LA REALIDAD OCULTA

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José María Ibáñez.
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jueves, 13 de junio de 2013

EL CEMENTERIO DEL DIABLO

AMADO CARBONELL SANTOS


Imaginen por unos instantes un lugar llano y extenso de poco más de quinientos metros de diámetro, repleto de hierbas largas y secas que rodean toda la extensión de tierra que alcanza la vista. Un escenario únicamente manchado por el afluente de un río, que discurre a través de estos parajes, estando flanqueado en sus orillas por alguna que otra casa de aspecto lúgubre. Un inhóspito territorio, donde todos los seres vivos que lo habitan, incluidos seres humanos, han sufrido diversas mutaciones y malformaciones extrañas; figuras de aspecto variopinto y grotesco que se van diseminando por delante de nuestros ojos, haciendo caso omiso a nuestra presencia.
Imagen aérea del Cementerio del Diablo
(Foto: eltarotsideral.com)

Aunque lo que nos llamaría enormemente la atención, es la acción que ejerce sobre estos seres lo que parece ser un campo energético invisible al ojo humano, capaz de hacerlos retorcerse de dolor cada vez que tratasen de franquearlo, llegando incluso a provocarles una muerte dolorosa e inmediata.

Y por si fuera poco, todos los visitantes que prueban suerte al intentar adentrarse en ese área, sufren dolores intensos en todo el cuerpo, haciéndoles abandonar la zona de forma rauda y casi sin dilación.

Puede que suene a fantasía, ciencia ficción, e incluso a un texto proveniente de la mente de un genio del género literario de terror, pero curiosamente es una extensión de tierra real conocida en toda la comunidad rusa como "El Cementerio del Diablo".

Pero ahondemos un poco más en la historia de éste singular paraje...

A mediados de 1991, se emprendió una expedición a cargo de la Asociación Ufológica de Vladivostok, con el fin de hallar el emplazamiento exacto de dicho "cementerio". La historia de este lugar, cuenta que su centro geográfico está situado exactamente en el mismo punto donde supuestamente impactó el objeto de Tunguska. Y según los científicos que habían realizado tal campaña de investigación, El Cementerio del Diablo se hallaría en uno de los múltiples claros de la estepa siberiana, muy cerca de un afluente del río Angará.

Las habladurías que se extendían por toda la comarca sobre este lugar, llegaron incluso a oídos de los estudiosos moscovitas; escucharon como extraños seres merodeaban las orillas del río Kova. Seres semblantes a lo que describieron como minotauros, cíclopes y otros espécimenes que todavía hoy asombran a todos los que han tenido la osadía de adentrarse a observarlos en su hábitat natural.
Efectos producidos por el objeto de Tunguska
(Foto: pedromariafernandez.blogspot.com)

Por desgracia, durante la época de la dictadura de Stalin se procedió a destruir una innumerable cantidad de poblados diseminados por toda la Taiga. Poblados donde sus gentes conocían a la perfección el lugar exacto de la situación del Cementerio del Diablo, pero poco a poco ese conocimiento se fue perdiendo hasta caer irremediablemente en el oscuro pozo del olvido.

El único resquicio físico que quedó de aquellos días, es una diseminación de árboles plantados a lo largo de todo el perímetro de la zona, con muchos símbolos de advertencia inscritos en sus cortezas, advirtiendo a los visitantes de los peligros a los que se verían expuestos si decidían atravesar aquel umbral.

Según la teoría expuesta por los hermanos Simonov, don científicos de la zona de Taskent, el objeto que ocasionó el incidente de Tunguska, se hallaba oculto bajo tierra, específicamente a diez metros bajo el nivel del suelo.

Afortunadamente, la expedición liderada por el grupo de investigación de Vladivostok halló el punto concreto donde se encuentra el conocido "cementerio", aunque desgraciadamente no consiguieron encontrar ninguna evidencia de que el posible meteorito se hallase en aquel emplazamiento; pues iban desprovistos (o al menos es lo que describieron en su informe) de material adecuado para realizar aquella investigación.

Lo que si lograron realizar es una exhaustiva batida de búsqueda y reconocimiento, tratando de obtener alguna prueba fehaciente, de que aquel era un terreno habitado por seres afectados por la radiación residual de un extraño objeto caído del cielo. Eso sí, sin adentrarse en los límites que lo delimitaban. Pues las historias que habían logrado recopilar a lo largo de su travesía, recorriendo los escasos pueblos que se hallaban diseminados por el camino que seguían, les hablaban de seres deformes, fuerzas extrañas, luces que se movían a ras de tierra de forma errática y la muerte de los cazadores que se atrevían a adentrarse en el lugar. Los cuales, tras sentir como sus entrañas estaban literalmente ardiendo, caían al suelo fulminados.
Mapa de la zona donde se encuentra el
Cementerio del Diablo
(Foto: home-earthlink.net)

Pero lo único que fueron capaces de divisar en la zona, fue una extraña niebla grisácea de aspecto fantasmagórico que se extendía por toda la zona delimitada por los árboles marcados; una niebla que únicamente habrían podido ver en este lugar y que afectaba de forma extraña a los escasos instrumentos de medición que llevaban consigo, haciendo oscilar todas las mediciones que lograban obtener...

Otras informaciones anexas a ésta, cuentan que en las cercanías del poblado de Kezhma hay una zona de tierra yerma en medio de un frondoso bosque, bautizado por sus habitante como Cementerio del Demonio, siendo un lugar donde pastores y cazadores locales habían visto como diversos animales entraban dentro del área sin posibilidad de regresar al exterior; simplemente morían de forma inmediata, sufriendo convulsiones y hemorragias violentas que les hacían retorcerse de dolor durante su agónica expiración. 

Las publicaciones realizadas por N. Savelyev en el periódico Komsomol´skaya Pravda, el 15 de noviembre de 1987, hablaban sobre las primeras expediciones realizadas a dicho emplazamiento, realizadas antes de la Segunda Guerra Mundial, donde relataba con todo lujo de detalles como las gentes que habitaban las cercanías del "cementerio", habían encontrado que la tierra mostraba un color grisáceo, sin vegetación y con un gran número de cadáveres de aves y animales. También destacaban el hecho de que las ramas de los árboles que estaban situadas más cerca del centro del lugar, mostraban una corteza totalmente abrasada por una gran energía calorífica.

Los perros de los cazadores que se acercaban a olisquear y rastrear dichas tierras, con el tiempo dejaban de comer, perdían masa muscular y finalmente morían por inanición, al igual que sus propios dueños que entraban a toda prisa a buscarlos, intentando evitar que la maldición pudiera llegar a caer sobre ellos. 

Todavía hoy, y tras leer tantos escritos sobre esta misma temática durante más de cinco décadas, se desconoce la veracidad de todas estas leyendas y relatos, pero lo que si sabemos con certeza, es que muchos pueblos de la Rusia profunda, conocen los efectos que produce a todos los incautos que deciden adentrarse en sus aledaños, haciéndonos ser conscientes de que nuestro mundo, es un lugar repleto de zonas y lugares inmersos en un misterio, que tras el paso de los años (incluso de siglos), se resisten a desvelar sus secretos.

¿Se atreven a entrar a descubrirlos?

Texto basado en el libro de Philip Mantle y Paul Stonehill, Expediente Soviet Ufo (Ed.: Nowtilus)




martes, 18 de diciembre de 2012

ARCHIVOS DESCLASIFICADOS DE LA ANTIGUA UNIÓN SOVIÉTICA (III): EL SUCESO DE TUNGUSKA


AMADO CARBONELL SANTOS

Seguramente el caso de Tunguska sea el acontecimiento más famoso de la ufología rusa y mundial. La madrugada del martes 30 de Junio de 1908, un objeto explotó sobre el cielo de la estepa siberiana iluminando gran parte de la noche de todo el continente europeo, llegando incluso a verse desde tierras francesas y españolas.

Señalización del lugar del suceso
(Foto: wikipedia.org)
El acontecimiento provocó que todos los sismógrafos detectaran un temblor de tierra de nivel 3 en la escala de Richter, dando como resultado la devastación de 2100 kilómetros cuadrados de zona selvática, y aunque no había ningún indicio de cráteres de impacto, los árboles y plantas de la zona habían sido arrasados y derribados sobre el terreno.

Los científicos no sabían cómo interpretar este acontecimiento, el delegado de la rama científica del gobierno ruso alegó que no se habían encontrado restos de roca o artefactos en el lugar del incidente… ¿Estaba diciendo la verdad? Durante los meses anteriores al acontecimiento de Tunguska, muchas personas advirtieron a las autoridades del avistamiento de diversos objetos volando sobre el espacio aéreo ruso.

La mañana del 22 de febrero de 1908, se observó durante más de 30 minutos un extraño objeto muy brillante en forma de V, volando en dirección Norte sobre la ciudad rusa de BrestDurante el mes de abril del mismo año, un objeto se precipitó cerca de las vías del ferrocarril de la provincia de Kovelskaya, en el distrito de Novoaleksandrovsky. La prensa local informaba que el maquinista de uno de los trenes detuvo el convoy y descendió junto con los pasajeros para observar el meteorito, que estaba en su mayor parte enterrado a causa del impacto y presentaba formas pedregosas de color blanco.

Según una publicación del astrofísico Pesach Amnuel, durante el año 1908 hubo un incremento de actividad solar, y algunos de los objetos que orbitaban el Sol en aquel año podrían haberse desviado por acción del viento solar, precipitándose hacia nuestro planeta. Aunque esta explicación, no explicaría el objeto avistado en febrero sobre Brest, ni tampoco el caso de Tunguska.
Imagen de la zona después del suceso
(Foto: wikipedia.org)

En base a las observaciones de los científicos locales de la ciudad siberiana de Irkutsk, un objeto se aproximó con un acimut de 115º y descendió sobre la línea del horizonte con un ángulo de caída de entre treinta y treinta y cinco grados. La trayectoria que describió era en dirección noroeste hasta que desapareció tras las montañas, instantes después se liberó una cantidad de energía similar a una explosión de gran magnitud. Los arboles de las zonas cercanas a Tunguska ardieron durante más de una semana. Las cenizas producidas fueron esparcidas por todo el globo a causa de las corrientes de aire reinantes en el lugar.

Se estima que la masa del objeto era aproximadamente de 100.000 toneladas y la fuerza de la explosión cercana a los 40 megatones, esto equivaldría a 2000 veces la bomba que soltó EEUU sobre Hiroshima (Japón, 1945). Algunos expertos en el campo de la balística que investigaron los testimonios de los científicos locales y los contrastaron con las explicaciones de los lugareños que vivían cerca del lago Baikal, explicaron que el objeto antes de la explosión, sufrió una deceleración y se mantuvo volando a baja velocidad, variando su trayectoria hacia el oeste, mostrando un brillante color blanco azulado mientras pasaba cerca del lago a primera hora de la madrugada.

Alexei Zolotov
(Foto: RIA Novosti)
El científico y ufólogo Aleksey V. Zolotov, propuso que no era un objeto lo que voló sobre la Taiga, sino que eran dos volando muy próximos entre sí que podrían haber sufrido una colisión en pleno vuelo y con ello la explosión a más de dos mil metros de altitud sobre la zona afectada.

Sea como fuere, decenas de millones de personas en todo el mundo fueron testigos presenciales de las secuelas dejadas por el suceso de Tunguska. Durante las setenta y dos horas siguientes al suceso, en toda Europa y Rusia la noche desapareció, llegando incluso a iluminar las calles de la ciudad de Londres.

El observatorio de Irkutsk reportó severas perturbaciones en los campos magnéticos del globo terrestre a 900 kilómetros al sudeste de la zona de la explosión, incluso en las zonas geomagnéticas adyacentes a la zona afectada mostraban perturbaciones atmosféricas similares a las que se observan a alta y mediana altura después de una detonación nuclear, pero a diferencia de éstas, la de Tunguska se produjo después de la descarga de energía.

Durante 10 años, nadie hizo nada por averiguar qué o quién había provocado aquel enorme estallido, o al menos eso es lo descrito en los informes oficiales de sismología.

LAS PRIMERAS EXPEDICIONES A TUNGUSKA
El profesor y científico del Museo de Mineralogía, Leonid Kulik encontró una hoja de calendario en el interior de un cajón del museo, correspondiente al día 15 de Junio de 1910. Lo importante de dicha hoja estaba en su dorso, un impreso redactado a máquina explicaba que un gran meteorito había caído en una gran extensión selvática de la Taiga siberiana.

Kulik era un hombre de acción y con un gran espíritu de conocimiento y aventura, consiguió que la academia Soviética de Ciencias le ayudase a reunir  a un grupo de hombres para que lo acompañasen en la primera expedición a la zona de la misteriosa explosión, a la que partieron en septiembre de 1921. Se entrevistó con muchos testigos y habitantes del lugar, recopilando muchos datos del mismo día del suceso, dándose cuenta que el fenómeno de Tunguska era de proporciones épicas. Ese mismo año no lograron llegar al epicentro del suceso y tuvieron que regresar a Petrogrado (ciudad conocida también como Leningrado).
Leonid Kulik
(Foto: wikipedia.org)

La segunda expedición que lideró Kulik, también fue financiada por la Academia Soviética de Ciencias, partió de nuevo hacia la Taiga en 1927. El propósito inicial de ésta era hallar y estudiar la zona donde se creía que había caído el meteorito. Kulik y su asistente Gulikh llegaron a la región de Vanara en marzo de 1927, es una aldea de poca extensión, formada por algunas casas. Durante el mes de abril, condujeron la expedición hacia el norte junto con Lyuchetkan, el cual era su guía evenko. El 13 de abril descubrieron enormes extensiones de tierra, llenas de árboles derribados. La imagen que se extendía frente a los congregantes del grupo, les dejó sin aliento.

Durante los meses de rastreo, búsqueda de restos e incluso drenando algunos de los lagos cercanos al lugar, no lograron encontrar rastro alguno del meteorito que había provocado aquel desastre ecológico. Durante los 14 años siguientes, el profesor Kulik encabezó varias expediciones más a la zona, pero jamás regresó con una prueba o muestra del meteorito.

LA EXPEDICIÓN SECRETA DE MAKARENKO
El escritor ruso Alexander Leonidovich Kolsky publicó en un libro que hoy día es el libro de cabecera de muchos investigadores de su país, titulado: “En la encrucijada del Universo” editado en 1997, en Kiev. En dicho libro expone que a finales de Junio de 1908, una expedición conformada por científicos rusos y liderada por A. Makarenko trabajó en la zona del Katonga (nombre local que recibe el río Podkamennaya Tunguska).

Makarenko elaboró un informe donde se exponía todo lo que se había investigado, mesurado y obtenido de las diversas búsquedas realizadas en el río, que discurría cerca del lugar del suceso. Pero lo único que escribió es que se sentían muy desorientados en el lugar y no podían pensar con claridad, como si de algún modo sus mentes científicas estuviesen… desactivadas.

LA EXPEDICIÓN A TUNGUSKA DE 1949
Dicha expedición se puso en marcha un año después del primer ensayo de la primera bomba atómica soviética. Los científicos habían comprobado los efectos de dicha bomba en el entorno natural, y los habían comparado con las imágenes obtenidas por un avión de reconocimiento del ejército soviético que había sobrevolado la zona de Tunguska en dos ocasiones, mostrando un patrón muy similar a los restos dejados por la bomba creada por los científicos rusos.

El profesor Lavrenty Beria lideraría dicha expedición, una maniobra secreta del ejército ruso para recuperar los posibles restos del meteoro o de una posible aeronave impulsada por energía atómica, según explicaban algunos científicos que estuvieron bajo el mando de Stalin.
Portada del libro
(Foto: librolibro.es)

Beria llegó a la conclusión junto con los científicos que le acompañaban que los arboles que encontraron habían sido derribados por una onda expansiva de alta intensidad, creada sin duda por una explosión termonuclear. Al regresar a Moscú, cada uno de los científicos de la expedición, incluido Beria se encerraron en diferentes habitaciones con papel y maquinas de escribir, de este modo redactaron el informe con todo detalle de mediciones y observaciones realizadas en la Taiga (balística, radioactividad, magnetismo residual, etc…), mas tarde los oficiales a cargo de Beria recogerían todos los informes y objetos recogidos en la zona de la explosión.

Tuvieron que pasar muchas décadas para que se hicieran públicos los archivos ufológicos de Moscú y otras entidades gubernamentales, algunos de los informes redactados por el propio Beria, describen algunos objetos hallados en las cercanías de la zona de impacto de Tunguska. Según algunos de los científicos que le acompañaban, los restos hallados estaban formados por metales que no eran conocidos en nuestro mundo, de gran ligereza y que mostraban pequeñas trazas de radioactividad en su composición. Muchos de esos restos siguen todavía ocultos en confinamientos vigilados por personal militar ruso. 

A la luz de los últimos descubrimientos realizados por el científico Lavrenty Beria, si estos informes son reales…¿Podríamos decir que el caso Tunguska es uno de los sucesos más importantes y reveladores de la ufología mundial?  Y si es así, ¿Por qué se han ocultados dichas evidencias a la luz pública?

Solo el tiempo tiene la verdadera respuesta a este suceso, que 100 años después, todavía sigue siendo un gran misterio para la ciencia y la ufología.

Texto basado en el libro: Expediente Soviet UFO, de Philip Mantle y Paul Stonehill. Ed.: Nowtilus

lunes, 2 de julio de 2012

ARCHIVOS DESCLASIFICADOS DE LA ANTIGUA UNIÓN SOVIÉTICA (II): EL OBJETO DE ORDZHONIKIDZE

AMADO CARBONELL SANTOS


El mundo de las investigaciones ufológicas siempre ha estado rodeadas de falsos testimonios e invenciones mediáticas, ya hayan sido creadas para llamar la atención de la población ó encubrir algún experimento militar llevado a cabo de forma secreta. Este es uno de los casos en los que se podría decir que se engañó a la población, para apartar la atención del público en medio de una crisis política soviética en plena guerra fría  o una transición que tenía que ser producida de forma sutil, ya que como decían los sabios de la CIA: No hay mejor forma para encubrir una verdad, que mostrándola como ciencia ficción.
(Foto: ctroya.mforos.com)

El 5 de mayo de 1983, en la región militar Transcaucasia fue avistado un objeto volador no identificado por dos aviones de las fuerzas aéreas soviéticas. Los pilotos informaron del contacto con el artefacto y desde el alto mando del cuartel de Transcaucasia se ordenó lanzar un misil Tierra-Aire para perseguirlo y derribarlo. Los cazabombarderos se desviaron de la trayectoria del ovni para no ser alcanzados por la onda expansiva del misil. Según los informes el arma impactó directamente en el objeto, desviándolo 50 grados de su trayectoria y haciéndolo visible en la pantalla del radar, donde mostrada que descendía de forma lenta y aparentemente controlada hasta tomar tierra en una zona de montaña cercana a Nálchik. Según algunos testigos presenciales, del objeto surgieron algunos seres que calificaron como alienigenas que tuvieron contacto directo con ellos. Dichos testigos, pocos días más tarde se dirigieron a Moscú, donde previamente habían puesto  sobre aviso a diversos periódicos y cadenas de televisión locales para informar sobre lo ocurrido y de cómo habían vivido la experiencia de ese supuesto contacto con seres de otro mundo.

Al  mismo tiempo, un grupo de turistas que habían pasado por la zona del aterrizaje forzoso del objeto unos días más tarde al contacto con los lugareños, encontró lo que parecía una nave espacial apoyada en las llanuras de las montañas de Nalchik, dirigiéndose a Moscú para informar del extraño artefacto, pero que no habían encontrado indicios de presencia humana o de los tripulantes de la nave.

Un grupo de experimentados ufólogos soviéticos se aproximaron a la zona donde se encontraba el ovni dañado una semana más tarde pero en un principio no pudieron encontrar nada. Escudriñaron toda la zona para hallar restos, huellas o algo que les pudiera servir de prueba. Finalmente encontraron el supuesto objeto, alegando que su apariencia era muy tosca, de forma cónica con varias escotillas acristaladas y diversas toberas que parecían restos de cohetes usados en las pruebas espaciales soviéticas.

Vadim Chernobrov
(Foto: torsionfraud.narod.ru)
El investigador Vadim Chernobrov afirmó que el objeto que encontraron no era más que un objeto de atrezzo utilizado por cineastas polacos, que habían rodado una película en la zona y lo habían abandonado allí. El caso tomó un cauce turbio cuando los turistas que llegaron de las montañas se indignaron, alegando que el objeto que Chernobrov había fotografiado no era el mismo que ellos habían observado, ya que el que ellos vieron tenía que haber sido creado por una inteligencia superior y no la copia a tamaño real que los ufólogos habían fotografiado. Decidieron volver para encontrar pruebas del aparato que habían visto, buscaron por toda la zona que comprende la garganta de Darial, pero únicamente quedaban restos de las huellas del falso ovni hallado por el equipo de Chernobrov. El verdadero ovni había desaparecido. Desde el centro soviético de ufología (SOYUZUFOTSENTR) dirigido por Ajaja, se llegó a la conclusión de que el objeto que fotografiado por los ufólogos no era ninguna nave espacial, ni ningún ingenio de origen alienigena.

Durante el año 1994, Chernobrov era un reconocido científico e investigador que había ido recopilando más datos y detalles extraños del caso del ovni de las montañas de Nálchik. En los informes secretos recopilados por la antigua KGB en Moscú, se menciona que los oficiales de alto rango ordenaron que el objeto original, que había sido derribado por la fuerza aérea soviética fuera trasladado a una de las bases secretas cercanas a Moscú. Algunas fotografías obtenidas por Marina Popovich mostraban un objeto de forma cónica, con una altura de 8 metros, con formas onduladas y diversas escotillas. La parte superior parecía una pirámide con su superficie quemada por el impacto y explosión del misil.
Marina Popovich
(Foto: politicalforum.com)

Uno de los periodistas rusos más reconocidos en esos momentos, Vladimir Lagovsky estaba intrigado por la falsificación creada y se preguntaba cómo era posible que alguien pudiera ser engañado con ese artefacto tan burdamente manufacturado, pensando que podría ser una nave de origen alienígena. Pudo determinar que un objeto había sido trasladado en camiones del gobierno soviético hasta una de las bases de Mitische, en las afueras de la ciudad de Moscú. Las fuentes informantes de Lagovsky alegaron que el principal propulsor del objeto utilizaba radiación de Neutrinos que según los científicos recogía mientras viajaba por el espacio.

Victor Kostrikin, un vidente reconoció haber mantenido diversos contactos extra sensoriales con entidades alienígenas, que habían llegado a nuestro mundo con un vehículo que había sido golpeado por un objeto, que estalló y les hizo descender entre unas montañas que ya habían visitado anteriormente, habiendo mantenido contacto visual con dos seres humanos. Este tema del contacto en las montañas, lo abordaremos un poco más adelante en este mismo artículo.

Chernobrov tenía amigos influyentes en uno de los diversos institutos de investigación secreta, que llevaba a cabo diversos estudios de temática similar. Estos le facilitaron mucha información sobre la que basó uno de los artículos publicados en el periódico Chetvertoye Izmereniye i NLO (numero 12, en 1996). Conocían muy bien su curiosidad por la naturaleza del fenómeno ovni y le citaron para mostrarle una curiosa grabación en un local donde pudieran hablar con tranquilidad y fuera de miradas molestas. Dicha grabación se había enviado a uno de los laboratorios del instituto secreto donde trabajaban los conocidos de Chernobrov para ser analizada. Lamentablemente cuando la URSS se desintegró la cinta permaneció oculta dentro de uno de los cajones donde habían embalado diversos informes y estudios sobre pruebas experimentales.

Durante algunos años, mientras la comisión política de la URSS se desintegraba, los institutos de investigación fueron cambiando de directivos y jefes de grupo sin darse cuenta de lo que tenían entre manos. No fue hasta 1995 cuando la filmación volvió a ver la luz y uno de los líderes del grupo de investigación solicitó permiso para ver qué es lo que contenía el celuloide. Se montó en un proyector y se enfocó hacia una de las paredes de la sala del laboratorio, la imagen de un rostro humanoide de grandes ojos oscuros que en  la mano portaba un pequeño objeto cilíndrico que mostraba a la cámara. La  persona que grababa cayó al suelo, mostrando la imagen de una vaca que estaba agonizando, temblando y respirando con dificultad. El cámara volvió a incorporarse y enfocando con pulso tembloroso captó la imagen del ser caminando hacia un objeto cónico que se sustentaba a pocos centímetros del suelo mientras era escoltado por un hombre vestido con ropajes militares. El humanoide entró en el objeto, que se cerró con una compuerta en forma de membrana y lentamente fue elevándose hasta que la cámara lo perdió de vista. El objetivo enfocó a diversos soldados que rastreaban la zona donde se había detenido el artefacto y se agachaban para recoger diversos objetos. En ese momento la película terminaba y los asistentes comprendieron que lo que tenían entre manos era más serio de lo que pensaban y decidieron no revelar lo que habían visto a nadie.

Cuando Chernobrov visualizó la cinta no podía salir de su asombro y les preguntó de dónde había salido, pero desconocían la procedencia del cuerpo militar que realizó la filmación, aunque alegaron que había la posibilidad de que existieran algunas grabaciones más sobre el objeto de Ordzhonikidze en la base militar secreta 67947.

Un militar soviético de alto rango contactó directamente con Chernobrov y le comentó que estaba dispuesto a que se conociera toda la verdad de los hechos acaecidos en mayo de 1983. Le contó que entre los años 1985 y 1987 una productora de Hollywood había estado rodando una película sobre un  grupo de ciudadanos soviéticos que contactaban con entidades alienígenas. La Inteligencia Soviética se hizo con algunas partes de dicha película (desconocemos si fue adquirida mediante compra o robo de la misma) las cuales fueron enviadas a Moscú. Los soviéticos necesitaban conocer de primera mano cuanto sabían  los Yankees sobre las medidas de alta seguridad soviéticas y los métodos de actuación en situaciones extremas, pero jamás llego a finalizarse la grabación de dicho largometraje, ya que las situaciones políticas entre EEUU y la URSS habían mejorado y no se debían volver a encender las antorchas de la desconfianza. El militar dio a entender a Chernobrov que la cinta que le había mostrado del alienígena ante las cámaras había sido una creación ficticia de los estadounidenses, aunque nunca se hallaron pruebas del origen de la filmación ni quien fue su autor original.

Hay una opinión muy distinta de todo este caso y es la que dio Mikhail Gershtein al investigador y periodista Paul Stonehill (co-autor del libro en el que está basado este artículo), alegando que en 1983 no se derribó ningún objeto volador y  todo lo que envolvía al caso del objeto de Ordzhonikidze, fue orquestado por el propio Victor Kostrikin para dar publicidad a su negocio de reputado vidente.

Retomando el caso del contacto del ser alienígena con seres humanos en las montañas, el biólogo ruso B. Borisov se encontraba junto a su esposa, en una de las grietas de los montes cercanos a Nálchik durante el verano de 1983, más concretamente el 1 de Julio de ese mismo año. Mientras exploraban la flora del lugar, su esposa advirtió que alguien les estaba observando a sus espaldas. Los dos se dieron la vuelta y a poco mas de 200 metros vieron a dos seres de gran estatura que les observaban, ella insistió a Borisov para que regresaran y empezaron a correr hacia el camino donde habían dejado su automóvil, el miedo les inundó cuando advirtieron que aquellos seres les perseguían dando grandes zancadas a través de la grieta hasta que se detuvieron, observando cómo desaparecían entre la maleza. La pareja subió a su vehículo y arrancaron a toda velocidad hacia la capital. Catorce años después la revista NLO (número 7, 1997) publicaba su experiencia, pero jamás sabremos si ellos también fueron títeres del teatro ideado por Víctor Kostrikin, o si realmente ese objeto fue derribado por la fuerza aérea y todavía Rusia tiene en su poder lo que podría ser el Roswell ruso de los años 80.



Texto basado en el libro: Expediente Soviet UFO, de Philip Mantle y Paul Stonehill. Ed.: Nowtilus

viernes, 22 de junio de 2012

ARCHIVOS DESCLASIFICADOS DE LA ANTIGUA UNIÓN SOVIÉTICA (I): LOS SECRETOS DE LA SALYUT-6

AMADO CARBONELL SANTOS


Desde el momento en que la humanidad comenzó a enviar artefactos al espacio, la interrogante sobre la vida en otros mundos se hacía más patente en la mentalidad de muchos científicos, ya fueran estadounidenses o soviéticos. Desde los días del Sputnik la ya desaparecida Unión Soviética ha ido archivando documentos sobre investigaciones de encuentros con máquinas y seres que fácilmente podrían ser identificados de procedencia no terrestre. Algunos de estos archivos han sido desclasificados y puestos a disposición de los ciudadanos que quieran conocer en contenido de dichos documentos.

Salyut-6
(Foto: astronautix.com)
Muchos momentos de la historia del programa espacial soviético podrían catalogarse como encuentros con otras entidades fuera de la atmósfera de la Tierra, como es el caso sucedido al comandante de la Soyuz T-4, Vladimir Vasilyevich Kovalenok y a su mecánico de vuelo Viktor Petrovich Savinikh. Ambos fueron puestos en órbita el 12 de marzo de 1981, y a los cuales se les había encomendado la misión de cumplir el quinto reemplazo de larga duración en la base orbital Salyut-6, puesta en órbita el 29 de septiembre de 1977. Desconocían los datos que las anteriores tripulaciones habían notificado al centro de emisiones y que sin duda ellos también vivirían una experiencia que haría dar aviso inmediato a sus superiores.

Durante su estancia en la base orbital, Kovalenok y Savinikh realizaron diversos experimentos médicos, físicos, para avances tecnológicos e incluso experimentaron durante sus observaciones de la Tierra desde sus pequeñas ventanas y describieron lo que sentían: miedo, melancolía, soledad... Mientras realizaban dichas observaciones, en la base soviética sus constantes vitales eran monitorizadas por el médico de la misión: pulso, tensión arterial, temperatura corporal... Pero en una de dichas observaciones su ritmo cardíaco comenzó a acelerar hasta llegar casi a nivel crítico de infarto en ambas lecturas.

Tras pasar unos minutos intentando establecer contacto con la Salyut-6, los cosmonautas dieron aviso de una actividad extra vehicular, realizada por unos seres que salieron de lo que parecía una nave espacial esférica de superficie metálica; a través de una escotilla y sin utilizar ningún traje de protección ni sistemas de respiración.

Dichos seres, según contaba Kovalenok, eran de gran estatura y rasgos humanoides que se acercaron hasta la estación orbital y se posaron sobre ella, recorriendo su superficie durante varios minutos, observando su estructura y sistemas de propulsión.

Con el rostro blanco por la impresión, observaron como se separaban de la Salyut y regresaban a su nave, entrando de nuevo a través de la escotilla, que al cerrarse no dejó ninguna señal de corte o bisel. El objeto aceleró de una manera tan asombrosa que en pocos segundos la perdieron de vista. Ese mismo día no sabían como redactar el informe oficial por miedo a las represalias de sus superiores.

Kovalenok y Savinikh
(Foto: openminds.tv)
Unos días más tarde volvieron a dar aviso a la base de un avistamiento, pero esta vez informaron de que un gran melón en llamas se desplazaba perpendicularmente a la trayectoria de su órbita, y cuando estaba sobre el cono sur del continente africano sus partes posterior y frontal estallaban provocando dos enormes llamaradas.

Al regresar de nuevo a la Tierra, los dirigentes del programa espacial soviético recibieron los informes redactados por los dos cosmonautas y clasificaron las declaraciones de Kovalenok y Savinikh como archivos de alto secreto.

En 1987 se editó un libro escrito por Lazarev, Kovalenok y S. A. Avakian (Astrofísico soviético), titulado "Isslenovaniye Zemli s pilotiruyemikh kosmicheskikh korabley (Estudio de la Tierra desde las naves espaciales tripuladas) donde se relatan las experiencias de los cosmonautas mientras vivían el día a día en el espacio, pero falta toda la información e informes realizados a bordo de la nave orbital Salyut-6 del 14 al 18 de mayo de 1981.

Años después Kovalenok rompió su pacto de silencio respecto a lo sucedido en sus días de vuelo en la Salyut-6 he hizo varios informes para diversos entrevistadores, pero no se volvió a saber nada más de él ni de los informes que había redactado para la prensa internacional durante aquellos años.

En 1990 el Teniente General Georgy Timofeyevich Beregovoy (1921-1995) mostró en el edificio del GOSPLAN durante una reunión de alto secreto en Moscú, ante un grupo de más de doscientas personas entre ellas dirigentes y personalidades gubernamentales rusas, unas grabaciones realizadas por Kovalenok y Savinikh donde unos seres alienígenas salían de un objeto metálico alargado, abordaban la Salyut-6 durante unos minutos y regresaban para desaparecer del objetivo de la cámara a una velocidad increíble.

Los archivos e informes de la Salyut-6, redactados por los propios Kovalenok y Saninikh fueron desclasificados a mediados de los años 90, pero la filmación de Kovalenok sigue guardada bajo llave en alguno de los despachos gubernamentales del Kremlin.

Texto basado en el libro "Expediente Soviet UFO" de Phillip Mantle y Paul Stonehill. (Editorial Nowtilus. 2010).