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José María Ibáñez.

martes, 23 de junio de 2020

LA MALDICIÓN DE CURON


Amado Carbonell Santos


Seguramente muchos de nuestros lectores conocerán la historia de la 2ª Guerra Mundial, y de cómo el partido Nacional Socialista Alemán, llevado al poder del gobierno Alemán por Adolf Hitler, invadió gran parte de Europa, siendo conocida como una de las peores contiendas de la época moderna.
Campanario de Curon. www,elmundo.es

Para la gran mayoría de personas la invasión nazi fue un horror tan solo descriptible por las imágenes recogidas por los reporteros del frente, pero no fue así para todos, en un pequeño pueblo de origen germánico del Tirol del Sur, situado en la zona de la Val Venosta italiana.

Su nombre: Curon.

Durante los inicios de la 2ª Guerra Mundial, la frontera de Oster y Val Venosta fue una zona de conflicto feroz, pero no a causa de la invasión alemana, sino más bien a causa del trato que recibían los residentes de Curon Venosta por parte del líder italiano Benito Mussolini.

La historia nos cuenta que el movimiento fascista comenzó su andadura en la capital italiana, Roma, pero realmente no fue así, el fascismo de Mussolini dio sus primeros pasos en el pueblo de Curon, prohibiendo a sus vecinos el poder comunicarse con su idioma natal (Alemán), la imposibilidad de realizar trabajos para llevar comida a sus hogares, e incluso la libre elección de que ropajes vestir… todo ello orquestado para que fuesen un gran ejemplo  a seguir por los italianos.
Mussolini. www.aminoapps.com

Desde el alzamiento de Fascismo, en 1921, Curon sufrió la penuria y la crueldad, viendo como sus gentes se empobrecían a pasos agigantados, sin siquiera tener una pequeña luz al final del túnel que les diera una esperanza de salir de aquella agonía perenne, donde además, la seguridad del pueblo se veía amenazada por la construcción de una presa que contendría el cauce de los ríos Adigio, Rojenbach y karlinbach, creando de ese modo un lago artificial inundando todas las construcciones y viviendas.

El rayo de esperanza llegaría en 1943 con la invasión alemana sobre Italia, para los habitantes de Curon fue una liberación y un renacimiento; los habitantes pudieron volver a hablar en alemán, se les dio trabajo, y lo más importante, se detuvieron las obras de la presa, aunque tras la llegada de los aliados y el fin de la 2ª Guerra Mundial en 1945, se habló de reiniciar las obras del embalse de Curon, creando así la presa más grande de Europa en aquella época, por supuesto sin tener en cuenta las consecuencias, los habitantes del pueblo se vieron obligados a marcharse por la fuerza, y a vivir en casas pre-fabricadas, algunos de los más ancianos del lugar se negaron a abandonar sus casas, observando como el agua anegaba de manera imparable sus hogares.

El gobierno italiano, trato de convencer a la población de que esa presa se construía en nombre del progreso (Cuanto daño ha hecho esta frase) y de las nuevas energías para hacer más grande a Italia, pero se dieron cuenta de que era más barato comprar energía de origen atómico, que generarla en la turbinas de la presa de Curon, quedando el proyecto, la presa y el pueblo, ya sumergido, totalmente olvidados.

Ahora bien, la leyenda de Curon comienza con el hecho de que los alemanes que residían en aquellas viviendas que ahora yacen bajo las aguas,  fueron desplazados y prácticamente ignorados por el gobierno italiano, que permitió la construcción de un segundo núcleo urbano junto al lago, ahora conocido como Lago de Resia, y que está en gran parte habitado por familias italianas y alemanas.
Obras presa Curon. www.alperiagroup.com

La maldición de Curon, aparte de las otras historias y leyendas que se cuentan sobre las montañas y valles del Tirol desde hace siglos, se basa en el odio de los residentes alemanes, sobretodo de los residentes de la región de Ober y descendientes de los desplazados de Curon, a través de ritos ancestrales que engloban ritos de magia oscura, invocaron a los espíritus de los antiguos residentes de Curon, para ser convertidos en seres denominados “Doppelgangers”, figuras de índole similar al Krampus (demonio del folklore alpino), obligándolos a salir de las profundidades del lago, con aspecto similar a los de los actuales residentes del nuevo Curon, erradicándolos y dejando el pueblo totalmente desierto, facilitando de este modo una segunda ocupación alemana, como castigo a los hechos atroces realizados por los italianos en el pasado, y que de los cuales, solo queda la torre del campanario de la iglesia de Curon como testigo de aquel suceso, emergiendo como un lamento de agonía que reclama justicia.

Por supuesto, la maldición de Curon no es más que una de muchas leyendas que rondan la cultura del lago de Resia, pero ya se sabe que cuando el rio suena…

Fuentes:

-www.culturaocio.com: La maldición del campanario de Curon.
-www.elpais.es: Curon, el pueblo para el que Hitler fue un santo.
-www.venosta.net: Il campanile sommerso nel lago di Resia







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