LA REALIDAD OCULTA

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SEPARA LA REALIDAD DE LA FANTASÍA.
José María Ibáñez.
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domingo, 3 de marzo de 2013

LA EXTRAÑA DESAPARICIÓN DEL VELERO ORGÍA

TEODORO TORO GÓMEZ
JOSÉ MARÍA IBÁÑEZ

A las tres de la madrugada del día 13 de noviembre de 1982, zarpaba del puerto menorquín de Ciutadella el velero Orgía, con cuatro tripulantes a bordo: Toni Torres, Carlos Linares, Benito Morey y Francisco Terrassa. Familiares y amigos de los navegantes esperaban su llegada en el Club de Vela de Calanova de Palma, sobre las diez horas de la mañana del mismo día. Una llegada que, transcurridos treinta años, todavía no se ha producido.
Foto: Archivo Teodoro Toro


La embarcación era del tipo denominado Gregal, de siete metros de eslora, casco amarillo y cubierta de color blanco; de un solo palo. Se trataba de una nave preparada para soportar perfectamente los fuertes vientos mediterráneos y los embates del mar. A bordo iban, además de su propietario, Toni Torres, sus amigos Carlos Linares, Benito Morey y Francisco Terrassa: algunos de ellos muy conocidos en los medios periodísticos, debido a sus colaboraciones en distintos medios de difusión regional y nacional.

Algunas personas que habían tenido la oportunidad de subir a la embarcación señalaron que, el Orgía estaba equipado con todos los elementos necesarios para la navegación; si bien carecía de emisora de radio, llevaba, no obstante, a bordo un equipo de radio aficionado que permitía recibir y transmitir con otras emisoras de tierra. En cuanto a las provisiones, la embarcación contaba con agua potable para varios días; así como los alimentos suficientes para una travesía de dos semanas, como mínimo.

Días antes del suceso, los cuatro amigos se habían desplazado a Menorca en busca del velero ya que, anteriormente, a causa del mal tiempo, tuvieron que dejarlo anclado en el puerto de Ciutadella.

SE DISPARAN LAS ALARMAS
Familiares y amigos esperaban en el Club de Vela de Calanova la llegada del velero y sus cuatro tripulantes. Según iba transcurriendo el tiempo sin ser avistada la embarcación, la preocupación y el nerviosismo fueron haciendo mella es todos los que esperaban el regreso; finalmente optaron por comunicar el hecho a las autoridades.

La Comandancia de Marina, que fue el primer organismo oficial que tuvo conocimiento de la desaparición del Orgía, desplegó rápidamente los dispositivos de emergencia, comunicando al SAR lo sucedido, quien envió un avión de reconocimiento para seguir la ruta hipotética que pudiera haber tomado la embarcación. Igualmente, se pasó aviso a todas las emisoras de radio costeras que, a su vez, transmitieron el aviso a todos los puertos deportivos y enclaves de embarcaciones, por si en alguno de ellos se hubiera refugiado el velero a consecuencia del mal tiempo o debido a cualquier tipo de avería.
Foto: Archivo Teodoro Toro

A pesar de los medios desplegados no se consiguió localizar la embarcación. El avión de reconocimiento tuvo que suspender las labores de rastreo y regresar a su base, ante la falta de visibilidad y el mal tiempo reinante, ya que empeoraban por momentos las condiciones atmosféricas. 

Según las primeras hipótesis suscritas por personal cualificado en temas relacionados con el mar, la embarcación pudo haberse refugiado en alguna cala abrupta del litoral balear; esperando que amainara el temporal. Tampoco desecharon la hipótesis de un más que probable problema técnico, motivo por el cual, hubiera quedado a la deriva; siendo arrastrado mar adentro o encallado en algún punto de una de las islas.

Según constató en su día el Centro de Meteorología, los vientos que en aquellos momentos soplaban sobre Menorca no eran muy fuertes, por lo que parecía claro que una embarcación de las características del OrgÍa, podía muy bien valerse por si misma y hacer frente a este tipo de temporal. Posiblemente, las causas de no haber alcanzado su destino se debieran a algún tipo de avería, que pudo sufrir en su arboladura o en los equipos de navegación.

SE ABANDONA LA BÚSQUEDA
Los aviones del SAR rastrearon profundamente durante la primera semana del suceso, las distintas rutas que hipotéticamente había seguido la embarcación. A tal efecto, se trazaron mapas marinos de Menorca, Menorca, Ibiza  y las costas de Argelia -siendo ésta última la más explorada- al intuir que el Orgía pudo ser arrastrado en ese dirección. 

Prácticamente no se dejó de examinar esta zona con un radio de más de doscientas millas marinas. En estas arduas tareas de búsqueda, paulatinamente, se fueron uniendo otras entidades particulares que, utilizando avionetas, salieron del aeródromo palmesano de Son Bonet; realizando sucesivos vuelos en busca de los desaparecidos.

Cabe señalar, que por aquellas fechas las redacciones de los medios de comunicación palmesanos recibieron llamadas telefónicas comunicando que la embarcación de referencia había sido avistada en Túnez y Argel. También que navegaba cerca de la Islas Canarias u otros puntos del litoral peninsular. Todas estas afirmaciones, incluso algunas inverosímiles, fueron investigadas sin alcanzar ningún resultado positivo.

La infructuosa búsqueda del OrgÍa y sus cuatro tripulantes se da por finalizada, oficialmente, el 20 de noviembre, al no hallarse en todo el espacio rastreado ningún indicio; restos del casco, manchas de aceite, vituallas, salvavidas u otros objetos. Sin embargo, a nivel familiar y particular prosiguieron las tareas de búsqueda.

¿QUÉ LE OCURRIÓ AL ORGÍA?
De las distintas consultas que fueron formuladas a especialistas en temas del mar, todos coincidieron en que el mar Mediterráneo es uno de los mares que más vidas se ha cobrado. Han sido muchos los submarinistas que han perecido en sus aguas y muchas más las embarcaciones que han zozobrado a causa de un violento temporal. 

Las corrientes marinas son otro de los factores a tener en cuenta. Cual grandes autopistas marinas, discurren en distintos sentidos arrastrando a una velocidad increíble restos de embarcaciones, despojos humanos, y otros objetos que caen en el mar. A nuestras costas cada año arriban cadáveres de naufragios que han ocurrido a centenares de kilómetros de distancia.

Al Orgía pudo sucederle algo parecido. Al quedar a la deriva, una de dichas corrientes lo arrastró lejos de las costas de éste archipiélago y la tempestad lo hundió a una distancia más allá de la rastreada. También se especuló que, al hundirse la embarcación, ésta había quedado atrapada en alguna sima u oquedad submarina. Otra de las posibilidades que se barajaron apuntaban que el velero se hubiera visto asaltado por alguna embarcación pirata de origen norteafricano, que en aquellas fechas mantenían en continua alerta a los yates que surcaban las costas de África

En definitiva, muchas han sido las especulaciones que se han vertido entrono al Orgía. Se realizaron infinidad de programas radiofónicos y coloquios, tratando el tema con profundidad e interviniendo especialistas en parapsicología, ciencias ocultas y adivinos, buscando todos ellos una respuesta coherente al suceso. Respuesta que, desde aquel fatídico día 13 de noviembre de 1982, , todavía no se ha producido.

TRÁGICOS SUCESOS FAMILIARES
Foto: Archivo Teodoro Toro
Aurora, esposa de Carlos Linares, también fue protagonista de otro trágico suceso, cuando ya se habían apagado los ecos de la desaparición del Orgía. El 24 de noviembre de 1984, fue apuñalada en el garaje de su domicilio en Palma, por un desconocido que le propinó trece puñaladas. Naturalmente, no faltó quien intentó hallar una conexión entre ambos sucesos. Más aún, cuando la esposa de Toni Torres, propietario del velero desaparecido, Manuela Múñoz, había sufrido días antes un espectacular accidente de circulación cuando viajaba en compañía de Aurora, de la que resultó herida de consideración.

Una joven, que nunca quiso identificarse, y que casualmente estaba en el lugar de los hechos, defendió a Aurora durante la brutal agresión; enfrentándose a su asaltante hasta lograr quitarle el cuchillo con el que estaba apuñalando a la viuda de Carlos Linares.

"Demasiadas tragedias y casualidades", se dijo entonces. 

La única realidad es que, a pesar de la intensa búsqueda llevada a cabo por un gran número de personas, asociaciones e instituciones, tanto públicas como privadas, hasta el día de hoy, no se ha obtenido ningún resultado que aclare lo que realmente sucedió con el velero Orgía y sus cuatro tripulantes, aquella fatídica madrugada del 13 de noviembre de 1982.

Fuentes:
*Archivo personal de Teodoro Toro Gómez
*Diario Última Hora
*Diario Baleares
*Diario de Mallorca



viernes, 21 de diciembre de 2012

PEDRO TUDURÍ: EL ÚLTIMO AJUSTICIADO EN MALLORCA

TEODORO TORO GÓMEZ
JOSÉ MARÍA IBÁÑEZ


Era una fría mañana del mes de febrero y en la vieja prisión de Capuchinos de Palma se preparaba el verdugo, venido ex profeso desde Valladolid, para dar cumplimiento a la sentencia de muerte por "garrote vil" al recluso Pedro Tudurí Vidal, de cuarenta años de edad. Tudurí fue condenado a la pena capital por haber cometido tres asesinatos; cuyos cuerpos descuartizó y quemó en el horno de la tintorería donde trabajaba. Diez personas fueron las elegidas para presenciar el desenlace final de la cruel ejecución: el director de la prisión, el médico forense, un sacerdote, funcionarios de prisiones, agentes del orden, además de los testigos. Todos, sin excepción, sintieron un fuerte estremecimiento cuando el verdugo procedió a cumplir la sentencia. Era el 21 de febrero de 1951 y fue la última ejecución efectuada en Mallorca

ESTA ES LA HISTORIA
Pedro Tudurí (izquierda), Florencio Fuentes (derecha)
cárcel de Capuchinos (parte superior)
(Foto: Archivo Teodoro Toro Gómez)
Pedro Tudurí Vidal había nacido en Villacarlos (Menorca) en 1911. Casado en segundas nupcias se traslada con su mujer, Argentina Pons, a Palma con el fin de buscarse la vida. Aunque siempre había ejercido de panadero, el único trabajo  que encuentra es de fogonero en una tintorería. Al principio el matrimonio reside en un piso de la calle Donaire, trasladándose más tarde a la calle Ermitaño, donde realquilan una habitación en el piso propiedad del que acabaría siendo la primera víctima de Pedro Tudurí

Según la sentencia, unos celos infundados hacia su esposa, convencido de que ésta se entendía con el casero, Bernardo Ramis; hombre soltero, solitario e irascible, fue el  detonante que condujo a Tudurí a planificar fríamente su cruel venganza. El marido celoso citó al presunto amante de su mujer en la tintorería. Una vez los dos solos, tras una fuerte reyerta, el casero cae abatido al suelo como consecuencia de los fuertes golpes en la cabeza propinados con una barra de hierro. Seguidamente, el asesino arrastra el cadáver hasta la caldera y abandona tranquilamente el lugar de los hechos.

A la mañana del día siguiente, festivo, Pedro se dirige nuevamente a la tintorería, donde enciende la caldera, descuartiza el cuerpo y arroja los pedazos del infortunado casero al horno para su cremación. Una vez finalizado con éxito el macabro ritual, Tudurí regresa a su casa y le comunica a su esposa que el casero se ha visto obligado a viajar a Barcelona para atender unos asuntos de suma importancia. Una hija de la desafortunada víctima, sin sospechar lo ocurrido, avala la coartada del asesino al manifestar que su padre le había comunicado su intención de viajar a la península.

Tudurí sigue habitando tranquilamente en casa de su víctima y poco después instala una bodega en los bajos del edificio. El negocio no funciona y lo traspasa a la que más tarde se convierte en su segunda víctima, Marcial Jiménez Múñoz. El nuevo propietario tampoco consigue que el negocio funcione e intenta por todos los medios deshacer el trato. Tudurí se niega rotundamente y le exige el pago de la cantidad estipulada en el contrato. Pedro cita en la tintorería a Marcial y de un fuerte golpe en la cabeza acaba con su vida.
Pedro Tudurí (izquierda) y Florencio Fuentes, el verdugo
de Valladolid (derecha).
(Foto: Archivo Teodoro Toro Gómez)

Pero la historia continua. Temeroso de que la desaparición de Marcial acabe siendo denunciada por su mujer, Valentina Armijo, cita a ésta, también en la tintorería, y la agrede mortalmente de igual  forma  que a su esposo: un contundente golpe en la cabeza con la misma barra de hierro. A continuación, descuartiza los dos cuerpos y los arroja al interior del horno, donde acaban totalmente consumidos por el fuego.

Tras este doble crimen Tudurí también se monta una coartada y siguiendo con las directrices de su primer asesinato, explica a los vecinos que el matrimonio ha tenido que trasladarse urgentemente a Barcelona. Pasado el tiempo, sin noticias sobre el paradero del matrimonio, los familiares denuncian a la policía la misteriosa desaparición de la pareja.

Las sospechas se centran desde un principio en la persona de Pedro Tudurí, que acaba siendo detenido. Los agentes registran la casa del sospechoso y la tintorería sin encontrar ni los restos de los cuerpos ni ninguna pista relacionada con las desapariciones.

VISTO PARA SENTENCIA
Lo cierto es que en el juicio no se aportaron pruebas concluyentes sobre la participación de Pedro Tudurí en las tres desapariciones. Sin embargo, la sentencia dictada el 23 de octubre de 1948, señala que Tudurí, era responsable de los delitos de homicidio en las personas de Bernardo Ramis y Marcial Jiménez Múñoz y de un delito de asesinato con agravantes, por lo cual se le condenaba a las penas de 14 y 17 años de reclusión menor por los dos homicidios, y a la de muerte por el asesinato de Valentina Armijo; además de indemnizar a los herederos de las víctimas con veinticinco mil pesetas a cada una de ellas.

El día anterior a la ejecución hace acto de presencia en Palma, escoltado por una pareja de la Guardia Civil, el verdugo de Valladolid, Florencio Fuentes, equipado con una maleta repleta de instrumentos de muerte: argollas, manivelas, tuercas, tornillos puntiagudos...

La historia de este suceso puede muy bien enmarcarse en la antología de los crímenes más brutales acaecidos en la "España Negra". Pedro Tudirí permanecía fuertemente custodiado en las horas previas a su ejecución, proclamando su inocencia hasta el último momento. Otro hombre también estaba convencido de ello. Su abogado defensor Luís Matas, que declaró en el juicio que todas las acusaciones carecían de solidez, al no haberse aportado ninguna prueba incriminatoria concluyente. Hoy, si volviera a repetirse el juicio, probablemente, Pedro Tudurí Vidal sería absuelto.

FUENTES:
*Archivo personal de Teodoro Toro Gómez.
*Diario Última Hora.

sábado, 30 de junio de 2012

LAS ÚLTIMAS VACACIONES DE DAGMAR SPRENGER Y WINFRIED BRANDT

TEODORO TORO GÓMEZ
JOSÉ MARÍA IBÁÑEZ


El asesinato y posterior mutilación del cadáver de Dagmar Sprenger es uno de los sucesos más espeluznantes y violentos ocurridos en Mallorca en  las últimas décadas. La joven alemana, cuyos restos fueron hallados en Ses Salines y Cala Blanca, murió supuestamente a manos de su amante, Winfried Brandt. Las investigaciones realizadas por la Guardia Civil consiguieron identificar el cuerpo descuartizado de la muchacha después de meses de intensas investigaciones con la comprobación y cotejo de restos humanos pertenecientes a la víctima, hallados en los dos puntos del litoral mallorquín. Sin embargo la autoría del crimen dejó muchos puntos oscuros puesto que, el principal sospechoso de llevarlo a cabo también aparecería muerto en las mismas fechas junto a la Torre de Ses Animes en el término de Banyalbufar. 


LOS HECHOS
Noticia publicada en el diario Última Hora
(Foto: Archivo Teodoro Toro Gómez)
La historia de este caso fue muy compleja desde el preciso instante en que aparecieron los primeros restos descuartizados de Dagmar Sprenger. Cronológicamente los hechos pudieron haberse desarrollado de la siguiente manera: A mediados del mes de enero de 1987, aparece un torso humano en la playa de los Estanques de Ses Salines. El día 12 del mes de mayo del mismo año, es hallado el cadáver de Winfried Brandt en los acantilados de la Torre de Ses Animes. El día 20 de enero de 1988, dos adolescentes hallan unos restos humanos en Cala Blanca, en el término de Andratx. Entre éstos restos se recupera una dentadura muy peculiar.


Quince días después del segundo hallazgo ya se sabe que el torso humano aparecido en Ses Salines y los restos de Cala Blanca pertenecen a la misma persona. En base a la dentadura hallada entre los últimos restos encontrados, se sospecha que se trata de una mujer de algún país de centro Europa -según señalaría la autopsia-, posiblemente de nacionalidad alemana.


A finales del mes de agosto del mismo año, los padres de Dagmar Sprenger se desplazan a Mallorca al enterarse que los investigadores policiales buscan incansablemente a personas desaparecidas misteriosamente durante las fechas en que tuvieron lugar los macabros hallazgos. Y que éstos, principalmente la dentadura, pudieran pertenecer a su hija de la que no habían vuelto a tener noticias desde la fecha de su viaje a Mallorca, y que concordaba con la aparición de los restos humanos.  


Se llevan a cabo numerosas diligencias en las que participan incluso personal del consulado alemán de Palma, así como un interprete que realiza gestiones en la ciudad de Berlín, donde residen los padres de Dagmar, y en la consulta de una conocida odontóloga, cuya paciente fue la joven asesinada, que facilitó radiografías, fotografías, fichas y otros informes que serían cotejados con los restos dentales hallados en Cala Blanca.


Los padres de Dagmar reconocieron la dentadura como perteneciente a su hija; informando a la vez que Dagmar había viajado a Mallorca en compañía de su novio Winfried Brandt, cuyo cadáver aparecería también en la misma costa mallorquina a varios kilómetros de distancia.


TIRANDO DE LOS HILOS
En el mes de septiembre la Guardia Civil detiene a una pareja de alemanes residentes en Paguera: Beatrice Von Gersmershein y su amante Rugero Sassoli. En base a las declaraciones de la mujer todo apuntaba a que fue Winfried Brandt el que había asesinado a Dagmar, y que después éste se puso en contacto con un mafioso alemán de nombre Alfred Lheman, quién se habría desplazado a Paguera desde Berlín para ayudar a su amigo a descuartizar el cuerpo de la infortunada joven alemana, para, después, arrojar los restos introducidos en varias bolsas de plástico al mar. Este hecho, que es un breve resumen de lo que realmente pudo acontecer, está rodeado de misterios y contrastes que nunca fueron esclarecidos, ya que los protagonistas aparecieron muertos.


Una serie de preguntas quedaron sin contestación. ¿Donde fue descuartizada Dagmar? ¿Cuál fue el motivo concreto de su muerte? ¿Cómo y donde fueron arrojados sus restos? ¿Donde fueron a parar las pertenencias personales, joyas y dinero de los dos fallecidos? Todas estas preguntas jamás fueron aclaradas y solo existieron una serie de hipótesis a tenor del avance de las investigaciones. Las declaraciones efectuadas de forma voluntaria ante el juez de guardia por la súbdita alemana Beatrice Von Gersmershein, pusieron en marcha el engranaje.


Dagmar Sprenger y Winfried Brandt llegaron por primera vez a Mallorca  a finales del verano de 1986, escogiendo como localidad de residencia la localidad de Peguera hasta finales del mes de octubre. En diciembre de aquel mismo año los amantes regresaron a la isla residiendo, al principio, en un apartamento del edificio Ponent de Peguera. A los pocos días de su llegada ambos visitaron a su amiga Beatrice Von Gersmershein. Winfried habló con ella, y después de informarle que habían tenido que salir de Berlín precipitadamente, "porque tenían problemas", le comentó que el apartamento donde residían les resultaba demasiado caro; pidiéndole que le prestara la llave de un apartamento ubicado en la calle Eucalipto, propiedad de una joven alemana que en aquellos momentos se encontraba en su país.


Beatrice así lo hizo, y la pareja se trasladó al nuevo apartamento. Desde aquel momento solo se contaba con el testimonio aportado por Beatrice ya que, desde entonces se pierde todo el rastro de los dos amantes alemanes. Según relata la amiga de la pareja, a primeras horas de la tarde del día 18 de enero, Beatrice encontró a Winfried solo en un bar de Peguera. Al preguntarle por Dagmar, éste contestó que la había matado aquella misma noche. Los motivos del asesinato se debieron a una discusión de los amantes, en mitad de la cual Dagmar dijo que tenía la intención de regresar a Berlín y contar a la policía todo lo que sabía sobre las relaciones de Winfried con el mundo del narcotráfico de cuya organización Brandt había recibido unos ciento setenta y cinco mil marcos alemanes (Brandt había huido de Berlín tratando de refugiarse en Mallorca con Dagmar).


Ante las amenazas de la muchacha Brandt decidió asesinarla. Horas más tarde se ponía en contacto con un compañero de fechorías y criminal a sueldo, Alfred Lheman, para que se desplazara a la isla y le ayudase a hacer desaparecer el cadáver de su joven amante. Una vez en la isla ambos se desplazaron a una gran superficie donde adquirieron herramientas, bolsas de basura y un mapa de la isla. Ya en el apartamento procedieron a descuartizar el cadáver de Dagmar  en la bañera, trasladaron sus restos a la costa y lo arrojaron al mar.


Torre de Ses Animes
(Foto: panoramio.com)
Esto puede ser en síntesis lo que realmente pudo haber ocurrido, sin embargo, nunca se llegó a recoger el más leve indicio de que en el apartamento de la calle Eucalipto de Peguera se hubiera llevado a cabo la mutilación del cuerpo de Dagmar. Tampoco se logró recuperar ningún tipo de prenda, objeto personal, dinero o joyas que necesariamente deberían estar en posesión de la pareja.


Los testimonios aportados por aquellos que conocieron o tuvieron algún tipo de relación con ambas víctimas, están repletos de contradicciones y la ley del silencio impuesto por el grupo en el que estaba integrada la pareja sigue siendo un misterio a pesar del tiempo transcurrido. La única realidad es que las dos muertes se produjeron en un escaso intervalo de horas o días a juzgar por los resultados de las autopsias. En el cadáver de Brandt tan solo fueron hallados 400 marcos alemanes, un paquete de cigarrillos marca Ducados  y unas gafas de sol. De entre los restos descuartizados de Dagmar solo fue recuperada una dentadura postiza con puente de platino y un trozo de pantalón negro sujeto a un zapato a medio tacón.


La muerte de ambos no ha quedado esclarecida en todos sus términos y, aquellos que pudieron aportar algún testimonio, decidieron permanecer en el más absoluto de los silencios.


Fuentes consultadas:
Archivo personal de Teodoro Toro Gómez
Diario Última Hora





viernes, 15 de junio de 2012

JEAN GARDNER BATTEN: LA GRETA GARBO DE LOS CIELOS

TEODORO TORO GÓMEZ Y 
JOSÉ MARÍA IBÁÑEZ


(Foto: ianmackersey.com)
El destino de Jean Gardner Batten estaba más que pronosticado. Junto a la cuna, su madre dejó la noticia donde se relataba la odisea de un piloto francés que había conseguido por primera vez cruzar el Canal de la Mancha unas semanas antes: Louis Bleriot. Años después nuestra heroína se convirtió en una de las mujeres más laureadas gracias a sus solitarias aventuras aéreas allende los mares. En los años anteriores a la Segunda Guerra Mundial, Jean ocupaba las portadas de los principales medios de comunicación de la época. Sin embargo, cosas también del destino que a veces nos juega malas pasadas, acabó muriendo en la soledad y sus restos reposaron durante cinco años en el anonimato de una fosa común del cementerio de Palma.

Jean Gardner Batten nació en Rotorua, ciudad situada a 230 kilómetros de Aukland (Nueva Zelanda) en 1909. Desde muy joven se apasiona por la música y, de hecho, su sueño es convertirse en concertista de piano. Pero sus deseos profesionales dan un giro de trescientos sesenta grados cuando observa maravillada a través de la prensa diaria, las hazañas de  Charles Lindbergh, el joven aviador americano nacido en Detroit e hijo de inmigrantes suecos, que lograba cruzar por primera vez en la historia de la aviación el Océano Atlántico en solitario y sin escalas.

(Foto: dc3-antipodes.com)
Con la total desaprobación de su padre y la complicidad de su madre, viajan juntas a Londres. Allí, cuentan las crónicas, rentabiliza al máximo su condición de mujer atractiva (de ahí el apodo de Greta Garbo de los Cielos) con dos relaciones sentimentales que le permiten dar los primeros pasos para la consecución de sus fines. La primera, que le sufraga los estudios y la licencia de piloto privado en el Club Aeronáutico de Londres, con el piloto neozelandés Fred Truman y, la segunda, con el también piloto inglés Víctor Doree que le regala su primera avioneta.



LOS MEJORES AÑOS DE SU VIDA
En 1934 bate el record femenino que ostentaba la británica Amy Johnson al efectuar la travesía entre Inglaterra y Australia en catorce días y veintidós horas (cuatro días menos), después de dos intentos fallidos. En 1935 realiza el vuelo en solitario entre Londres y Buenos Aires, siendo así la primera y única mujer que consigue esta proeza en los inicios de la aviación, y en 1936 lleva a cabo su segunda aventura, esta vez entre Londres y Nueva Zelanda; regresando de nuevo a Inglaterra. En años sucesivos realiza otros tres vuelos desde Gran Bretaña a Australia. 

Jean Gardner Batten ha pasado a la historia como una de las primeras mujeres de su época en conseguir batir cinco records mundiales en vuelos transoceánicos entre Australia y Reino Unidos y desde Londres a Argentina. Estos éxitos le permitieron alcanzar la categoría de "Héroe Nacional" de su país. En 1938 publica su primer libro "My life" (Mi vida), donde relata su propia vida desde el primer momento en que contempla un aeroplano y la posibilidad de volar.
Portada de "My life"
(Foto: mebooks.co.mz)

La explosión de la Segunda Guerra Mundial quiebra las espectativas de la joven, valiente y laureada aventurera neozelandesa. Solo se limita a realizar para los aliados, a diferencia de sus homólogas Amelia Earhart y Amy Johnson, algunas misiones de propaganda. Finalizada la contienda las apariciones públicas de Jean Batten comienzan a espaciarse e inicia un frenético recorrido junto a su madre por diversos países. Visita Jamanica donde se asienta durante varios años. Después regresa a Europa donde reside por un breve espacio de tiempo en Inglaterra para luego recalar en España; vive en Málaga y en la isla de Tenerife, antes de afincarse definitivamente, poco después de fallecer su madre, en la isla de Mallorca, donde se le pierde definitivamente la pista.  

DESDE MALLORCA Y EN SILENCIO HACIA LA ETERNIDAD
Desde su primera visita a Mallorca en las década de los sesenta y otras posteriores la heroína, que solía pasar algunas temporadas en Porto Pí donde había alquilado un pequeño apartamento en el edificio "Vista Mar", pasa totalmente desapercibida. Aquí le sorprendería la muerte a los 77 años un 14 de noviembre de 1982. Las causas de la muerte según dictamen del médico forense fueron debidas a la infección producida por la mordedura de un perro.

Las autoridades encargadas de la investigación comunicaron el óbito a la Embajada de Nueva Zelanda en Madrid. La falta de respuesta por parte de la representación diplomática y el escaso interés demostrado por parte de algún allegado de la difunta, obligan a las autoridades mallorquinas a inhumar sus restos a finales de enero de 1983, tras haber permanecido los cincuenta días reglamentarios en el depósito del Instituto Anatómico Forense de Palma. El entierro se tuvo lugar en el más completo anonimato y el cadáver fue enterrado en la fosa común número 7 del camposanto palmesano. Nadie en aquel entonces sospechaba que el cuerpo al que se le daba finalmente sepultura pertenecía a un personaje mítico. En 1979, antes de su muerte, publicó su segundo y último libro, "Alone in the sky" (Sola en el cielo), donde describe las sensaciones y las emociones que había sentido al enfrentarse con  la inmensidad del cielo y del océano y la soledad de  sus largas travesías.

Tanto en Nueva Zelanda como en el resto del mundo, la ausencia de Jean Batten no despertó en principio ninguna inquietud entre sus familiares y amigos, pues la aviadora tenía la costumbre de viajar y pasar largas temporadas en diferentes países, teniendo una especial preferencia por aquellos lugares cálidos y con mucho sol. Esta fue la circunstancia que daría la primera pista sobre su posible paradero en Mallorca.

Un equipo de periodistas británicos y neozelandeses iniciaron su búsqueda a partir de 1982, fecha en la que se había perdido su pista. La única referencia que se tenía de ella era una carta enviada a lista de correos en la que la aviadora afirmaba que en aquellos momentos se encontraba en un lugar "con mucho sol". La Interpol también se unió a las tareas de búsqueda sin conseguir ningún resultado positivo. Tras esta desaparición "misteriosa" se tejieron distintas leyendas; se hallaba recluida en algún convento o lugar apartado llevando una vida anónima, había sido secuestrada... Incluso se planteó la posibilidad de que realmente hubiera fallecido.


Las investigaciones llevadas a cabo por los reporteros, a las que se sumó la historiadora neozelandesa Ian Mackersey, dieron sus frutos cinco años después, al acceder y revisar los archivos del cementerio de Palma, en cuyo registro aparecía con el número 146 el nombre y la fecha del fallecimiento de la aventurera solitaria, el 14 de noviembre de 1982.
Tumba en el cementerio de Palma
(Foto: diariodemallorca.es)


En agosto de 2009 las autoridades municipales de Palma inauguraron en el barrio de La Bonanova una calle dedicada a la memoria de una de las primeras aventureras de la historia de la aviación. La iniciativa partió del embajador de España en Nueva Zelanda, Marcos Gómez, que también estuvo presente en el descubrimiento de la placa conmemorativa que señala la nueva nomenclatura de la vía pública.


En el cementerio palmesano, una placa de cobre que refleja en relieve su atractivo rostro ataviado con un gorro de aeronauta, escoltado por estrellas y aviones en formación, custodian en el más absoluto de los silencios los restos mortales de la gran aviadora neozelandesa: Jean Gardner Batten, la Greta Garbo de los Cielos.


Fuentes consultadas:
Archivo personal de Teodoro Toro Gómez
Diario Última Hora
El Mundo el Día de Baleares
Diario de Mallorca





viernes, 18 de mayo de 2012

LA ENVENENADORA DE POLLENÇA

TEODORO TORO GÓMEZ 
JOSÉ MARÍA IBÁÑEZ


Catalina Domingo Campins
(Foto: Archivo Teodoro Toro)
Catalina Domingo Campins contaba 38 años de edad en el momento en que ocurrieron los hechos. Más conocida como "La Envenenadora de Pollença", fue acusada de provocar hace más de 45 años la muerte de cinco familiares, hijos incluidos, uno de ellos de tan solo dos años de edad. Esta trágica historia pudo esclarecerse gracias a una carta anónima remitida al juzgado en la que se hacia constar que varias de las víctimas habían estado al cuidado de Catalina. El veneno utilizado por la mujer fue una sustancia altamente tóxica adquirida en droguerías cercanas a su domicilio; que las víctimas ingirieron mezclada con leche de almendras u otras bebidas. Catalina Domingo fue condenada por la Audiencia Provincial de Palma en un juicio en el que el Ministerio Fiscal solicitaba de pena de muerte a treinta años de cárcel, al considerarla autora de asesinato. De las cinco muertes de las que presuntamente fue culpable, el Fiscal solo la acusó de la muerte de su tía Juana María Domingo. Solamente cumplió ocho años de prisión en Palma, Alcalá y Yeserías. La reducción de la pena impuesta fue debida a que se le concedieron tres indultos y dos reducciones especiales debido a su buen comportamiento.


Catalina Domingo ocupa un lugar preferente en la Historia Negra de Mallorca, siendo tristemente conocida como "La Envenenadora de Pollença". Una carta anónima remitida a los Juzgados de Palma, donde constaba que las tres personas adultas fallecidas en extrañas circunstancias estaban al cuidado de Catalina, propició el inicio de las investigaciones por parte de la Policía, para comprobar la veracidad de lo expuesto en dicha misiva anónima.


DESARROLLO DE LOS ACONTECIMIENTOS
El día 18 de septiembre de 1969, fallecía Juana María Domingo Bisquerra, madrina de Catalina, con la que convivía. El fallecimiento su produjo por un colapso debido a una gastroenteritis aguda. Días antes, la paciente había sufrido fuertes dolores intestinales, vómitos y diarreas, síntomas idénticos a los que se habían registrado en otros fallecimientos anteriores, entre ellos, el marido de Catalina, Pedro Coll Mestre y Luis Palmer Camps, esposo de Juana María, acaecidos los días 19 de enero y 5 de mayo de 1968 respectivamente. Ante la sospecha de un triple asesinato la autoridad judicial dispuso la exhumación de los cadáveres, la práctica de las autopsias y la remisión de las vísceras al Instituto Anatómico Forense de Barcelona; a la búsqueda de algún vestigio de sustancias tóxicas. El dictamen final de dichos análisis indicaba que las muestras remitidas presentaban dosis elevadas de arsénico, por lo que se sospechó que las muertes fueron intencionadamente ocasionadas por una tercera persona. Los investigadores inspeccionaron las droguerías de Pollença; comprobando que en todas existían numerosos productos tóxicos en cuya fórmula química figuraba el arsénico sódico (para eliminar todo tipo de insectos) en cantidad suficiente para producir la muerte de una o varias personas.


Se da la circunstancia que las personas fallecidas habían sido atendidas por Catalina y en los tres casos, el cuadro clínico presentado por los fallecidos -vómitos, diarreas, fuertes dolores abdominales, deshidratación...) y otros síntomas, sin que los tratamientos clínicos aplicados dieran resultado ya que todos ellos fallecieron aquejados de fuertes dolores abdominales. En el transcurso de la investigaciones los inspectores de la BIC (Brigada de Investigación Criminal) siguieron recibiendo otros anónimos, algunos de los cuales hacían referencia a las extrañas muertes de los dos hijos de corta edad y de la madre de ésta, Francisca Campins Cerdá. Se investigaron tales muertes conociéndose que el fallecimiento de ésta última se había producido por causa de la "litiasis biliar", descartándose en este caso el parricidio debido a que padecía un cuadro clínico denominado "caminoma o metástasis abdominal".


En cuanto a la muerte de sus hijos se dieron los siguientes resultados: Rafael Ángel Coll Domingo de cuatro años de edad, la muerte le sobrevino a consecuencia de una "encefalitis"; pero se descubrieron circunstancias anómalas en un certificado expedido por el Hospital de Son Dureta donde había estado ingresado. El niño, antes de su muerte había presentado una "colitis aguda con diarreas, dolor abdominal difuso, fiebre de 38 grados, agitación y molestias en abdomen". A los cuatro días de haber sido dado del alta, volvió a ser ingresado presentando el mismo cuadro clínico agudizado, sufriendo además "parálisis respiratoria, vómitos y diarreas que le ocasionaron la muerte". En cuanto al fallecimiento de su hija María Luisa Coll Domingo de dos años de edad, acaecida en febrero de 1964, se apreció la misma sintomatología. Catalina Domingo al referirse a la muerte de sus hijos repetía constantemente que "éstos no podían vivir debido a que tenían el factor RH negativo".


VISTO PARA SENTENCIA
Los cargos que se presentaron contra ella fueron los del asesinato de su madrina Juana María Domingo; presunto parricidio de su marido Pedro Coll Mestre; supuesto asesinato de su tío Luis Palmer Camps y presunción de parricidio de sus hijos Rafael y María Luisa. Durante el tiempo en que se investigó su vida y su pasado Catalina contrajo segundas nupcias con un vecina de Pollença, con el que convivió después de salir de la cárcel. Fue una mujer de vida libertina y ejerció diversos trabajos: camarera de hotel, empleada de una pastelería, modista... Cometió distintos delitos contra la propiedad, sustrajo joyas e imputó a otras personas en delitos cometidos por ella misma, estando a punto de ceder a su hijo en adopción a una cuñada suya. Los motivos por los cuales se produjeron las muertes de los familiares de Catalina Domingo pudieron ser económicos para heredar los bienes de las víctimas, aunque este hecho nunca fue comprobado.


De las cinco muertes de las que presuntamente fue culpable el Fiscal solo le acusó de la muerte de su tía Juana María Domingo. Solamente cumplió ocho años de cárcel en las penitenciarias de Palma, Alcalá y Yeserías. Las reducciones de la pena se debieron a tres indultos y dos reducciones especiales por su buen comportamiento.


EL QUE A HIERRO MATA A HIERRO MUERE
El día 28 de noviembre de 1986 el rotativo Última Hora se hacía eco de la siguiente noticia: "La envenenadora de Pollença muere en extrañas circunstancias. La policía investiga un posible envenamiento (...) Catalina Domingo Campins, de 64 años de edad, calificada como la envenenadora de Pollença, falleció ayer en la Residencia Sanitaria de Son Dureta en extrañas circunstancias, especulándose con la posibilidad que muerte podría ser causada, también, por un posible envenenamiento, aspecto que todavía no ha podido ser confirmado al no haberse realizado la autopsia al cadáver".
Hospital de Son Dureta
(Foto: jmfaner.wordpress.com)


Después de su vuelta a Mallorca, transcurridos ocho años en los distintos centros penitenciarios donde había permanecido recluida, la vida de Catalina fue muy dura. Sus vecinos, al principio, ni la saludaban, y tan solo tenía el consuelo de su segundo marido. La gente le daba la espalda y dudaba de su culpabilidad en los crímenes que presuntamente había cometido. Ella, a pesar de haberse declarado culpable en un principio, no cesaba de repetir que era inocente: "No temo a nada ni tengo por qué temer a nadie. La justicia no fue justa conmigo. Dios sabe que soy inocente. Él es justo y Él me juzgará.


Con la muerte de Catalina Domingo Campins (La envenenadora de Pollença) queda archivado el expediente de uno de los casos más escalofriantes de las crónicas negras de Mallorca. Una serie de muertes de las que mucho se habló y mucho se escribió.


FUENTES:
Archivo personal de Teodoro Toro Gómez
Diario Última Hora
Diario Baleares
Semanario El Caso

lunes, 23 de abril de 2012

EL HUNDIMIENTO DEL SUBMARINO C-4

TEODORO TORO GÓMEZ
JOSÉ MARÍA IBÁÑEZ


La Marina de Guerra española ha perdido a lo largo de su historia seis submarinos. Si bien cinco de ellos fueron hundidos en el transcurso de la Guerra Civil, entre 1936 y 1939, por lo que su desaparición puede achacarse a sucesos de la guerra naval entre los bandos republicano y nacional como así sucedió con el submarino B-6 hundido el 19 de septiembre de 1936 a quince millas del Cabo Peñas (Asturias). Del B-5, solo se sabe que desapareció con toda su tripulación en el mismo año frente a las costas de Málaga, posiblemente por sabotaje de su propio comandante, adicto a la causa nacional. El C-3, naufragaría también cerca de la costa malagueña al ser torpedeado por el submarino alemán U-34, comandado por el capitán de corbeta Grosse. En cuanto al C-5, desapareció por causas desconocidas en la noche del 30 de diciembre de 1936 frente a las costas de Ribadesella. El último submarino perdido en la contienda fue el C-6, cuya tripulación lo echó a pique en el puerto de Gijón para evitar ser apresado por las fuerzas navales nacionales que habían conquistado el norte de España, saldándose con un total de 118 víctimas.

UN POCO DE HISTORIA
Submarino C-4
(Foto: mundosgm.com)
El submarino C-4, como todos los de su serie, fue construido por la Sociedad Española de Construcciones Navales de Cartagena. Desplazaba 924 toneladas y media en superficie y 1142 en inmersión. Llevaba 4 tubos lanzatorpedos a proa y dos a popa, así como un cañón antiaéreo de 1 y medio. Su tripulación estaba compuesta por un capitán de corbeta, dos tenientes de navío, dos alféreces de navío, un capitán de máquinas, nueve suboficiales y cuarenta entre clase de tropa y marinería. El flamante submarino fue entregado a la Armada el 21 de septiembre de 1929. Dos meses después de su entrega a la Armada, el C-4 ya realizaba sus primeras maniobras navales, donde por primera vez en la historia naval española se utilizó la táctica de ataque "submarino contra submarino", en las que la Clase C demostró tener una gran superioridad frente a los submarinos de las clases A y B. En verano de 1945, en compañía de otros cinco submarinos de Clase 4, efectuó una travesía por diferentes puertos españoles, franceses, británicos e italianos en los continentes europeo y africano. El estallido de la Guerra Civil sorprendió a nuestro protagonista en su base de Cartagena y de allí partió, con el resto de la flotilla, a efectuar el bloqueo del Estrecho de Gibraltar. Su primera acción de guerra tuvo lugar en el transcurso de la noche del 26 al 27 de julio de 1936; efectuando 37 disparos de cañón y lanzando un torpedo contra dos buques que cruzaban dicho estrecho.


El submarino C-4 fue uno de los dos sumergibles que quedaron en pie una vez finalizada la contienda civil, de los seis de la Clase C, la de mayor desplazamiento dentro del arma submarina española el 17 de julio de 1936, momento de la sublevación del ejército en el norte de África; dando así inicio a la Guerra Civil. El submarino C-4 -que incluso estuvo comandado por oficiales rusos y cubanos- también operó en aguas santanderinas durante la campaña del norte. Cabe resaltar, que este navío, fue el encargado de efectuar el primer servicio de correo submarino entre los puertos de Barcelona y Maó (Isla de Menorca) en 1938; sirviendo a la vez como transporte de personal en las zonas republicanas. 

EL HUNDIMIENTO DEL SUBMARINO C-4
Destructor Lepanto
(Foto: benitosacalugarodriguez.blogspot.com)
El 27 de junio de 1946, el diario Última Hora recogía en sus páginas la noticia de la que sería la tragedia más grande en el mar protagonizada por un navío de guerra español en tiempos de paz. La noticia del suceso causó gran consternación en la localidad de Sóller, ya que la totalidad de los marinos que sucumbieron bajo las aguas eran conocidos de la población; algunos enlazados con ella por fuertes vínculos. Aquel fatídico jueves, cuando se estaban llevando a cabo en aguas del litoral mallorquín unas maniobras navales en las que intervenían los destructores Alcalá Galiano, que arbolaba la insignia del Jefe, el Churruca y el Lepanto, con la flotilla de submarinos compuesta por el G-2, arbolando la insignia del Jefe, el C-4 y el General Sanjurjo, a unas trece millas de la bocana del Puerto de Sóller, se desencadenó la tragedia.

A las 11:43 horas los submarinos avistaron el humo de los destructores y dieron comienzo las maniobras de ataque. El C-2 cumplió su objetivo sobre el Alcalá Galiano y se disponía a regresar, cuando fue advertido por aquél de que el Lepanto había abordado a un submarino; que tras la colisión había sufrido una avería. Inmediatamente, el destructor y el submarino C-2 se dirigieron al lugar señalado, frente a la costa noroeste de la Isla, entre el "Morro de sa Vaca" y el "Morro d´en Llobera", comprobando como instantes antes el Lepanto había abordado al submarino C-4, al emerger súbitamente a la superficie frente a la proa del destructor. El choque fue tan violento que el cañón del sumergible atravesó la coraza del destructor por babor; chocando a continuación contra la torreta. Por estribor apareció la proa del submarino elevándose sobre el agua, dando un gran vuelco y hundiéndose acto seguido con toda su dotación compuesta por 46 marinos.

Sello conmemorativo del 63 aniverario
del hundimiento del Submarino C-4
(Foto: tusello.feriadelsello.com)
En el lugar donde se produjo la catástrofe existen más de 300 metros de profundidad, por lo que desde un primer momento se tuvo la conciencia que era prácticamente imposible recuperar a la tripulación con vida. A pesar de ello tanto el Alcalá Galiano como el Churruca y el C-2, se dirigieron inmediatamente al lugar del siniestro que exploraron a conciencia. A las tres y media de la tarde, sobre la gran mancha de combustible derramado por el destructor Lepanto -que indicaba el lugar exacto de la colisión- comenzaron a vislumbrarse los primeros restos del naufragio, entre ellos, una silla destrozada, trozos de madera de caoba del revestimiento interior de las cámaras, pertenecientes al submarino desaparecido. Las causas del siniestro fueron atribuídas a la súbita aparición del sumergible bajo el destructor, lo que impidió cualquier maniobra que hubiera podido realizarse para evitar la colisión. Las profundidades donde quedó atrapado el C-4 -más de 300 metros bajo la superficie del mar- hicieron imposible las labores de rescate de los tripulantes, vivos o muertos.


Hasta 1987, cada día 27 de junio (fecha del aniversario del trágico accidente) una embarcación de la Marina Española partía del Port de Sóller (Puerto de Sóller), con destino al punto exacto del naufragio; se rezaba un responso y se lanzaban flores al agua como homenaje a los desaparecidos. 


El submarino C-4 desapareció de la superficie del mar en pocos segundos, pues el fuerte impacto que recibió fue suficiente para partirlo en dos; llevándose   consigo a toda la tripulación. Desde aquí nuestro más sincero homenaje a todos los que formaban parte de la tripulación, sus familiares y sus amigos y conocidos. Sin duda, desde el fondo del Mare Nostrum, circundando las costas mallorquinas, los miembros de la tripulación del Submarino C-4, siguen de "patrulla eterna".

FUENTES:
ARCHIVO PERSONAL DE TEODORO TORO GÓMEZ.
DIARIO ÚLTIMA HORA.