LA REALIDAD OCULTA

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SEPARA LA REALIDAD DE LA FANTASÍA.
José María Ibáñez.
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domingo, 22 de abril de 2012

LA DESAPARICIÓN DE FAWCETT EN EL AMAZONAS (II)

RAÚL NUÑEZ


Existen una serie más de anécdotas, recopilación de relatos y averiguaciones realizadas por Fawcett que avalan la existencia de esta Ciudad Perdida que fue encontrada por Francisco Raposo en el año 1743. Las descripciones no dejaron de sumarse en la época a una infinidad de ciudades misteriosas donde habitaban unos indios que tenían piel blanca cabellos rubios incluso se les describía con ojos azules.


Percy Fawcett
(Foto: naturalplane.blogspot.com)
Otos relatos hablaban que en la región de Congugy se habían encontrado misteriosas descripciones en las rocas, lo cual resulta cierto y que hasta hoy en día no han sido descifradas. También llegó a oídos de Fawcett una historia de un anciano que años atrás siguiendo la huella de un buey que se había extraviado se encontró de pronto en una plaza de una gran ciudad. Allí vio en el centro la estatua de un hombre alto y el anciano totalmente fuera de sí huyó del lugar. Para avalar más aún la existencia de una Ciudad Perdida entre la jungla, Fawcett también prestó atención a un relato en la estancia de Morro da Gloria, en esta historia se hablaba de un mestizo del río Peixe que se perdió en la seda de Serra Geval, al Este. Subió una colina y vio al llegar una planicie, con una ciudad con entrada de formas de arco. También expresó este mestizo haber visto personas en la ciudad lo cual le hizo desistir de acercarse a ella.


Todas estas historias y leyendas que en la época de Fawcett eran continuas y descritas por muchas personas hicieron que quizás inconscientemente Fawcett adentrara en su interior que estaba en el camino de encontrar una civilización perdida. Muchas veces se expresó sobre la civilización Olmeca que quizá era una raza tan antigua que había tenido el contacto con una raza de gigantes ya que sus antepasados se jactaban de haber destruido el último de los gigantes en la tierra. Igualmente con los toltecas que los identificaba como una raza extrañísima al analizar sus rasgos físicos. Ojos azules, color cobrizo de piel, rasgos finos, etc., lo que hacia ver como un pueblo trasplantado a ese lugar cuyos orígenes se desconocen.


LA EXPEDICIÓN DEFINITIVA Y SU DESAPARICIÓN
Percy Fawcett reunió el dinero para financiar la expedición despertando el interés de varias sociedades científicas y también por la venta de los derechos de sus relatos a la North American Newspaper Alliance, libro del cual hemos extraído la mayoría de los diálogos y experiencias con referencia a la personalidad de Fawcett. Los componentes de la última exploración fueron, su hijo Jack, que era un verdadero gigante de casi dos metros y algunos centímetros más, deportista y naturista por excelencia. Un amigo de Jack que se llamaba Raleigh Rimell, es descrito como una persona alegre, y que hacía la pareja ideal con Jack, ya que los unía una amistad de muchos años, y por último el mismo Percy Harrison Fawcett. La expedición también incluía varios portadores, 8 mulas, y dos perros llamados Pastor y Chulim.


Brian Fawcett
(Foto: fawcettsamazonia.co.uk)
Según palabras del propio Fawcett la expedición partió desde el campamento llamado Caballo Muerto localizado a 11º 43´´Sur y 54º 35´´Occ. Se visitaría en primera instancia la Torre de Piedra, monumento pétreo de procedencia desconocida que era una especie de tabú para las tribus cercanas ya que según relatos indígenas esta piedra emitía luces extrañas por la noche. Luego se seguiría por el río Xingu y el Aragaya y seguiría por el lecho de este río hasta el Norte 10º latitud Sur. Pasando por Santa María de Araguaya desde allí se cruzarían los ríos Tocatins en Pedro Alonso. El camino quedaría registrado bajo los paralelos 10º 30´´ y 11º hasta el terreno alto en los estados de Goyaz y Bahía, región totalmente desconocida y habitada por tribus salvajes en aquellos años. Fawcett cree que en este sitio ya es posible encontrar algunos vestigios de ciudades que se desconocen hasta el momento (año 1925) y posiblemente esté a ciudad que encontró el personaje llamado Francisco Raposo en el año 1743. La ubicación de esta ciudad sería 11º 30´´Sur y 42º 30" Oeste. Otro hijo de Fawcett llamado Brian, años más tarde haciendo averiguaciones con personas relacionadas con la selva y el mismo gobierno brasileño aseguraron con certeza que estas coordenadas estaban equivocas y era imposible realizar la misión bajo estas pautas, y mucho menos en nueve días como tenía programado la expedición de Fawcett. Incluso aviones que sobrevolaron esta región en ningún momento detectaron en los últimos años vestigios de ciudades abandonadas. Jack, el hijo que acompañaba a Fawcett, describe en su diario de viaje una serie de acontecimientos que nos da un poco de luz referente a lo difícil que estaba resultando la expedición. Jack, además de recoger varias anécdotas y más relatos, en referencia a una super civilización que habitaría estas remotas tierras, donde describen: "ruidos de máquinas identificadas como cohetes" "esqueletos de animales gigantes desconocidos", "bombas elevándose a los cielos y luego cayendo a la selva", "construcciones prehistóricas", etc., también nos habla de las famosas ciudades iluminadas con luces que nunca se apagan, aunque reconoce que no concuerdan con los paralelos y coordenadas que ellos llevaban. 


(Foto: caceres-mt.com)
La incógnita y el misterio de esta expedición se disparan cuando se conoce que el mismo Fawcett dejó escrito que no se hicieran gestiones para buscarlo hasta el año 1927 en caso de no tener noticias de la expedición, además había vendido todos sus derechos a una editorial americana. Más misterio se añade cuando se logra determinar por expertos que las coordenadas dadas por Fawcett eran imposibles ya que él mismo se habría dado cuenta de su error. En este punto se baraja la posibilidad años más tarde que el mismo Fawcett lo hizo adrede con pleno conocimiento de su error con un fin aún no determinado. Estas hipótesis se refuerzan más cuando a los dos años de su desaparición su hijo menor Brian y un periodista americano de apellido Diostto, logran gestionar una expedición para saber algo más al respecto de esta desaparición. Estas nuevas gestiones llegan a unas sorprendentes conclusiones. Se determina con certeza que efectivamente estas tres coordenadas son imposibles. ¿Lo hizo a propósito Fawcett?


También se logró detectar que los portadores que llevaba la expedición no habían desertado como había expresado Fawcett en sus dos últimas cartas enviadas por estos mismos portadores al campamento de Caballo Muerto. Los portadores expresaron que en un punto que no saben determinar donde fue, Fawcett los despidió y devolvió a su lugar de origen, queriendo quedarse solo con sus acompañantes de expedición, las ocho mulas y los perros que llevaban. ¿Acaso Fawcett sabía claramente donde estaba? Claro está que las dos últimas cartas hablan que uno de los expedicionarios, Rimell, había sido mordido gravemente por las garrapatas y la herida se había comprometido gravemente, pero Fawcett a pesar de mostrar preocupación no desiste de su misión y la expedición en conjunto tampoco.


(Foto: elece.net)
El periodista Diostto y el hijo menor de Fawcett en el año 1928 logran contactar con algunas tribus salvajes y logran ver un medallón en uno de los hijos de un cacique; un medallón que pertenecía a Fawcett ya que decía al reverso SILVER Cº, además logran determinar otro objeto de Fawcett, un cofre que seguramente llevaba con él. La obervación de estos detalles nos hace pensar que Fawcett los regaló con el plan de ganarse la amistad de los jefes de las tribus, o que la expedición corrió la peor suerte al encontrarse con la terrible tribu de los murcegos que eran caníbales. Aparte de todas estas conjeturas queda el misterio de por qué razón Fawcett despidió a sus portadores que eran esenciales para lograr el éxito de la misión, y por qué trató de engañar con coordenadas falsas su verdadera ubicación.


En los años posteriores a 1927 son innumerables los testimonios de personas que dijeron haberse encontrado con ingleses delirando  en las cercanías de la selva amazónica diciendo ser Fawcett, pero ninguno de estos testimonios tuvieron una confirmación certera de sus familiares. Además durante los años posteriores también aparecieron varias personas sensitivas que dijeron haber recibido mensajes telepáticos de Fawcett. En dichos mensajes expresaba estar vivo y sin problemas de ningún tipo.


Al paso de los años el misterio de esta expedición sigue en pie. y ahora que el Amazonas será cruzado por frías autopistas puede que nos entregue ciertos hechos que han permanecido durante muchos años oculto en sus entrañas, y también aflore la Ciudad Perdida que tanto soñó Fawcett y que dio su vida por encontrarla.


ESTE ARTÍCULO FORMA PARTE DE UNO DE LOS CAPÍTULOS DEL LIBRO "EXPLORANDO EL LABERINTO", ESCRITO POR RAÚL NÚÑEZ Y EDITADO POR EL "INSTITUTO DE INVESTIGACIONES Y ESTUDIOS EXOBIOLÓGICOS" (BARCELONA-2002)

domingo, 15 de abril de 2012

LA DESAPARICIÓN DE FAWCETT EN EL AMAZONAS (I)


RAÚL NÚÑEZ

Percy Fawcett
(Foto: cadenaser.com)
La expedición y desaparición de Percy Fawcett en el Amazonas en el año 1925 nunca ha sido aclarada, y el enigma sigue en pie hasta nuestros días. Se han barajado todo tipo de hipótesis alrededor de su desaparición pero se sabe muy poco de su vida y que le impulsó en forma tan tenaz continuar hasta el último momento en la búsqueda de aquella Ciudad Perdida, la misteriosa Z de sus desvelos, que para algunos estudiosos puede ser la entrada a Akakor o a una civilización perdida que no quiere tener contacto con nadie del mundo exterior. ¿Encontró realmente la ciudad de sus sueños y permaneció en ella a través de los años? ¿Fue cruelmente asesinado por los indios murcegos de la selva?


¿QUIÉN ERA REALMENTE FAWCETT?
Por de pronto debemos decir que Fawcett era una persona iniciada y mística por excelencia, más de alguien lo definió como “que llevaba el esoterismo en la sangre y en el alma”. Su hermano Edward Douglas colaboró con Helena Blavatski en su libro famoso “La doctrina Secreta” y fue miembro fundador de la Sociedad Teosófica.


Percy Harrison Fawcett fue fundador de la Royal Geographical Society de Londres y entre sus amistades prominentes cuenta el legendario Sir Arthur Conan Doyle. Nació e el año 1867, y en enero de 1901 se casa. Pero esto no fue impedimento para seguir su búsqueda personal, más aún entre sus muchos viajes que le dieron una visión muy especial de la vida, aprendió topografía y también tuvo un hijo que nacería en Ceylán en 1903. Sus inquietudes lo llevaron a Bolivia cuando solo Argentina en aquellos años tenía unas fronteras claras y en ese viaje encontró quizás ese encanto de Sudámerica que lo “enganchó” totalmente. Es así como después de la Primera Guerra Mundial terminó totalmente convencido que su vida tenía que ser en tierras sudamericanas, incluso se trasladó como primer paso a Jamaica donde llevó a su familia. Estaba convencido que Gran Bretaña y toda Europa era un continente en decadencia y sin mucho que ofrecerle, en más de una ocasión lo comentó entre sus amistades logrando muchas veces incomprensión y extrañeza entre sus compañeros.


Ruta de Fawcett en busca de la "Ciudad Perdida"
(Foto: eldoradocolombia.com)
Fawcett estaba convencido que existía una ciudad perdida en alguna parte del Amazonas, pero cuando su idea comenzó a tomar forma y más fuerza que nunca es cuando llegó a sus oídos la experiencia de un tal Francisco Raposo que relata que en el año 1743 tuvo acceso a una Ciudad Perdida y no registrada cuando se encontraba con sus hombres buscando las Minas Perdidas de Muribeca. Fawcett tuvo la oportunidad de leer un documento revelador que se encuentra en la Biblioteca Nacional de Río de Janeiro, bajo la cláusula de Sección Manuscritos, obras raras. El documento está realizado por el Canónigo J. de la C. Barbosa quién describe con todo detalle la expedición de un personaje de nombre Raposo ya que éste le envió la noticia al Virrey don Luís Peregrino de Carvalho Menezes de Athaide. No recibió respuesta del Virrey ni existe prueba que los monarcas portugueses hayan tomado alguna medida y desde entonces se perdió en el tiempo, igualmente que de Francisco Raposo nunca más se supo.


Fawcett completamente convencido que éste tal Francisco Raposo había tenido el privilegio y la suerte de encontrar la Ciudad Perdida se obsesionó de tal manera que, desde el momento mismo de tener conocimiento de este documento en el interior de su cabeza creó las raíces para una expedición definitiva que diera luz al enigma de una ciudad totalmente desconocida para el mundo civilizado de entonces. Fawcett además apoyaba sus ideas en unas figuras de cerámica y otros objetos que había recogido en su viaje por el Norte de Chile y sobretodo una imagen de cerca de 10 pulgadas de alto que le fue entregada por Sir H. Rider Haggard, imagen que había sido encontrada en Brasil y que poseía una figura con una placa en el pecho con un gran número de caracteres. Más de una vez Fawcett se expresó al respecto de esta figura: “Creo firmemente que procede de una ciudad perdida”.


Fawcett sostenía que aquella figura poseía la característica de transmitir corriente eléctrica por las extremidades cada vez que se tocaba, incluso recurre para su explicación a la Ciencia de la Psicometría muy poco conocida en Occidente, la cuál transmitía imágenes y mensajes a distancia, según algunos eruditos orientales de aquellos tiempos. Entre las creencias o las convicciones de Fawcett está la existencia de una raza de gigantes que habría vivido con anterioridad en la Tierra y que habrían alcanzado unos conocimientos superiores, y creado una gran civilización tecnológica. Al respecto decía: “Tiahuanaco fue construida como Sacsaihuaman y gran parte del Cuzco por una raza que manipulaba rocas ciclópeas y que las esculpía para ajustar tan perfectamente que es imposible introducir una hoja de un cuchillo entre sus junturas. Contemplando estas ruinas no es difícil creer en la tradición que relata que fueron levantadas por gigantes”.
Tomando en cuenta lo anterior, y teniendo como detonante que llegara al conocimiento de Fawcett la existencia del documento del Canónigo J. de la C. Barbosa, sus creencias y convicciones se transformaron en obsesiones y es así como decide en ir a buscar esa Ciudad Perdida, que él denomina como la Letra Z, y que seguramente le daría muchas respuestas a sus inquietudes.
(Foto: insider3.blogspot.com


El documento en sí nos habla de un tal Francisco Raposo quien partió con 18 colonos y que luego de muchas desventuras, más allá de una zona pantanosa se encontró con unas montañas dentadas. Una vez superadas estas montañas observaron unas llanuras y más allá más selva virgen. Se envió una avanzada indígena quienes regresaron diciendo haber encontrado todos los vestigios de una ciudad completamente solitaria. Aquella noche los expedicionarios de Raposo no durmieron de expectación. Al otro día la expedición entró en la ciudad. Primeramente observaron una enorme estructura ciclópea de 3 arcos de enormes losas, similar a las de Sacsaihuaman. En lo alto del arco central se veían inscripciones gastadas por el tiempo totalmente desconocidas. Existía una calle rodeada por edificios de dos pisos, con bloques de piedras sin juntura ni mezcla, de una perfección increíble. La expedición de Raposo bajaba la calle asustada y a la vez asombrada. Llegaron a una especie de plaza donde en el centro había una columna colosal de piedra negra y sobre ella la efigie de un hombre con una mano descansando en la cadera y la otra apuntando al Norte. Obeliscos esculpidos en las esquinas de los cuatro lados de la plaza daban un aire de majestuosidad y de poderío al lugar inexplicable. En uno de esos costados se alzaba un magnífico edificio que era posiblemente un palacio. La figura de un adolescente se hallaba esculpida a la entrada principal con caracteres e inscripciones parecidas a los de la Grecia Antigua.


Siguiendo la calle se observaban grietas y ruinas hundidas que daba toda la impresión de ser consecuencia de un gran terremoto de antaño. También se pudo observar una especie de monasterio con quince aposentos que se comunicaban con un vestíbulo central. Se encontró una moneda de oro. En una de las caras mostraba una efigie de un joven arrodillado y en la otra un arco, una corona y unos instrumentos desconocidos. Según estudios posteriores de lo descrito por Raposo se deduce que no tenía idea de donde se encontraba, ya que según su relato se desplazó 50 millas más abajo y se encontró con un río no identificado y pudo divisar "dos hombres blancos en una canoa". Luego de largos meses en la selva apareció por Paraguassu.


Fawcett leyó toda esta aventura de Francisco Raposo y se documentó de otras personas y estudiosos llegando a la conclusión que la descripción de Raposo era de la famosa Ciudad Perdida que han buscado tantos exploradores, aunque también estaba convencido que no existía solo aquella ciudad perdida sino habían muchas más. Su imaginación se adornó más aún cuando en el año 1907 Fawcett recibió la confesión de un administrador de una dependencia de colectores de caucho, de origen francés que le confesó: "Mi hermano subió por el Tahuamanu en lancha y un día oyó decir que estaban cerca de los indios blancos. De improviso él y sus hombres fueron atacados por salvajes, completamente blancos, apuestos, de pelo rojo y ojos azules y que luchaban como demonios, y cuando mi hermano mató a uno de ellos los demás recobraron el cadáver y huyeron con él, la gente dice que no existen tales indios que son mestizos pero quienes los han visto piensan de manera diferente"...


(Foto: aventurasextraordinarias.blogspot.com)
Todos estos relatos y experiencias se fueron juntando y dieron una estructura de la actuación posterior de Fawcett en sus exploraciones. Una de las más peligrosas aventuras que le tocó vivir a Fawcett ocurrió en 1913 y según sus propias palabras ocurrió lo siguiente: "En cuanto llegó de La Paz mi antiguo amigo Manley, nos despedimos y partimos hacia la frontera brasileña. Atravesamos la región de los indios yanaiguas que a veces atacan a los viajeros pero no nos topamos con ninguno. En las selvas bajas, más allá de San Ignacio, caminamos seis días seguidos a través de bañados de lodo y agua. Pasamos la estancia de San Diego, luego la Selva San Matías "Villa Bella". Después de bogar 11 días por el río Meuqens, nos encontramos con el Barón Erland Nordenskiold, quien en compañía de su valerosa esposa investigaba las tribus indias del Guapore. A doce millas hacia el Este había unas colinas que el Barón consideraba imprudente visitar, es seguro que allí hay tribus salvajes -observó- todos hablan de caníbales grandes y velludos. Me reí y afirmé: "pronto sabremos pues vamos allá" . Cargados de pesados bultos dejamos el río Mauquens y días después arribamos a unas llanuras pastosas, las primeras colinas de "Sera dos Precis".
(Foto: rutanomada.com)
"Posteriormente entramos a una selva y tres semanas después llegamos a un camino ancho que denotaba mucho tránsito. Salvaje -dije- y nos encaminamos por el camino nuevo. Después de varias plantaciones llegamos a un claro, había dos cabañas en forma de colmena. Mientras observábamos salió un niño de color cobrizo con una nuez en la mano y un hacha en la otra. Se sentó de cuclillas y comenzó a martillar la cáscara. Se había corrido para mí el velo del tiempo, para revelar un aspecto del lejano pasado,  una hojeada a la prehistoria. La nuez se partió, el niño lanzó un gruñido de satisfacción y se echó la semilla a la boca. Fawcett silbó y advirtió gran alboroto en la tribu e instantes después fue rodeado por los hombres con arcos y flechas. Por fin habían aceptado nuestra amistad y el jefe mismo compartió nuestro alimento. Poco después supe que éste era el pueblo de los Maxubis, creo que este pueblo al igual que muchos otros del Brasil descendían de una civilización más elevada. En una de sus aldeas había un hombre peligroso de ojos azules que no era un albino. Adoran al sol y uno o dos hombres tienen la obligación de saludar todos los amaneceres al Sol con voces musicales. Era la música de un pueblo desarrollado, no de salvajes. Tenían nombres para todos los planetas y llamaban a las estrellas Vira-Vira, curiosamente sujestivo -afirma Fawcett- con los Viracocha de los Incas al Dios Sol. En todo sentido indicaban un estado superior más que evolución al salvajismo. Los Maxubis nos advirtieron sobre los Maricoxis, tribu de caníbales que habitaban más al Norte".


Este relato aportado por el mismo Fawcett nos da una idea de como se fue gestando dentro del explorador que una súper-civilización habitaba en una Ciudad Perdida entre la enorme jungla del Amazonas, más aún cuando en el año 1920 en el rancho del Coronel Hermenegildo Galvao, alguien le contó que un jefe indio de la tribu Nafaqua, cuyo territorio quedaba entre los ríos Xingu y Tabatinga, aseguraba conocer la ciudad que vivían los indios que hablaban de "CASAS ALUMBRADAS CON ESTRELLAS QUE NUNCA SE APAGAN". Fawcett cuando escuchó esta afirmación de dicho Coronel afirmó tajantemente: "Esta fue la primera pero no la última vez que oí hablar de las luces permanentes, encontradas en antiguas casas por esa civilización olvidada. Este medio descubierto por los antiguos, aún no ha sido re descubierto por los científicos hoy en día".


CONTINUARÁ...


ESTE ARTICULO FORMA PARTE DE UNO DE LOS CAPÍTULOS DEL LIBRO "EXPLORANDO EL LABERINTO" ESCRITO POR RAÚL NÚÑEZ Y EDITADO POR EL "INSTITUTO DE INVESTIGACIONES Y ESTUDIOS EXOBIOLÓGICOS" (BARCELONA-2002)




sábado, 24 de marzo de 2012

¿HITLER EN LA ANTÁRTIDA?

JOSÉ MARÍA IBÁÑEZ


En marzo de 1947 se publicó en Argentina un libro inquietante. Con el sugestivo título de Hitler está vivo, su autor, Ladislao Szabó, al más puro estilo del Realismo Fantástico, nos ofrece una de las historias más extraordinarias que se han escrito hasta la fecha: la fuga de Hitler tras el fin de la Segunga Guerra Mundial.


Foto enviada anónimamente al investigador  
argentino Abel Basti (Archivo Abel Basti) 
Según el escritor argentino Ladislao Szabó, Adolf Hitler no murió entre las ruinas de la Cancillería. Por el contrario, su fuga supuso la fase final de la ejecución de uno de los planes más alucinantes de la historia, cuyos preparativos requerían la dura y paciente tarea de largos años. Desde el principio el líder nazi sabía que el mundo la resultaría muy pequeño en caso de una eventual derrota y sería absurdo suponer que no hubiese pensado en establecer un lugar donde acudir para sentirse seguro. Pero, ¿existe alguna prueba de los supuestos preparativos para establecer un refugio secreto para el Führer? La respuesta, según el autor, es afirmativa. A pesar de que todo se planificó con el mayor de los secretos, existen evidencias que difícilmente podrían ser rebatidas. Algunas de ellas son circunstanciales, pero concluyentes, mientras que  otras son concretas y excluyen toda posibilidad de ser eliminadas.

RUMBO AL FRÍO
Buque Schwabenland
(Foto Shadowtheatre13.com)
A finales de 1938, rodeada por el más absoluto de los secretos, una expedición alemana puso rumbo hacia  el Continente Antártico. "Cumplí órdenes del mariscal Göering al realizar esta expedición", declaró el capitán Alfred Ritscher a su regreso a Hamburgo, el 12 de abril de 1939, a bordo del Schwabenland. Según sus propias manifestaciones, la misión de su expedición era la búsqueda de aguas libres de toda jurisdicción para la caza de ballenas, ya que el Reich estaba muy necesitado de materias grasas. Las declaraciones del jefe de la expedición Antártica resultaron muy poco convincentes.
Miembros de la expedición a nazi a la Atártida
(Foto: veritas-boss.blogspot.com)
Más que un barco común, el buque a motor Schwadenland era una "isla flotante" propiedad de la Lufthansa, que lo puso a disposición de los expedicionarios con sus aviones correspondientes y el personal técnico necesario. Los miembros de la expedición habían sido cuidadosamente seleccionados. A bordo de la "isla flotante" viajaban biólogos, oceanógrafos, geofísicos y geógrafos, sin mencionar a otros técnicos, como fotógrafos especializados y meteorólogos. " Se sabe que todos ellos lograron acumular gran cantidad de material en sus abundantes informaciones y llegaron a realizar, inclusive, sondas radiológicas hasta una altura de 24.800 metros". Pocos meses después del regreso de la expedición dirigida por el capitán Ritscher, Alemania anunció oficialmente sus derechos sobre una amplia zona de la Antártida, haciendo caso omiso de las reclamaciones hechas anteriormente por Noruega sobre la misma región.

A PRUEBA DE HIELO
Dos años después, en 1940, los técnicos alemanes recibieron órdenes expresas de realizar un proyecto para la fabricación de metales no ferruginosos destinados a soportar temperaturas inferiores a 60 grados bajo cero. Como ya sabemos, al ser sometido a una temperatura inferior a 60 grados bajo cero, el hierro se torna en extremo quebradizo, ya que su estructura morfológica sufre cambios fundamentales.
Ladislao Szabó (Foto: truthforever.com)
¿En qué parte del mundo necesitaban los nazis semejantes construcciones que aguantaran temperaturas tan extremas? Sin duda alguna en la Antártida donde, siguiendo las investigaciones de Szabó, los trabajos de la construcción de un refugio para Hitler se habían iniciado ya a finales de 1940, en pleno verano antártico, cuando la temperatura es propicia para tales fines. "Desembarcando aviones, tractores, deslizadores sobre la nieve y toda clase de máquinas y material, prosiguieron sus tareas pacientemente, hasta que quedó terminado el Nuevo Berchtesgaden de Hitler en la Antártida". Los técnicos y obreros antárticos tenían más de cuatro años para preparar un refugio amplio y dotado con todas las comodidades para un numeroso grupo de personas.


EL CONVOY FANTASMA
Siguiendo con las informaciones de Szabó, en un punto no determinado de la costa noruega, entre el 22 de abril y el 2 de mayo de 1945, tuvo lugar el encuentro del convoy de submarinos que transportaría, siguiendo los pasos de una predeterminada y calculada planificación, a Hitler y los suyos hacia su nueva fortaleza inexpugnable.
Almirante Karl Doenitz
(Foto: war2hobby.cl)
El autor se basa en pruebas concretas que avalan dichas afirmaciones. Poco tiempo después de haberse producido el encuentro de los submarinos, concretamente el día 4 de junio, un submarino alemán se entregaba a las autoridades de Leixoes. Éste, junto con el U-530 y el U-977, que arribaron a Mar del Plata tiempo después, procedían de Noruega. Los tres habían zarpado de puertos noruegos antes de emprender su misterioso viaje hacia el Sur. El resultado de las investigaciones sobre el itinerario efectuado por los tres sumergibles no deja dudas al respecto. Los tres submarinos pertenecían al "convoy fantasma" cuya misión era transportar al Führer y su séquito a un punto seguro, un refugio previamente preparado, cuya existencia ya revelara el almirante Doenitz a finales de 1943: "La flota submarina alemana se siente orgullosa de haber construido un paraíso terrenal, una fortaleza inexpugnable para el Führer en alguna parte del mundo".
Submarino U-977 (Foto: u-historia.com)
Ninguno de los miembros de las distintas tripulaciones pudo decir nada en cuanto a la verdadera naturaleza de la misión, porque la ignoraban. No sabían a quién seguían o escoltaban, ni hacia donde. Habían recibido órdenes superiores de seguir una determinada ruta hacía el Atlántico Sur, navegando siempre bajo la superficie. Además, se les prohibió terminantemente comunicarse por radio entre sí, a fin de evitar ser descubiertos. "Era aquél un verdadero convoy fantasma, ciego, mudo e invisible, guiado por la única nave que conocía la ruta y el destino final". El hecho de que los submarinos acabaran separándose del resto del "convoy fantasma", explica claramente la navegación sin rumbo fijo que realizaron durante tanto tiempo por la zona, antes de que sus respectivos comandantes decidieran entregarse. Al no poder emplear sus aparatos  de radio para comunicarse, permanecieron en la ruta con la esperanza de que alguna de las unidades del convoy regresara en su búsqueda.
Submarino U-530 (Foto: museodemiramar.com.ar)
Pero existen otras pruebas interesantes a tener en cuenta. En los tres submarinos la dotación correspondía al triple de la normal en tiempos de guerra. Disponían de gran cantidad de armamento pero no habían desarrollado ninguna actividad bélica durante su prolongada permanencia en alta mar. Por último, la abundancia de víveres, especialmente la gran cantidad de cigarrillos, que se encontraron a bordo de los submarinos, supone una prueba palpable de que el viaje emprendido era de larga duración y que en el punto de destino había personas que tenían el hábito de fumar, costumbre que los tripulantes de los sumergibles, por lo general, no suelen practicar.


LOS PENÚLTIMOS RENGLONES DE LA HISTORIA
General Eisenhower (Foto: es-encidya.com)
La agencia de noticias Reuter difundía el 5 de abril de 1945 la siguiente noticia: "El cuerpo carbonizado encontrado por los oficiales del ejército rojo y que ha sido examinado por los expertos, no era el de Hitler. Un oficial del Estado Mayor ha afirmado que se trataba de un doble del cuerpo del Führer".
El teniente general Bedell Smith, jefe de personal del General Eisenhower, y más tarde director de la CIA, dijo públicamente el 12 de octubre de 1945: "Ningún ser humano puede decir de forma concluyente que Hitler esté muerto". Y, hasta el propio Eisenhower, en 1952, afirmaba: "Nosotros no hemos podido sacar una pizca de evidencia tangible sobre la muerte de Hitler. Mucha gente cree que Hitler se escapó de Berlín".
Como muy bien escribió el filósofo Spinoza: "No se trata ni de negar ni de afirmar, sino de comprender"Tiempo al tiempo.


RECUADROS FUERA DE TEXTO:

(Foto: fpp.co.uk)
¿QUIÉN ERA EVA BRAUN?: Gracias a la cuidadosa labor de la Gestapo, las relaciones de Hitler y Eva Braun se mantuvieron en el más absoluto de los secretos durante casi trece años. La primera noticia sobre la existencia de Eva Braun surge a principios del mes de mayo de 1945, cuando los corresponsales de guerra aliados, que habían entrado en Munich acompañando a las tropas del ejército norteamericano, encontran unas fotografías en el apartamento que el Führer tenía en la Regent-Strasse, número 16 de aquella ciudad. En dichas fotografías se nos muestra a una mujer de figura bien formada; rubia, de ojos azules, delgada y de piernas torneadas. Se conocieron en el estudio de Heinrich Hoffmann, fotógrafo personal de Hitler, donde ella trabajaba de aprendiz. Pero, en realidad, ¿qué papel representó Eva Barun en la vida de Adolf Hitler? Según Szabó: "Nunca se ocupó ella de función oficial alguna, ni acompañó a Hitler  en recepciones públicas. Aun cuando Hitler iba a oír las óperas wagnerianas, de las que tanto gustaba, Eva debía permanecer en casa. Sólo podía asistir a las recepciones privadas, junto con Emmy Göering y Frau Goebbels". Al parecer, nadie se atrevía a hablar de Eva Braun, cuya fotografía no apareció nunca en ningún medio de comunicación... Otro misterio por resolver.


(Foto: babyseals.ning.com)

LOS HIJOS DE HITLER: A finales de noviembre de 1945, las autoridades norteamericanas entregaron a la prensa varias fotografías de Eva Braun que habían encontrado entre sus efectos personales. En varias de ellas aparecía sola, en otras acompañada por Hitler, pero había una en la que Eva Braun posaba con dos niños de corta edad: un niño y una niña. ¿Eran los hijos de Hitler y Eva Braun? "La actitud de Eva en la foto era netamente maternal y las facciones del niño sentado en su regazo, acusaban una notable semejanza con las de Hitler", escribe Szabó, para quién no existe ninguna duda al respecto después de leer la noticia difundida por la agencia de noticias Reuter: "Hitler fue padre la víspera de Año Nuevo de 1938. Eva Braun le dio un hijo en una maternidad de San Remo, Italia, y no se la vio en sus habituales paseos automovilísticos en Berlín, por un mes o más". Para sembrar más inquietud, si cabe, Bernard Lescrinier, corresponsal en Berlín de varios rotativos británicos y norteamericanos durante la contienda, escribe en su libro Entretelones del Tercer Reich: "... en la víspera de Año Nuevo de 1939, un consejero de la Cancillería alemana fue arrestado por haber hecho inopinadamente esta observación en una reunión: hoy, el hijo del Führer celebró su primer cumpleaños. Brindemos por él". Sin comentarios.

ESTE ARTÍCULO SE PUBLICÓ CON EL TÍTULO DE "ESTÁ VIVO HITLER", EN EL MONOGRÁFICO "CLAVES MÁGICAS DE LA GUERRA" (LO QUE NADIE HA CONTADO DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL) DE LA REVISTA MÁS ALLÁ DE LA CIENCIA (NÚMERO 38 DEL MES DE SEPTIEMBRE DE 2001).