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José María Ibáñez.

miércoles, 2 de enero de 2013

EL REICH SUBMARINO (II): EL MAPA DE AGARTHA

VICENÇ ZANÓN


Finales de abril de 1945. El "Reich de los mil años" está próximo a su fin. Su capital, Berlín, se hunde bajo un diluvio de fuego y hierro. Las fuerzas que contenían a las tropas soviéticas en los altos de Seelöwe han cedido; los carros de combate rusos, junto con las tropas de asalto, han conseguido penetrar en la ciudad y tratan de avanzar por sus calles.

Es un avance lento y penoso. Defensores con la fuerza que da la desesperación pelean casa por casa, esquina por esquina. No son tan sólo soldados veteranos los que mantienen el frente sino también ancianos y niños del Volkssturm. Las fuerzas son muy desiguales y la artillería se emplea a menudo con las alzas a cero. Se combate por cada segmento de calle ganada, con ataques y contraataques. Ejércitos que hace pocas semanas habían avanzado decenas de kilómetros al día se ven constreñidos a pequeñas ganancias medidas en metros.
(Foto: Archivo personal del autor)

En los sótanos y túneles, grupos de asalto soviéticos se abren paso con lanzallamas, ignorando si quién está allí es civil o militar. Los soldados que acompañan a los blindados escudriñan, ansiosos, las ventanas y fachadas de los edificios. En cualquier momento un "panzerfaust" (arma anticarro sin retroceso manejada por un solo hombre) puede significar la destrucción de un carro de combate y la muerte de su tripulación.

En el centro del despliegue alemán, tras el cual se halla el búnker de la Cancillería, apenas si queda un puñado heterogéneo de tropas, la mayor parte combatientes extranjeros de las Waffen SS. Grupos de combate de la 11ª división "Nordland", de voluntarios noruegos, suecos y holandeses y de la 33ª división "Charlemagne", compuesta por voluntarios franceses.

Curiosamente, los últimos combatientes que defenderán esa zona, aunque nominalmente voluntarios de la "Charlemagne", son españoles. Si las primeras tropas aliadas que entraron en París con la división de Leclerc eran soldados republicanos españoles, aquí encontramos que junto a los últimos defensores del Reich hay también españoles, el denominado "Kampfgruppe Ezquerra", comandado por el teniente Miguel Ezquerra, un navarro de origen aranés.  Muy habilidosos en la lucha antitanque, para la cual habían desarrollado métodos propios, consiguieron destruir más de cien blindados en su sector.

Siguiendo la estela de las tropas de asalto soviéticas, llegan los temibles hombres del NKVD y de la secreta SMERSH. En la zona del Tiergarten, situada frente al búnker de la Cancillería y abandonada por las tropas alemanas, oficiales y soldados de los servicios de Inteligencia soviéticos buscan entre las ruinas documentación y material de interés.

(Foto: Archivo personal del autor)
En un edificio de la calle Tirpitz Ulfer, concretamente en el número 38-42, donde las tropas soviéticas encuentran algo insólito: unos extraños mapas que muestran un acceso subterráneo y subacuático que se halla bajo la Antártida y con ellos un extraño planisferio, un mapa de un orbe que no es de nuestro mundo. Sin embargo, allí aparecen dos nombres conocidos por los estudiosos del esoterismo: AGARTHA y SHAMBALA (sic), junto con otro nombre que evoca la antigua mitología nórdica: ASGARD -señalando un continente donde aparece una "ciudad de los Ases" (1). No muy lejos de la costa de ese continente aparece una superficie terrestre con otro nombre famoso "Neuschwabenland", la zona de la Antártida explorada y reclamada por el Tercer Reich; en esa zona se encuentra un enigmático "Neu-Berlín" (o Nuevo Berlín) y más allá aparece señalado un punto marcado como "U-boot Stützspunkt; es decir una base o punto de apoyo para submarinos. Sin embargo, nada de esa geografía recuerda a ningún continente terrestre conocido.

En la calle Tirpitz Ulfer se hallaban diversos edificios estatales de la Kriegsmarine e incluso estuvo situado el anterior servicio de inteligencia alemán, el Abwehr, disuelto en 1944. La fuente que presenta esos mapas da muy poca información acerca de ellos y comenta que el acceso a Agartha que aparece en ellos está "codificado".

(Foto: Archivo personal del autor)
Los mapas aparecen con la leyenda BEI GEFAHR ALS ERSTES VERNICHTEN, que podría traducirse como "destruir a la primera (señal) de peligro" (ruego se me disculpe mi pobrísimo alemán). Los sellos y detalles del documento parecen auténticos.

Junto a los mapas se incluye lo que parece ser un plano de acceso a una zona de cuevas y pasajes subacuáticos de gran profundidad. Se acompaña de detalles acerca de los ángulos de ascenso y descenso y declinación, los cuales sirven para maniobrar en el entorno confinado de los túneles submarinos. Se indica el punto exacto de entrada: 64º latitud Sur 1º longitud Este, lo cual quiere decir que dicho punto se halla bastante lejos de la costa antártica. En teoría ahí solo hay mar abierto.

(Foto: Archivo personal del autor)
Llegados a ese zona, aparece el primer problema para cualquier sumergible o submarino de la época: la profundidad de inmersión para alcanzar el punto de entrada es de 400 metros. Los sumergibles de los años 30-40 no podían descender mucho más de 200 metros, puesto que le casco de presión no podía resistir la presión de profundidades superiores. Incluso los submarinos alemanes tipo XXI, los más avanzados de la Segunda Guerra Mundial (de hecho los únicos que podían llamarse "submarinos" y no "sumergibles") construidos con la aleación de acero especial Ww ("Wotan weich) tenían una cota de deformación teórica de 330 metros.

¿Quiere decir que ninguna nave sumergible de ese tiempo podía alcanzar esas profundidades? Evidentemente no. Por una parte Barton y Beebe habían bajado con batisfera (esferas sujetas con cable y con gruesas paredes de acero) a una profundidad de 900 metros en 1928. Algo más tarde se consiguió alcanzar los 1.500 metros. Por otra, existían proyectos de batiscafo anteriores al final de la guerra. Un batiscafo permite bajar a profundidades enormes, muy superiores a los 400 metros (un ejemplo sería el descenso a la fosa de las Marianas, a 11.000 metros de profundidad) y no es más que una batisfera sujeta a un cuerpo relleno de un líquido incomprensible que puede autopropulsarse, viene a ser el equivalente submarino del dirigible. Sin embargo el primer batiscafo se sumergió por primera vez en 1948, unos tres años después del final de la Guerra.
(Foto: Archivo personal del autor)

¿Es posible que se construyera algún tipo de submarino capaz de soportar la inmersión de grandes profundidades? Los submarinos nucleares actuales pueden alcanzar en algunos casos más de 1.000 metros de profundidad (cascos con aleación de titanio) e incluso un submarino chino alcanzó recientemente los 7.000 metros de profundidad. En teoría habría sido posible construir un casco resistente capaz de aguantar profundidades similares (aun cuando fuera en detrimento de la carga de armamento). No hay, sin embargo, referencias a la construcción y alistamiento de tales submarinos por parte de la Kriegsmarine (marina alemana del Tercer Reich) pero ello no quiere decir que lo sepamos todo de los registros de los U-boot. La web www.uboat.net tiene una extensa lista con todos los U-boot alistados; supuestamente lo que no aparezca allí no existió oficialmente. Sin embargo, y eso ocurre en todas las naciones, naves para operaciones especiales o modelos experimentales secretos no están tan rígidamente sujetos a registros oficiales. Un ejemplo, sin ir más lejos, es el de los U-boot "Tipo XI".

La Oficina de Diseños "K" de la Kriegsmarine consigna la puesta de quilla de 4 de estos enormes submarinos de crucero y supuestamente una de esas naves se terminó en los astilleros Deschimag-A.G. Weser en Bremen, siendo desguazadas las otras tres. En teoría se les debía asignar los números U-112 a U-115. Sin embargo no hay número de registro de la Kriegsmarine asignado para ninguno. Oficialmente el Tipo XI nunca fue alistado.

Pese a ello, en los archivos militares de Freiburgim-Breisgau se mencionan brevemente las pruebas de un Tipo XI en el río Weser, alcanzando una velocidad de 26 nudos en superficie. En la dumentadísima obra de Eberhard Roessler, "The U-boat" el autor certifica que las pruebas no se realizaron con modelos a escala, sino con una nave real. Así pues, el Tipo XI no fue solo una leyenda.
U-boot Tipo XI
(Foto: The-blueprints.com)

Entrevistas a veterano de los servicios de Inteligencia tanto aliados como del Eje hacen suponer que hacia 1944 un U-boot Tipo XI fue avistado en el puerto de Vigo, en Lisboa y posteriormente en otros puertos portugueses y españoles. Dichas fuentes identifican a esta nave con el sobrenombre de "El Caballero Negro" ("Der Schwarz Ritter").

Cabe añadir que, a partir de 1944, las SS (no confundir con las Waffen SS) tomaron bajo su control todo tipo de programas científicos que consideraron de interés. Convertidas como una especie de imperio aparte dentro del Tercer Reich, sus investigaciones cayeron bajo el velo del máximo secreto y abarcaban desde I+D en todo tipo de armamentos (desde las armas convencionales hasta un programa del arma atómica e incluso armas completamente no convencionales y exóticas) hasta producción de energía para nuevos métodos, física avanzada, etc. Los resultados de algunas de estas investigaciones aún son secretas hoy en día y nada se sabe de lo que ocurrió durante la guerra.

En el campo de la guerra submarina, las SS se interesaron por la puesta a punto de submarinos tipo XXI pero propulsados por turbinas Walther (2). Las pruebas con un prototipo de submarino de turbina Walther dieron como resultado una nave que alcanzó... ¡28 nudos sumergida! Los grandes submarinos con este modo de propulsión deberían alcanzar los 25 nudos. Ello significa un salto de dos décadas en el diseño de submarinos.
Foto: Archivo personal del autor)

Así pues, ¿hay algún indicio de viajes submarinos hacia este mundo paralelo? La respuesta es afirmativa, pero está rodeada de circunstancias tan extrañas que parece pertenecer al mundo de la ficción. Hay nombres y apellidos reales implicados, e incluso la nave está identificada: se trata del U-209. Un submarino nada especial (la clase VII fue la más construida de todos los submarinos alemanes), con prestaciones lejos de alcanzar a los modernos tipos XXI.

La carta fue recibida, en primer lugar por el Coronel retirado de la USAF William F. Woodard (3). En ella el remitente habla de un tripulante que sirvió en el U-209, de nombre Karl Unger, y que conoció durante la guerra. Unger le envió una carta al finalizar la contienda -el remitente explica que reconoció su letra- en la que explicaba la extraña misión del submarino: penetrar por una de las aperturas que conducían al interior de la Tierra. Mediante cartas de navegación proporcionadas por Karl Haushoffer (4) debían alcanzar una gigantesca caverna submarina y tras parar motores dejarse llevar por la corriente de unos 6 nudos, dicha corriente les llevaría a su destino. En la carta se cita como capitán del U-209 a Heinrich Brodda, lo cual es correcto; en cambio en la lista oficial de los tripulantes no aparece ningún Karl Unger

La carta prosigue, exponiendo las palabras de Unger a su amigo:

"¡Querido viejo camarada!

Esta noticia será una sorpresa para ti. ¡El U-boot 209 lo consiguió! ¡La Tierra es hueca! El Dr. Haushoffer y Hess (5) tenían razón. La tripulación se encuentra bien, pero no puede volver, no estamos prisioneros.

Estoy seguro que estas noticias te llegarán. Esta es la última comunicación con el U-209. Nos volveremos a encontrar, camarada. Estoy preocupado por todos los que han de vivir en la superficie desde que el Führer se fue.

Dios bendiga nuestra Alemania siempre."

La información existente sobre el U-209 es algo confusa. Oficialmente se perdió toda comunicación a partir del 5 de julio de 1943, cuando se hallaba entre Groenlandia e Islandia a 52º00´N-38º00´0. La nave realizaba su treceava misión, de patrulla activa. Zarpó de Kiel bajo mando de Heinrich Brodda el 6 de abril de 1943.

El 16 de abril fue atacado por un avión del escuadrón 220 de la RAF. La nave solo sufrió daños menores. El día 20 sufrió otro ataque aéreo por parte del escuadrón 86 de la RAF sin consecuencias. Al día siguiente fue atacado de nuevo por una aeronave del mismo escuadrón. La mala suerte del U-209 culminó en un último ataque en el 4 de mayo de 1943 por parte de un hidroavión canadiense (escuadrón 5 de la RCAF) en el cual sufrió daños de consideración. Pese a ello no se hundió y prosiguió en su navegación.

Llegados a este punto existe cierta confusión. Algunas fuentes hablan de su hundimiento confirmado por pilotos aliados a raíz del último ataque aéreo; sin embargo el día 6 de mayo se comunicó con su gemelo el U-954 e informó sobre todos los daños recibidos, daños que incluían el transmisor de radio. Se comenta que recibió orden de volver a la base.

Parte de las historias que hablan de su hundimiento se refieren, en realidad, al U-954, cuya pérdida está confirmada.

(Foto: Archivo personal del autor)
La última comunicación varía mucho dependiendo de la fuente. En un caso se habla del 7 de mayo, pero en otro es el 5 de julio. Sea como fuere, pasada esa fecha nadie volvió jamás a saber nada de la nave, que se dio por desaparecida.

En el caso de la misión que se menciona su destino apuntaba al Océano Ártico, no a la Antártida. Es bien sabido que ambos polos eran considerados importantes por Alemania; un interés que no de debía solo a su riqueza en minerales o a un interés científico. Para determinados altos cargos del Reich ambos polos eran puertas, pasajes a otro mundo.

¿Pero donde situar a esas tierras más allá de los polos?  ¿Se trataba del acceso a enormes cavernas subterráneas o subacuáticas, quizás de la conocida teoría de la Tierra Hueca? Quizás la respuesta es aún más insólita de lo que pueda parecer a primera vista. De ello tratará mi siguiente artículo.

NOTAS:
(1)- Los Ases o Aesir son los principales dioses de la mitología nórdica.
(2) - Este modo de propulsión utiliza peróxido de hidrógeno de gran pureza, el cual se descompone bajo la acción de un catalizador generando gas a altísimas temperaturas, y mueve una turbina.
(3) - Karl Haushoffer fue el inspirador del Grupo Thule.
(4) - Se refiere, sin duda, a Rudolph Hess, amigo y discípulo de Haushoffer. 






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