José María Ibáñez
Nos hallamos ante uno de los casos más citados cuando se
habla de algún caso de supuesta reencarnación infantil. Dos niñas nacidas en
1958 parecían recordar la vida y la muerte de sus dos hermanas fallecidas dos
años antes.
La estela de esta historia nos conduce hasta 1957, hasta Hexham,
ciudad histórica del noroeste de Inglaterra, situada en el condado de
Northumberland, conocida por su abadía medieval, su arquitectura de piedra y su
cercanía al Muro de Adriano. Las hermanas Joana y Jaqueline Pollok de once y
seis años respectivamente, fallecieron atropelladas por un automóvil conducido
por una mujer que había ingerido medicamentos con la intención de suicidarse.
La tragedia devastó a los padres de la pequeñas, John y Florence Pollok.
Un año después, en 1958, Florence volvió a quedarse
embarazada. Los médicos esperaban un solo bebé, pero nacieron gemelas, Gillian
y Jennifer. No había antecedentes de gemelos en la familia, lo que el padre
interpretó como una señal.
A medida que crecían, las gemelas mostraban señales un tanto
inquietantes; marcas de nacimiento idénticas a las cicatrices que tenía
Jaqueline, reconocieron juguetes que nunca habían visto y los llamaron por los
mismos nombres que habían usado sus hermanas fallecidas, reproducían hábitos,
juegos y gestos de Joanna y Jaqueline, miedo intenso a los automóviles y
comentarios sobre el “accidente”, pese a no haber oído hablar de él según sus
padres.
Durante una visita a Hexham, identificaron lugares donde
nunca habían estado; la antigua casa, el parque y la iglesia. Estos
comportamientos llamaron la atención del psiquiatra Ian Stevenson, investigador
de casos de supuestas reencarnaciones, quien documentó el acontecimiento como
uno de los más intrigantes de su carrera profesional.
Veamos las explicaciones que se han propuesto:
1. Reencarnación.
Es la interpretación más difundida. Las niñas perecían
manifestar recuerdos y rasgos de sus hermanas fallecidas, lo que para algunos
sugiere continuidad en la conciencia. Stevenson consideró el caso como
“notable”, aunque no concluyente.
2. Influencia parental (memoria implantada).
Algunos críticos señalan que los padres, especialmente John,
estaban obsesionados con la idea de la reencarnación y pudieron transmitir
información, consciente o inconsciente, a las gemelas.
3. Coincidencias y sesgos de confirmación.
Muchos detalles pueden interpretarse de forma selectiva; los
padres recordaban lo que encajaba con sus creencias y descartaban lo que no.
4. Desarrollo infantil y memoria.
Los niños pequeños pueden mezclar imaginación, comentarios
escuchados y asociaciones espontáneas, generando relatos que parecen “recuerdos”.
Según Stevenson, hacia los cinco años las gemelas dejaron de
mostrar comportamientos vinculados a sus supuestas vidas pasadas, algo que él
consideraba típico en este tipo de casos.
Actualmente el caso sigue fascinando, porque combina
tragedia, misterio y profundas preguntas sobre la identidad, la memoria y la
posibilidad de la existencia de la vida después de la muerte. No existe una
explicación definitiva, pero el caso sigue siendo uno de los más citados en
debates sobre reencarnación.
Es uno de los principales ejemplos citados en libros,
artículos y charlas sobre reencarnación, eso sí, cuando se miran con lupa
aparecen grietas importantes. La principal fuente es el propio padre. John
Pollok estaba convencido de la reencarnación antes incluso de que nacieran las
gemelas. Esto importa porque, él fue quien difundió la mayoría de los
comportamientos “extraños”. Su esposa, Florence, era más escéptica y contradijo
varias de sus afirmaciones. Stevenson, el investigador, se basó en gran parte
en los recuerdos del padre, recopilados años después.
Los Pollok vivían en un pueblo pequeño donde todo el mundo
era conocedor de la tragedia familiar. Vecinos, familiares, conversaciones
casuales… los niños absorben información sin que los adultos se den cuenta.
Muchos psicólogos señalan que los niños, mezclan imaginación con fragmentos de
conversaciones, repiten frases sin entender su origen, y pueden construir
narrativas que parecen “recuerdos”. Esto no invalida el misterio, pero sí lo
hace menos sobrenatural.
Las marcas de nacimiento: ¿prueba o coincidencia? Jennifer tenía dos marcas de nacimiento que coincidían con cicatrices de Jaqueline. Este es uno de los puntos más citados. Pero las marcas de nacimiento son muy comunes. La interpretación de “coincidencia” depende de la memoria del padre. No hay fotos previas que permitan comparar objetivamente. Stevenson creía que las marcas de nacimiento podían ser evidencias de traumas de vidas pasadas, pero esta idea no tiene respaldo científico.
En cuanto a las conductas que imitaban a las hermanas
fallecidas, existen dos posibilidades. Aprendizaje directo; los niños que
imitan patrones que ven o escuchan. Si los padres hablaban de las niñas
fallecidas, aunque fuera poco, las gemelas podían reproducir gestos y juegos
sin saben de dónde venían.
¿Por qué dejaron de mostrar recuerdos a los 5 años? Este es
un tema interesante. Stevenson decía que los “recuerdos de vidas pasadas”
suelen desaparecer a esa edad. Pero también coincide con, el desarrollo
cognitivo, la consolidación de la memoria autobiográfica, y la pérdida de
conductas imitativas tempranas. Es decir, una explicación psicológica encaja
igual de bien.
Entonces… ¿es un caso de reencarnación?
Depende de tu marco mental. Si crees en la reencarnación, el caso Pollock es uno de los más fuertes: marcas de nacimiento, recuerdos,
comportamientos, reconocimiento de lugares.
Si no crees, es un ejemplo clásico de cómo el deseo de
encontrar sentido a una tragedia puede moldear la percepción de los hechos.
Si estás a medio camino, es un caso fascinante, pero no
concluyente. No hay pruebas verificables independientes, solo testimonios.
FUENTES CONSULTADAS:
*www.clarin.com
*diariosinfronteras.com.pe
*Archivo de Historias Olvidadas.

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