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José María Ibáñez.
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jueves, 7 de mayo de 2015

EL MUNDO DE LOS SUEÑOS, TERRITORIO INEXPLORADO

MAYTE DEL SOL

Soñar es una de las experiencias más misteriosas y curiosas de nuestra vida. Todos los seres humanos soñamos cada noche - salvo casos extremos de desorden psicológico -, aunque la mayoría no sea consciente de ello cuando despierta, ya que se llegan a olvidar hasta el 90% de los sueños. Incluso las personas que quedaron ciegas después de nacer pueden ver imágenes en sus sueños (no ocurre lo mismo con los que nacieron ya ciegos, que no las ven, aunque en sus sueños participen otros sentidos como el oído, olfato, tacto y emociones). A pesar de que algo habitual sea olvidar en su mayor parte nuestras experiencias oníricas, los sueños tienen una gran importancia y función en nuestra vida. De ahí que hayan sido objeto de numerosos estudios y análisis a lo largo de los siglos para tratar de comprender e interpretar su significado.

La historia nos deja buena muestra de ello. Por poner un ejemplo, durante la época de la Antigua Roma algunos sueños se presentaban al Senado para su análisis e interpretación. Esto se hacía porque creían que los sueños eran mensajes enviados por los dioses a los hombres. Era tal su importancia, que incluso había un “empleo” muy reputado en esa sociedad, la de intérprete de sueños, el cual acompañaba a los grandes militares en las batallas para ver qué augurios les traían a éstos últimos sus sueños. También se sabe que muchos artistas desarrollan sus ideas creativas interpretando sus sueños, y que grandes inventores y personajes históricos realizaron sus descubrimientos o pergeñaron sus batallas siguiendo sus sueños. Incluso hoy día, muchas personas consultamos decisiones con la almohada para encontrar un consejo ante un problema.  Pero, ¿qué sabemos acerca de los sueños?

Científicamente hablando, soñar es un proceso mental involuntario que todos los seres humanos realizamos, y en el que se produce una reelaboración de informaciones almacenadas en la memoria, generalmente relacionadas con experiencias vividas por la persona en los días o meses anteriores. Aunque esta es la teoría demostrada, hoy sabemos que también pueden tener un sentido mucho más profundo o ser experiencias de distinto tipo a las meramente oníricas.

Digamos que el acto de soñar nos sumerge en una realidad virtual formada por imágenes, sonidos, pensamientos y/o sensaciones. Los recuerdos que se mantienen al despertar pueden ser simples (una imagen, un sonido, una idea, etc.) o muy elaborados. Los sueños más elaborados contienen escenas, personajes, escenarios y objetos. Se ha comprobado que puede haber sueños en cualquiera de las fases del dormir humano; sin embargo, se recuerdan mejor los sueños, y éstos son más elaborados en la llamada fase REM (Movimiento Ocular Rápido; en inglés, REM: Rapid Eye Movement), que tiene lugar en el último tramo del ciclo del sueño. No obstante, no voy a exponer aquí cuál es el proceso que siguen nuestros sueños habituales, ya que se ha repetido hasta la saciedad en muchos otros lugares.

Siguiendo este paseo de la mano de la ciencia, ésta nos aclara que los sueños se producen como resultado de un complicado proceso que implica a los recuerdos y al hipocampo, una región del cerebro asociada a la memoria. Según se ha podido determinar de manera científica, los recuerdos con los que soñamos pueden tener una antigüedad de hasta una semana, lo que ha desvelado el funcionamiento hasta ahora oculto de la memoria: nuestros recuerdos pasan de una región del cerebro a otra antes de ser almacenados, y durante ese intervalo soñamos con ellos.

Parece demostrado ampliamente que nuestra vida cotidiana es el semillero de nuestros sueños. Las experiencias que tenemos a lo largo del día suelen ser el origen de las imágenes oníricas que generamos mientras dormimos. Pero, ¿cuáles son los mecanismos que nos permiten construir dichas imágenes?, ¿tienen alguna relación las imágenes con la formación de nuestra memoria? Y lo que es más importante, ¿tenemos alguna experiencia onírica que se salga de estos patrones y cánones admitidos como ley por la ciencia?

Se ha discutido mucho sobre este tema, y todo ello continúa siendo un misterio muy difícil de resolver. Los recuerdos de gente, lugares, actividades que hacemos, o de las emociones que sentimos, se reflejan en nuestros sueños, pero suele ser de manera tan fragmentada que no podemos predecir cómo aparecerán. Curiosamente, una de las características de los sueños es que rara vez, excepto en casos de problemas postraumáticos, reflejan una experiencia completa. Una idea, un objeto, una textura que hemos percibido durante el día, es lo que en realidad aparece mayormente en nuestros sueños.

El psiquiatra austríaco Sigmund Freud bautizó a este tipo de sueños como “residuos diurnos”, habitualmente conocidos también como “de descarga”, esto es, los recuerdos que se nos quedan prendidos en la memoria durante el día, y que pueden aparecer 5 ó 7 días más tarde en nuestros sueños. Freud pensaba que estos residuos aparecían en los sueños la misma noche o la siguiente a haberlos vivido, pero las últimas investigaciones realizadas han demostrado que los recuerdos cotidianos pueden perdurar activos más tiempo, conclusión que ya apuntó su colega, el suizo Carl. G. Jung.

Sin embargo, toda esta teoría resulta convincente sólo para aquellos que no han experimentado ciertas experiencias inquietantes, o que no han sabido dar explicación a fenómenos extraños dentro de sus sueños. Para ello es fundamental recordar las experiencias vividas en la noche, o la “historia completa” del sueño, pero este aspecto encuentra a menudo obstáculos. En la actualidad sabemos que a los 5 minutos de habernos despertado vamos a olvidar la mitad de los sueños, y que al cabo de 10 minutos habremos perdido cerca del 90%, pero muchas veces los recuerdos son tan vívidos que todos estos plazos, tiempos y estadísticas saltan por los aires para disolverse en el éter de la duda y la perplejidad. ¿Qué ocurre cuando notamos que alguien nos ha rozado la cara pero estamos durmiendo solos en nuestra cama? ¿qué hay acerca de esos personajes misteriosos que nos traen mensajes que jamás habíamos escuchado, para cumplirse días después tal como ellos nos los transmitieron? ¿qué hay acerca de seres fallecidos nuestros que se aparecen de forma extraña y nos hablan? ¿por qué se producen sueños compartidos, experimentados de idéntica forma por dos personas que comparten el lecho? Demasiadas preguntas para escasas respuestas empíricas.

Está claro que la mayoría de los sueños son fundamentalmente simbólicos, y me gusta decir la “mayoría” porque personalmente considero que no lo son todos. Cada elemento del sueño significa algo diferente, por lo que si soñamos con algún tema en particular, no es habitual interpretar que el sueño sea acerca de eso. Incluso puede haber sueños recurrentes, es decir, el relato del mismo sueño repetido noche tras noche, en un periodo corto de tiempo o incluso en diferentes ocasiones del mismo sueño. Los sueños hablan en un lenguaje profundamente confuso y esconden múltiples mensajes encriptados o simbólicos, en los que a menudo experimentamos profundas emociones. De todas ellas, la más común es la ansiedad, y por desgracia, las emociones negativas son las más habituales, mucho más que las positivas.

La ciencia, poco a poco, va desvelándonos secretos acerca del mundo onírico pero, sin duda, lo mejor está todavía por llegar. Mientras tanto, seguiremos soñando y descubriendo territorios desconocidos e inexplorados. La magia está servida.

sábado, 19 de mayo de 2012

LOS SUEÑOS

MAIDER GWEN


El sueño para el cuerpo físico, en una muerte de todos los días, aparente e incompleta, durante la cual el espíritu no pierde su integridad, cesando solamente la actividad de los órganos de relación con el mundo exterior.

¿QUE ES UN SUEÑO?
El ser humano pasa una tercera parte del día durmiendo. Dormir es una necesidad física muy fuerte que nos aparta de nuestra actividad normal. Las pautas del sueño son las mismas con independencia del clima o situación geográfica de la persona, así las largas horas de noche del ártico no producen pautas de sueño distintas. El ciclo del sueño parece estar regulado por el ritmo circadiano, proceso biológico que se produce regularmente con intervalos de veinticuatro horas. Es por ello que a nuestro cuerpo le cuesta adaptarse unos días a un cambio de horario, tanto en cuanto al sueño, como también ritmo cardíaco, la presión arterial, el metabolismo y actividades psicológicas inconscientes.

Según los estudios realizados hasta el momento que reflejan la actividad cerebral durante el sueño, existen cuatro estadios regulares y recurrentes que comienzan en un estado similar a la vigilia y terminan en un estado similar al del coma. Esta onda cíclica del sueño, del más ligero al más pesado, se repite varias veces durante la noche y dura aproximadamente noventa minutos. Después del primer ciclo de sueño, al pasar de nuevo al estadio uno, es cuando se producen los sueños.

LOS SUEÑOS EN LA ANTIGUEDAD
Los documentos más antiguos sobre la vida del hombre demuestran que los sueños siempre han sido considerados como algo muy importante. Los antiguos egipcios creían que eran mensajes de los dioses y fueron quienes elaboraron el primer libro de los sueños y pioneros en la teoría de contrarios. Es decir, soñar con la muerte sería símbolo de larga vida. Nos constan varios ejemplares sobre los sueños de los asirios, de los griegos, judíos y babilonios. Luego el Antiguo Testamento está lleno de sueños. En todas las culturas antiguas se pensaba que los sueños eran mensajes de los dioses.

Platón afirmó que la verdadera naturaleza del hombre se manifestaba en sueños: "Cuando la parte más amable del alma duerme y el control de la razón desaparece, entonces el animal salvaje que hay en nosotros, saciado de carne o de bebida, se vuelve violento y, sacudiéndose el sueño, va en busca de lo que satisfaga sus instintos. Como ya sabéis abandonará toda vergüenza y discreción y no se detendrá ante nada".

Aristóteles explicó los sueños como producto de funciones puramente fisiológicas, y creía que eran capaces de predecir enfermedades.

En 1900 SIgmund Freud, publica "La interpretación de los sueños", donde insiste en que los sueños son manifestaciones extremadamente importantes de nuestra vida interior, a veces satisfacciones disfrazadas de los más secretos deseos del soñador y rechazados normalmente por su mente de vigilia. Según Freud, los sueños permiten que los deseos prohibidos se expresen en el consciente que alberga pensamientos influidos por nuestra propia censura que quedaría libre en la mente inconsciente y podría manifestarse durante los sueños. La obra de Freud, de innegable valor, ha inspirado a muchos otros autores posteriores que lo han tomado como punto de referencia. Sin embargo, se ha manifestado desacuerdo por casi todos los que trabajan en este campo; de la insistencia de Freud en que ciertos símbolos siempre significan lo mismo.  Así como también ha sido fácil la crítica por su alta concentración de simbolismo sexual en los sueños.


El segundo psicólogo que realizó importantes trabajos sobre los sueños es Carl Gustav Jung, admirador y seguidor de Freud aunque difería con él en algunos aspectos: "Nunca puede estar de acuerdo con Freud en que el sueño es una fachada tras la que se esconde su significado, un significado ya conocido pero maliciosamente oculto por la conciencia. Para mí, los sueños son una parte de la naturaleza que no tienen intención de engañar, sino de expresar algo lo mejor que pueden". Según Jung los sueños más significativos proceden del nivel más profundo del inconsciente colectivo. Una de sus teorías más fascinantes es la de la persona y su sombra. La persona es el carácter que asumimos durante nuestra vida cotidiana, la sombra es el que reprimimos y sale a flote en los sueños.


El filósofo René Descartes se preguntaba si había algo más real que un sueño, llegando a confundir la realidad con los sueños. Calderón de la Barca comparte la misma confusión: "Porque si ha sido soñado lo que vi palpable y cierto, lo que veo será incierto, y no es mucho que rendido, pues veo estando dormido, que sueño estando despierto".


NUEVA ERA
Durante nuestra actividad normal, nuestro inconsciente está almacenando absolutamente toda la información que en ningún caso se está procesando de forma consciente. El inconsciente es la puerta de entrada a otra dimensión; donde se almacena incluso la información sobre nuestras vidas pasadas. El inconsciente se comunica con el consciente en procesos automáticos que no sabemos controlar, de forma que, por ejemplo, en una situación de peligro se pondrían en marcha mecanismos de defensa en los que no interviene la mente consciente. Sin embargo durante los sueños nuestro inconsciente nos habla, normalmente de una forma arbitraria en función de lo que estamos viviendo.


Podemos utilizar nuestra mente inconsciente, por ejemplo, para encontrar cosas que nuestro consciente ha perdido. También podríamos preguntarnos a nivel inconsciente todo aquello que de una forma consciente parece tenernos en un callejón sin salida o ante la duda. Para ello, es tan simple como ordenar a nuestra mente inconsciente que nos traslade la información que necesitamos durante el sueño y que lo recuerde en el momento de despertarnos. Haciendo estos ejercicios habitualmente antes de ir a dormir, en breve conseguiremos mucha información que habitaba inaccesible en los confines de nuestra mente.


La interpretación final de un sueño y su significado, variará en función de la persona que lo sueña, que debe buscar en los confines de su conciencia, el significado que le parezca más adecuado a sus circunstancias, y lo sentido en el sueño. Las guías de interpretación de sueños modernas, están orientadas a que la opinión de la persona concreta que las lee, sea determinante a la hora de dar significado a un sueño, más que una lectura con significados concretos y cerrados.


TEMAS ONÍRICOS
Los temas oníricos son aquellos que se sueñan habitualmente por la mayoría de las personas. Casi todos nosotros hemos tenido algún sueño de persecución, de paisajes, de viajes, de algún desastre, el tiempo, nacimiento, muerte, fuego, agua, ropas y desnudez, vuelo, comida y bebida, animales, sexo, ambiente, colores y multitudes. Por ejemplo, cuando nuestros sueños se sirven del simbolismo del agua, nuestras más profundas emociones, intuiciones e instintos están en tela de juicio o sometidos a examen. Pueden ser tranquilizadores o hacernos tomar conciencia de los conflictos y fobias que tengamos profundamente arraigados. Pueden animarnos a descender hasta el fondo de nuestros problemas para que nuestras emociones fluyan con mayor libertad. O tal vez nos inciten a buscar un renacimiento emocional.


Los sueños de mar están relacionados con el nacimiento y el útero, aquí podemos considerar si no estamos intentando escapar a nuestros problemas perdiéndonos en fantasías o pretensiones. En otros sueños con lagos profundos, charcos estancados, cascadas y fuentes, tienen sus propios significados individuales aunque suponen una referencia directa a nuestra actitud, a nuestra independencia de pensamiento. ¿Estaremos en plena inundación? o ¿En peligro de ahogarnos por exceso de entusiasmo?


El agua encerrada puede ser una señal de peligro que indica que deberíamos relajarnos y dar libertad a nuestras emociones. Un torrente que avanza sin obstáculos puede señalar que deberíamos ser más comedidos. Si nadamos ¿cómo lo hacemos? ¿es fácil o nos cuesta? y que relación tiene esto con nuestra vida actual


ALGUNOS SIGNIFICADOS CURIOSOS
Fresas: En sueños, las fresas revelan que las mujeres juegan un gran papel en nuestro destino, y más especialmente que gracias a una mujer obtendremos amor, amistad y grandes beneficios.
Perfume: El perfume, por su sutilidad inaprensible y la realidad de su existencia, simboliza una presencia espiritual y en cierto modo puede asimilarse a la naturaleza del alma. Por esto el perfume en nuestros sueños nos revela el alma de quien lo desprende, de forma que perfumes suaves y agradables nos hablan de buenas personas y sentimientos, mientras que los fuertes y desagradables nos indican personas primitivas, de acciones y malos sentimientos.
Embarazo: Si se está embarazada, este sueño no es más que un reflejo de la situación actual y carece de carácter premonitorio, pero de no ser así significa el deseo de casarse o de una existencia más tranquila y sosegada que la actual. Cuando el sueño es angustioso revela el miedo a las relaciones sexuales y si fuera una pesadilla que termina en un parto espantoso, revela la obsesión por las enfermedades venéreas o las malformaciones físicas.
Gato: El gato siempre es considerado como un símbolo de la mujer o de lo femenino, siempre bajo un aspecto sensual e instintivo. Soñar que un gato nos hace arrumacos significa que una mujer utilizará todas sus mañas seductoras para conseguir de nosotros cuanto pueda, si hacemos huir al gato es que no logrará sus egoístas deseos. Dar de comer al gato augura problemas y rivalidades amorosas. Si nos araña, infidelidad o peleas entre amantes. Oír a un gato en sueños o simplemente verlo presagia traiciones y engaños, si el gato es blanco el traidor será un falso amigo, si es negro se refiere a una mujer, y nos avisa de celos y toda clase de problemas amorosos acompañados además de la mala suerte.
Malva: Significa prosperidad y riqueza que provienen de una herencia.
Café: Ver o tomar café en sueños es un buen presagio, que tanto puede asegurar el éxito en unas oposiciones o exámenes, como anunciar éxitos en trabajos intelectuales. Si se nos derrama el café hay que temer próximas contrariedades. 
Ciruelas: Soñar con ciruelas expresa deseos sexuales que serán gozosos y compartidos si las ciruelas están maduras, o no se realizarán convirtiéndose en desilusiones si están verdes.