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José María Ibáñez.

jueves, 7 de junio de 2012

LA MUERTE DE NAPOLEÓN BONAPARTE

JOSÉ MARÍA IBÁÑEZ

Napoleón Bonaparte falleció a la edad de 51 años, el día 5 de mayo de 1821, en la isla de Santa Helena (Atlántico Sur). Oficialmente su muerte fue debida a un cáncer de estómago pero, algunas de las investigaciones posteriores plantean la posibilidad de que fuera asesinado a causa de un envenenamiento por ingestión de arsénico. Con la muerte del Emperador exiliado, se dio el punto final a uno de los capítulos más conmovedores de la historia del viejo continente. Sin embargo, no podía ser de otra manera, Napoleón nunca había aceptado una derrota sin oponer resistencia y, por este motivo, no estaría dispuesto a hacerlo ante la batalla más importante de su vida: la lucha por su propia supervivencia.


(Foto: historiacultural.com)
Al parecer, Bonaparte enfermó a los pocos días de su llegada a Santa Helena. Curiosamente, ninguno de los facultativos que le examinaron, tanto ingleses como franceses, fue capaz de diagnosticar la dolencia que le aquejaba. Por otro lado, el propio Napoleón estaba convencido de que alguien le estaba envenenando, incluso, le pidió a su médico personal, Antommarchi, que después de muerto realizara una meticulosa autopsia a su cadáver. Según parece, una vez realizada la autopsia, Antommarchi, señaló que "el estomago estaba en perfecto estado", y describió cuidadosamente todos los síntomas de un envenenamiento.


Veamos lo que reflejan algunas de las investigaciones sobre la trama urdida contra Napoleón Bonaparte. Había dos cosas que eran seguras: el envenenamiento se había producido durante los más de cinco años que había estado en la isla y el veneno se le tenía que haber suministrado disimulado en algún alimento que solo tomara él (de lo contrario habrían enfermado todos los habitantes de la casa). Esto indicaba claramente que el asesino había permanecido con él en Santa Helena todo el tiempo y que vivía en la misma casa, lo que le abría permitido moverse libremente sin levantar sospechas y conocer sus costumbres. Todos tomaban la misma comida, excepto un vino de Constanza que le enviaban en barriles y que era posteriormente embotellado en la isla. Este vino se reservaba para el emperador y bebía uno o dos vasos diarios. Es decir, Napoleón Bonaparte fue traicionado por uno de los suyos, y solo cinco cumplen todas las premisas: Louis Marchant, su ayuda de cámara; sus subordinados Abram Noverraz y Etienne Saint Denis; el mariscal Bertrand y, por último, el general Charles-Tristan de Montholom. Curiosamente, Montholom era el responsable de la bodega, es decir, que tenía acceso directo al vino con el que, con toda seguridad, Napoleón fue envenenado. Otras investigaciones que se han llevado a cabo sobre el personaje en cuestión, apuntan a su amistad con el Conde de Artois, hermano y sucesor de Luis XVIII, que reinaría con el apelativo de Carlos X.


Tumba de Napoleón Bonaparte
(fotopaises.com)
Existe otro hecho destacable. El 15 de octubre de 1840, con motivo del traslado de los restos de Napoleón a París, se produjo la única apertura de su tumba. Los científicos de la época quedaron perplejos al comprobar que, si bien, las vestiduras se hallaban casi consumidas, el cuerpo estaba casi intacto. Esta inusual conservación, en opinión de los estudiosos, se debe, con toda seguridad, a la ingestión de grandes cantidades de arsénico.


En otro orden de cosas, el doctor canadiense Ben Weider, presidente de la Sociedad Napoleónica Internacional, gran defensor de la teoría del envenenamiento del emperador, confió la investigación de los hechos al Laboratorio de la Policía Criminal del FBI y al Laboratorio Nuclear de Harwell (Londres). En el mes de febrero de 2001 el diario France Soir publicó: "Después de que las pruebas de ADN autentificasen que el cabello era realmente de Napoleón, el FBI señaló que las muestras del pelo analizadas contienen cantidades de arsénico lo suficientemente importantes como para haber provocado un envenenamiento. Estos datos científicos fueron después verificados por el Laboratorio de Toxicología de la Prefectura de Policía de París"


LA VERDAD ES EXTRAÑA. MÁS EXTRAÑA QUE LA FICCIÓN
Isla de Santa Helena
(Foto: diariodelviajero.com)
El día 13 de febrero de 2008 la agencia de noticias Efe publicó la siguiente noticia: "Descartado mito sobre la muerte de Napoleón: Científicos italianos consideran poco probable la hipótesis que atribuía la muerte de Napoleón (1769-1821) a un envenenamiento por parte de sus carceleros en su destierro en la isla de Santa Helena. En la investigación se analizaron muestras de cabello del Emperador francés que permanecían guardados en diferentes museos italianos y franceses. Además se analizaron muestras de cabello de su esposa y su hijo y se compararon con las de 10 individuos vivos para establecer si los niveles de arsénico hallados en él eran superiores a los normales para la época. El estudio usó un reactor nuclear que da resultados precisos a partir de muestras de masa minúsculas. El trabajo concluyó que hace dos siglos la concentración de arsénico en el cabello era cien veces mayor a la que se da actualmente".


Casi tres años antes, el 2 de junio de 2005, las investigaciones efectuadas por un equipo de la Asociación Internacional de Toxicólogos Forenses, dirigidos por el doctor Pascal Kintz, confirmaron que la muerte de Napoleón Bonaparte se produjo, "debido a la ingestión constante de arsénico".

1 comentario:

  1. Yo no sabía que Napoleón murió de cáncer de estómago y me apecido muy interesante.

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