LA REALIDAD OCULTA

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SEPARA LA REALIDAD DE LA FANTASÍA.
José María Ibáñez.

jueves, 14 de junio de 2012

LA LEYENDA DE "ES PUIG DE SES BRUIXES"

AMADO CARBONELL SANTOS

(Foto: María del Carmen García
y Amado Carbonell)
Circulando por la carretera que une la población mallorquina de Algaida con la de Llucmajor, podremos divisar a nuestra izquierda los montes que componen la sierra de Randa, en el cual se halla ubicado el monasterio de Cura y el famoso radómo del aeropuerto de Son Sant Joan visible desde muchos puntos de la isla.

Si al seguir adelante por dicha carretera comenzamos a divisar el campanario de la iglesia de Llucmajor, y dirigimos la vista hacia nuestra derecha observaremos una curiosa montaña alargada, formada integramente por roca caliza manchada por diversos pinos, que han ido creciendo de forma caprichosa sobre su superficie; pero vista desde su parte frontal, si observamos con atención nos daremos cuenta de que es prácticamente una pirámide natural, cuya cúspide está situada a 360 metros por encima del nivel del mar.

(Foto: María del Carmen García
y Amado Carbonell)
A unos 4 o 5 kilómetros, contados desde el punto en que finaliza la población de Llucmajor en dirección hacía Algaida, hallaremos en la parte izquierda de la carretera un desvío que parece transitar junto a la falda de la montaña; si lo recorremos, el negro asfalto va combinándose con tierra y guijarros sueltos sobre el pavimento, hasta  convertirse en un camino agreste que discurre entre dos muros de piedra de marés, bordeado por una gran variedad de vegetación.

En una de las zonas donde el camino de tierra se divide en dos, tomaremos  la bifurcación de la derecha, y seguiremos nuestro recorrido hasta alcanzar una curva que gira a la izquierda y llegar a una zona compuesta por viviendas antiguas donde iniciaremos el ascenso a través de la ladera. Solo podremos utilizar el vehículo durante una parte del recorrido,  el resto del camino hasta alcanzar la cima deberemos recorrerlo a pié. 

(Foto: María del Carmen García
y Amado Carbonell)
Este monte es conocido desde hace siglos como Es Puig de ses Bruixes (Pico de las Brujas). Dicho nombre fue impuesto por los habitantes de las poblaciones de la zona, ya que se habían convertido en las principales   víctimas de las bromas pesadas protagonizadas por las brujas que pululaban completamente a sus anchas por el lugar. Cuando desde la cima avistaban el carro de algún agricultor que volvía cargado después de una jornada de trabajo, saltaban al vacío montadas sobre sus escobas desde la parte más elevada del monte y volaban hacía él completamente en silencio.

Por arte de magia se volvían invisibles para posteriormente sentarse sobre la parte trasera del carro. Eran tantas las brujas subidas en él, que provocaban con su peso que las ruedas se hundieran en el fango y el asno no pudiera tirar con más fuerza, dejando a los agricultores tan sorprendidos que no sabían como reaccionar ante tal contratiempo.

Tras estar unos instantes caminando alrededor del carro y tirando de las riendas del asno, las brujas se reían dejándose ver y burlándose del labriego . Cuando éste comenzaba a correr para aleccionarlas, montaban de nuevo sobre sus escobas para emprender el vuelo de regreso a la montaña, resonando sus burlonas carcajadas por todo el valle.

(Foto: María del Carmen García
y Amado Carbonell)
Semana tras semana, el rey Jaime I recibía numerosas quejas por parte de los habitantes de la zona suplicándole que hiciera algo para evitar que las travesuras de las brujas siguieran molestándoles. Hasta que un día harto de escuchar las súplicas de sus súbditos, seleccionó a dos capellanes de la corte y a un monaguillo para que le acompañaran a la cima del monte, donde éstas vivían  y expulsarlas para siempre de allí.

En el mismo instante en que las brujas vieron acercarse al monarca a lomos de su caballo, ataviado con su armadura y acompañado por los religioso, no dudaron ni un instante en huir montando en sus escobas y lanzándose velozmente en todas direcciones hasta que no quedó ningún rastro de ellas por los alrededores.

Cuentan que el rey Jaime I clavó una cruz de hierro en el lugar donde ellas habitaban para que jamás pudieran regresar, y desde entonces hasta el día de hoy no se ha vuelto a saber nunca más de ellas.

O eso nos han hecho creer hasta ahora...

2 comentarios:

  1. Un artículo precioso, cuando anduve por aquellos lares me llamó la atención una vieja posesión que según los lugareños era la casa familiar de los padres de Ramon Llull sabes algo sobre ello?

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  2. De momento no te podemos informar sobre este tema. No tenemos información pero nos pondremos a ello. Gracias por seguir nuestro blog. Saludos.

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