. Y sus expedientes, dicen, contienen investigaciones sobre casos que nunca se han hecho públicos.
Lo verdaderamente inquietante. Muchos investigadores actuales afirman que el Club no solo estudió fantasmas… sino que atrajo algo. Que
algunas casas victorianas dejaron de estar embrujadas después de sus visitas. Y
que otras, antes tranquilas, comenzaron a manifestar actividad. Como si el
Club, al investigar, hubiera despertado algo dormido.
FUENTES CONSUTADAS:
*Archivo de Historias Olvidadas.
*supercurioso.com
*es.wikipedia.org

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