LA REALIDAD OCULTA

TE INVITAMOS A VIAJAR CON NOSOTROS A TRAVÉS DE LA LÍNEA DIVISORIA QUE
SEPARA LA REALIDAD DE LA FANTASÍA.
José María Ibáñez.
Mostrando entradas con la etiqueta ASTRONOMÍA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ASTRONOMÍA. Mostrar todas las entradas

lunes, 9 de mayo de 2022

EL ENIGMA DEL CABALLERO NEGRO

 Amado Carbonell



www.fayerwayer.com

Desde hace décadas, incontables artículos y publicaciones se han lanzado al éter a través de revistas de divulgación ufológica, páginas de internet y canales de Youtube, alegando que el astrónomo aficionado y escritor de origen escocés Duncan Lunan, mediante sistemas de detección de ondas electromagnéticas fabricados por el mismo, había publicado en 1973 que un objeto, de origen presumiblemente no humano, próximo a la posición angular de la estrella Epsilon Bootis (situada en la constelación del Boyero) estaba emitiendo señales de radio pulsantes en alta frecuencia de radio. A partir de aquel momento, todos los entusiastas e investigadores sobre ufología se volcaron totalmente en buscar información sobre aquel extraño objeto alienígena descrito por Lunan, y que estaba emitiendo aquellas misteriosas señales hacia el planeta, el cual, según el escritor, podría tener una edad próxima a los 13.000 años.

Desde ese momento, las teorías de la conspiración sobre la vigilancia de seres ajenos a nuestro mundo se dispararon de manera alarmante, con diversos puntos de vista, todos enfocados hacia el origen extraterrestre de aquellas señales de radio cercanas a nuestro mundo.

La revolución llegaría al mundo de la ufología cuando se hizo pública la imagen tomada por la misión de la lanzadera espacial Endeavour en la misión STS-88 (lanzada el 4 de diciembre de 1998 desde Cabo Cañaveral, Florida, EE.UU.), en la que se podía observar un objeto de color oscuro y con la forma de una nave espacial que recuerda los diseños de las aventuras de Flash Gordon, rápidamente se hizo viral alrededor del mundo a través de las revistas y periódicos especializados en la temática OVNI.

Y aunque el propio Duncan reconociese algunos meses más tarde, abrumado por la oleada de periodistas que trataban de entrevistarle desde la publicación de la imagen de la misión STS-88, que la recepción de la señal de radio que logró detectar a través de su radio antena provenía de un objeto del espacio profundo con el patrón de un Pulsar (restos del núcleo de una estrella Súper gigante Roja que ha explotado como una Supernova de tipo 2 y que emite pulsos de radio en frecuencias medias de 50 pulsos por segundo), y que el sistema utilizado era una antena que el mismo había fabricado para realizar unos estudios de radioastronomía, estando éste en fase de prueba, alegaba que fue un gran error publicar aquella noticia sobre el "origen alienígena", añadiendo que jamás habría pensado que se formaría aquel revuelo mediático.

Los aficionados a la ufología más fervientes, tras leer aquellas declaraciones, no tardaron en recriminarle aquella retractación, y le acusaron duramente de venderse al “Sistema”, tratando de encubrir el fenómeno OVNI a través de corporaciones como la CIA, CSA, NASA, USAF y el propio Gobierno de EE.UU. entre otros... exigiendo a través de los medios de comunicación que se hiciesen públicos los informes que disponían de aquel objeto.

Ahora bien, dejando de lado las teorías de la conspiración, debemos tener en cuenta que cuando se descubrió la primera señal recibida de un Pulsar el 28 de noviembre de 1967, la primera impresión de los astrónomos que estudiaron dicha señal era que podía ser una emisión de carácter inteligente, pero unos pocos  meses después se detectaron otras señales similares, las cuales denotaban un patrón de origen natural tras la muerte de una gran estrella.

La especialista del planetario Armagh, tras observar incrédulos el revuelo que se formó en los años 80 en torno al fenómeno del Caballero Negro, hizo la siguiente declaración a finales de la década de los años 90:

"El Caballero negro es el resultado de una mezcla de historias sin relación alguna entre sí; reportes de observaciones científicas inusuales; autores promocionando ideas poco convencionales; satélites espías clasificados y personas dejando volar la imaginación al ver las fotos. Esos ingredientes se cortaron, se salpicaron y se mezclaron en Internet para convertirse en una poción mítica inconsistente y confusa."

Si tenemos en cuenta los datos que hemos obtenido sobre este objeto, y revisamos los historiales técnicos de las misiones orbitales, veremos que en el listado de objetos catalogados como Basura Espacial del NORAD, este objeto constó como tal, con la designación S025570 1998-067-C. Y no cabe duda de que si revisamos los historiales de maniobras extra-vehiculares realizadas durante la misión STS-88, una de las mantas térmicas de la cubierta exterior de una de las primeras fases que se pusieron en órbita de la Estación Espacial soviética MIR, se desprendió a causa de un fallo en los anclajes de la misma, la cual fue registrada en video por la tripulación del Endeavour, en el momento en que fue liberada de los anclajes, comenzando a separarse de la estación Espacial, rotando sobre sí misma a la vez que se iba doblando, donde por unos segundos tomó  la forma que  se reconocería como el "Caballero Negro", antes de caer a la atmósfera y desintegrarse tiempo después.

Por seguridad, como se comentó más arriba, el NORAD registró el objeto designándolo como basura espacial en el caso de que mantuviese una órbita baja estable como ha sucedido con miles de objetos que a día de hoy siguen en órbita fuera de control alrededor de nuestro planeta, pero en el caso de la protección térmica liberada por la tripulación del Endeavur, no sucedió.

De nuevo, estamos ante una historia que ha sido moldeada prácticamente por la imaginación del ser humano, deseosa de encontrar por fin el Santo Grial de los casos ufológicos, y con él, a nuestros posibles vecinos interestelares, pero que hasta la fecha solo ha podido quedar en una anécdota más por un error de identificación.

A la espera de ese primer contacto, solo podemos esperar y seguir el consejo del actor estadounidense Leonard Nimoy: “Sigan mirando al cielo”.

 

Fuentes:

*www.elconfidencial.com

*www.medular.org

*kripkit.com

*www.guioteca.com

martes, 3 de mayo de 2022

OUMUAMUA, EL VISITANTE DE LAS ESTRELLAS.

 Amado Carbonell

www.xlsemanal.com


Desde la invención del radio-transistor, y seguidamente del cine y la televisión, el ser humano siempre ha tenido ese deseo inconsciente de saber si estamos solos en el Universo, creando películas y series de lo más variopinto, donde se mostraban seres amistosos llegados de otros mundos para transmitirnos sus conocimientos adquiridos a lo largo de eones de historia, hasta otros con ansias de conquista tras observar la prolífica evolución del ser humano sobre la faz de la Tierra.

No podemos obviar aquel revuelo creado por el actor estadounidense Orson Welles el 30 de octubre de 1938, durante la transmisión en directo del programa de radio “The Mercury Theater On Air” en la emisora CBS, donde redactaba una adaptación de la novela “La guerra de los mundos” de George Wells. Su locución radiofónica fue tan convincente, que logró perturbar a miles de personas que en ese momento estaban escuchando el programa, en concreto a los vecinos del pequeño pueblo de Grover´s Mill (Nueva Jersey, EE.UU.) donde se estaba desarrollando supuestamente la acción que narraba Welles. La histeria colectiva que creó aquella historia llegó a tal extremo, que algunos de los oyentes del propio pueblo, temerosos de una inminente invasión marciana, decidieron quitarse la vida de forma inmediata antes de que aquellos seres llegasen hasta sus hogares. Otros, armados con escopetas y herramientas no dudaron en salir a las calles para dar caza a unos alienígenas que nunca habrían estado allí.

Curiosamente, en 1995 para el estreno del largometraje de ciencia-ficción estadounidense “Independence Day”, algunos canales de televisión realizaron anuncios del film imitando el relato de Welles, informando sobre el avistamiento de grandes naves no terrestres entrando en nuestra atmosfera. Por supuesto, además de que gran parte de la población del planeta ya era conocedor del estreno de dicho largometraje, los más desconfiados salieron a las calles para comprobar si aquella noticia era cierta.

Pero más allá de la ciencia ficción, el cine y la televisión, sí que podríamos decir que el Sistema Solar ha recibido la visita de varios objetos provenientes de otros sistemas estelares ajenos al nuestro.

El 19 de Octubre de 2017, desde el PAN STARRS de la Universidad de Hawái se hacía pública la noticia de que un objeto ajeno a nuestro Sistema Solar, estaba cruzando la órbita del planeta Júpiter en dirección al exterior de nuestro sistema planetario. Con un tamaño de entre 200 y 400 metros y a una distancia de 30 millones de kilómetros de nuestro planeta, el cual se creía en un principio que era un cometa proveniente de la nube de Oort, el reino helado situado en las fronteras exteriores del Sistema Solar, pero al calcular su órbita y observando que ésta mostraba una elevada excentricidad, se logró determinar que no era un objeto procedente del enjambre de cometas.

Tras diversas observaciones mediante el espectro de la luz, se determinó que no era un cometa, sino un asteroide, al cual se le fue asignado un código de registro en la Unión Astronómica Internacional (UAI) donde el objeto pasó a ser designado como  A/2017.

Se realizaron extrapolaciones y simulaciones de su órbita a través de la astrometría obtenida desde los telescopios del Catalina Sky Survey y el William Herschel Observatory, observando que el patrón orbital indicaba que el perihelio (máxima aproximación al Sol) se habría producido el 9 de septiembre de 2017, donde habría alcanzado su máxima velocidad de aceleración gravitacional, alcanzando los 87.7 kilómetros por segundo (315.720 Kilómetros por hora).

Las estimaciones mediante extrapolación orbital indican que el origen de Oumuamua estaría situado en el sistema planetario de la estrella Vega, la más brillante de la constelación de la Lyra, aunque se desconoce realmente cuantos siglos ha estado este asteroide desplazándose por el plano de nuestra galaxia, pues algunos de los cálculos efectuados destacan que hace 100 años (1917), Oumuamua estaba a una distancia de 84.000 millones de kilómetros de nuestra estrella (13 veces la distancia del Sol a Plutón = 5.900 millones de kilómetros), viajando a una velocidad de 26 kilómetros por segundo, la cual se fue incrementando en el momento que entró del campo gravitacional del Sol.

Su nombre, Oumuamua, proviene del hawaiano y significa “Mensajero lejano que llega primero”, ya que sería el primer objeto interestelar en arribar a nuestras orillas “cósmicas”.

En 2018, desde la Universidad de Harvard expusieron una teoría muy interesante sobre la naturaleza de Oumuamua, puesto que su origen es similar al de los asteroides del Cinturón principal de asteroides que se desplaza entre las orbitas de los planetas Marte y Júpiter, porque tras dejar atrás al Sol, se observaron “propulsiones” que le hacían moverse más rápidamente hacia el exterior del Sistema Solar, ya que no se observó en ningún momento una “Coma” o que dejase tras de sí una estela de materia, siendo así descartado como Cometa.

Sea como fuere, las teorías expuestas por los astrónomos Shmuel Bialy y Abraham Loeb, autores del nuevo estudio publicado en la revista Astrophysical Journal Letters, indican que Oumuamua podría ser perfectamente una sonda operativa enviada de manera intencional a las proximidades de la Tierra por una civilización alienígena avanzada.

En base a estas declaraciones y otros estudios del movimiento del objeto, realizados desde la Universidad de Harvard, se ha creado una misión espacial no tripulada con la intención de interceptarlo en el año 2054, y de este modo arrojar más luz sobre su verdadera naturaleza.

Como curiosidad, la trayectoria y desplazamiento de Oumuamua es muy similar al descrito por el escritor Arthur C. Clarke en su novela de ciencia ficción “Cita con Rama”, donde Rama es un objeto metálico y de forma cilíndrica, proveniente del espacio interestelar y que se va aproximando al Sol en una órbita altamente excéntrica.

Además de este asteroide, en el año 2019 recibíamos la visita del cometa C/2I Borisov, este si sería el primer cometa interestelar descubierto desde la Tierra, el cual también describía una órbita muy excéntrica, describiendo su perihelio muy cerca de la órbita del planeta Marte. Su velocidad de entrada al Sistema Solar fue de 32.8 kilómetros por segundo (118.080 kilómetros por hora). Algunos de los estudios realizados a través del espectro podría indicar que es uno de los cometas más “puros”, químicamente hablando, que se hayan descubierto.

Como colofón, hace unas semanas la prensa se hacía eco de un descubrimiento muy significativo, el 8 de enero de 2014 un objeto impactaba en la región noreste de Papúa Nueva Guinea. El meteorito que habría sido designado como CNEOS-2014-1-8.

Este hecho no habría sobresalido de los demás impactos que se registran anualmente en nuestro planeta si no fuese porque el seguimiento de dicho objeto mostraba una velocidad de desplazamiento anómala comparada con la de los demás asteroides descubiertos hasta la fecha. Este objeto se desplazaba a 45 kilómetros por segundo e impactó a nuestro planeta por alcance, ya que la velocidad media de traslación terrestre es de 30 kilómetros por segundo.

El impacto llamó la atención del científico de la Universidad de Harvard, Amir Siraj, que trazó su órbita inicial y su desplazamiento real con relación al Sol hasta descubrir que era un objeto de origen interestelar.

Por extraño que parezca, el primer informe realizado por Siraj fue rechazado por la NASA, pero tras el descubrimiento de Oumuamua y del cometa Borisov, aceptaron darle una segunda oportunidad al estudio de Siraj, que finalmente fue aceptado por la comunidad científica, y publicado.

Así pues, si somos conscientes de que nuestro Sistema Solar, y nuestro mundo, han sido testigos de la visita de objetos provenientes de otras estrellas, cuántos de estos objetos  habrán pasado desapercibidos durante siglos, mientras que se movían silenciosamente a través de las orbitas de nuestro sistema planetario para proseguir con su solitario camino a través de la galaxia de la Vía Láctea... pero incluso así, ellos tampoco han sido capaces (de momento) de contestar a nuestra eterna pregunta: ¿Estamos Solos?

 

Fuentes:

*www.cnnespañol.com

*www.levante-emv.com

*www.bbc.com