José María Ibáñez
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| Foto: elrincondetrismartin.blogspot.com |
El Champlain es un gran lago de agua dulce situado entre
Vermont y Nueva York (Estados Unidos), extendiéndose unos diez kilómetros hacia
Quebec (Canadá). Tiene 201 kilómetros de longitud, 1.130 Kilómetros cuadrados
de superficie y una profundidad media de 122 metros, lo que lo convierte en uno
de los lagos más grandes de los Estados Unidos. Su nombre proviene del
explorador francés Samuel Champlain, quien lo cartografió en el siglo XVII. Se
trata de un escenario donde la historia y el misterio se entrelazan con una
naturalidad inquietante. Su tranquila superficie atesora siglos de relatos,
avistamientos y sombras que se deslizan bajo el agua.
En su orilla sur se ubica el fuerte Ticonderoga, protagonista
de un episodio clave de la Guerra de la Independencia de los Estados Unidos. En
1775, las fuerzas de Benedict Arnold y los Green Mountain Boys, capturaron el
fuerte para conseguir la artillería que luego sería transportada a Boston en el
famoso “noble tren de artillería”.
Recordemos, así nos lo cuenta la historia, que Benedict
Arnold fue el general estadounidense que pasó de héroe de la Revolución a
símbolo absoluto de traición. Por su parte, los Green Mountain Boys fueron una
milicia revolucionaria originaria de lo que actualmente es Vermont, famosa por
su papel decisivo en los inicios de la Guerra de la Independencia de los
Estados Unidos, y por su feroz defensa de los New Hampshire Grants, territorios
en disputa entre Nueva York y New Hampshire.
En cuanto al “noble tren de artillería”, se trata de una
hazaña logística decisiva en la contienda, dirigida por el coronel Henry Knox,
cuyo objetivo era trasladar la artillería capturada en Fort Ticonderoga hasta
posiciones del Ejército Continental en Boston durante el invierno de 1775-1776.
Pero, historia aparte, el lago es famoso por la leyenda del
Champ, una supuesta criatura acuática descrita desde tiempos inmemoriales.
Aunque no existe ninguna evidencia científica concluyente, los avistamientos se
remontan a siglos atrás y forman parte del folclore local. Este ancestral
misterio ha convertido al lago en un punto de interés para investigadores, criptozoólogos,
curiosos y cazadores de misterios.
La leyenda del Champ es una de las más antiguas y
persistentes de Norteamérica. Según distintas fuentes, más de trecientos
avistamientos han sido reportados a lo largo de los siglos. Las tribus abenaki
e iroquesas ya hablaban de una criatura acuática gigantesca antes de la llegada
de los europeos. Los abenaki la llamaban Tatoskok o Gitaskog, descrita como una
enorme serpiente con cuernos.
El explorador Samuel de Champlain fue asociado durante mucho
tiempo con un supuesto avistamiento, aunque los registros oficiales indican que
fue un miembro de su expedición quien realmente describió una criatura inusual.
El capitán Nathaniel Crum, algunas veces Samuel Crum, según
distintas versiones, aparece en crónicas del siglo XIX como un marinero o
capitán de barco que navegaba por el lago Champlain. Su fama no proviene de
hazañas militares ni de exploraciones, sino de un episodio que lo convirtió en
testigo clave de un monstruo lacustre.
Efectivamente, el 10 de julio de 1819, Crum afirmó haber
visto una criatura gigantesca emergiendo del lago. Lo describió como una
serpiente de más de treinta metros, con cabeza de caballo y ojos ardientes.
Según sus propias palabras, “la criatura avanzaba como un enorme tronco
viviente, levantando olas y dejando un rastro de espuma”. Su relato se
convirtió en el primer avistamiento ampliamente difundido del monstruo conocido
hoy como Champ.
Durante el siglo XIX, los avistamientos se multiplicaron,
llegando incluso a provocar pánico colectivo en algunas comunidades ribereñas.
Para finales del siglo XX, investigadores como Joseph Zarzynski recopilaron
casi trescientos testimonios detallados, describiendo a Champ como una criatura
de unos doce metros, gris, con tres gibas y sorprendentemente veloz.
Las explicaciones científicas más comunes incluyen: Peces
grandes como el esturión o el gar, que pueden alcanzar tamaños considerables.
Ondas y turbulencias provocadas por corrientes internas del lago. Troncos
flotantes, muy habituales en lagos profundos. Percepción humana influenciada
por la tradición y el deseo de creer. Aun así, la persistencia de los
avistamientos mantiene vivo el debate.
El mito no solo persiste, se celebra. Por ejemplo, en Port
Henry (Nueva York) existe un modelo gigante de Champ y cada mes de agosto se
celebra el Día de Champ. El Burlington, Vermont, el ECHO Leathy Center inauguró
una exhibición permanente dedicada a Champ, donde se exploran la biología, el
folclore y las teorías científicas detrás del mito.
El lago fue una vía estratégica para el comercio y la
navegación durante los siglos XVIII y XIX. Actualmente, es un destino turístico muy
activo, con rutas ciclistas, parques, museos y ferris que conectan ambas
orillas.
FUENTES CONSULTADAS:
*es.wikipedia.org.
*marcianitosverdes.haaan.com
*elrincondetrismartin.blogspot.com
*Archivo de Historias Olvidadas.
