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José María Ibáñez.

sábado, 1 de junio de 2019

TEMPLARIOS EN MALLORCA (PARTE 1)

José María Ibáñez



citaconlahistoriajm.blogspot.com
Miércoles 5 de septiembre de 1229. La expedición capitaneada por el rey Jaime I zarpa de los puertos de Tarragona, Salou y Cambrils, a la conquista de "un regne dins la mar". La Orden del Temple colaboró con unos cien caballeros y una cantidad indeterminada de sargentos y escuderos, lo que a buen seguro, representó una participación aproximada de, como mínimo, trescientos combatientes.

Según Vignati-Peralta (El enigma de los templarios), sobre la participación de la Orden del Temple en la conquista de Mallorca "no sabemos cuantos hombres tenía el Temple, pero sí que sus efectivos eran poco numerosos en relación con el total de las fuerzas que entraban en acción. La Crónica de Jaime I sugiere que los Templarios no eran importantes en su número, sino por su excelencia militar, su organización y, sobre todo, por su capacidad de movilización rápida".

JAIME I, EL REY TEMPLARIO

Jaime I nació en Montpellier el 8 de febrero de 1208. Hijo de Pedro II de Aragón y María de Montpellier, hereda el trono de Aragón con tan solo cinco años de edad. La Orden del Temple acoge en su seno al pequeño heredero de la Corona de Aragón gracias a la mediación del papa Inocencio III por expreso deseo de su madre María de Montpellier.
María de Montpellier
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Así fue como bajo la tutela de Guillem de Montrodón, maestre de los Caballeros Templarios, el futuro rey conquistador reside durante tres años en el castillo de Monzón, aprendiendo a ser "un Caballero Templario... el rey más grande". El erudito Juan G. Atienza escribió: "Jaime I el Conquistador fue educado por el Temple y, más que probablemente, designado por la Orden como un posible Rey del Mundo, en su proyecto sinárquico".

Cuentan las crónicas de antaño que "Jaime I fue engendrado de forma casual, casi milagrosa, debido a las inexistentes relaciones carnales de sus progenitores". En un último y desesperado intento de quedar embarazada, María de Montpellier urdió un plan. A grandes rasgos, reflejan las crónicas de la época, la reina se introdujo al amparo de la más absoluta oscuridad, en los aposentos del monarca, donde ajeno a la conspiración que se estaba tramando a sus espaldas, espera pacientemente la llegada de su nueva amante.

Pues bien, la reina acude a la cita acompañada por una nutrida representación de las fuerzas vivas del señorío de Montpellier. "El séquito, encabezado por los doce cónsules de la ciudad, está compuesto, también, por doce prohombres, doce mujeres casadas y doce doncellas, dos notarios, abades, priores, el oficial del obispo, dos canónigos y cuatro frailes, todos ellos portando un cirio en sus manos".

Mientras la reina se introduce furtivamente en el lecho del monarca, convencido éste de la presencia de su amante, el resto del séquito permanece toda la noche arrodillado detrás de la puerta de la habitación con las velas encendidas y en constante oración. Al mismo tiempo, durante toda la noche, "las iglesias de Montpellier permanecen con las puertas abiertas para albergar a todo aquel que quiera rezar por el buen fin de la estratagema".

Al despuntar el alba, con los primeros haces de luz, la comitiva que ha permanecido toda la noche rezando e implorando a las puertas de la estancia, irrumpe en la cámara real "entonando sus cánticos y portando las velas ardientes". El rey se despierta sobresaltado y dándose cuenta demasiado tarde del engaño, abandona el palacio para no regresar jamás.

Nueve meses después, la madrugada del día 2 de febrero de 1208, nace Jaime I, el futuro rey de Aragón. Con su concepción y nacimiento dan comienzo los hechos que agrandan la aureola un tanto mística que rodea todavía la vida del monarca. Y dicha aureola brilla con más fuerza por la forma, un tanto insólita, que su madre utiliza para elegir el nombre apropiado del futuro rey conquistador.
cimple.life

María ordena manufacturar doce velas de cera de abeja de igual peso y medida, encendiéndolas todas al mismo tiempo. A cada una de ellas le asigna el nombre de uno de los doce apóstoles bíblicos que acompañaron a Jesús, prometiendo que el nombre del pequeño será aquel que se corresponda con la vela que más tiempo tarde en apagarse. Finalmente, superando por unos tres dedos a las demás, la vela vencedora en esta especie de carrera mística, resulta ser la portadora del nombre de Santiago (Jaime).

Con éste, porque no decirlo, mágico ritual, suponemos que María de Montpellier siente que, así como la vela correspondiente al nombre de su retoño es la que más tiempo ha tardado en consumirse, la propia vida del monarca Jaime I, también tardará mucho más tiempo en extinguirse. Si esto era lo que realmente su madre quería conseguir, el ritual funcionó a las mil maravillas; teniendo en cuenta que el monarca vivió hasta los setenta y un años y con tanta vitalidad que hasta el último momento hace un buen uso de sus apetencias carnales. 

LA CONQUISTA DE MALLORCA

La expedición tenía programado desembarcar en la zona norte de Mallorca, concretamente en la localidad de Pollensa hecho, que al parecer, se había pactado con anterioridad con un cacique local. Cronistas de la expedición relatan que la noche del 7 de septiembre de 1229, cuando ya divisaban tierras mallorquinas, se desencadenó un fuerte temporal. En medio del fragor de la tormenta el monarca, arrodillado en la popa de su nave, implora a Santa María que le librara "de esta pena y peligro en que me encuentro y quiénes conmigo vienen".

La tradición añade que durante aquellos trágicos momentos, hace el voto solemne de edificar un templo bajo la advocación de la Madre de Dios si lograr superar tan difícil y complicada situación. En el año 1230, inmediatamente después de la conquista de Mallorca, Jaime I, cumpliendo su promesa, ordena el inicio de los trabajos de construcción  del nuevo templo. Considerada una de las joyas del arte gótico, en pleno casco antiguo de la ciudad, se alza majestuosa la Seu (Catedral de Mallorca).
Isla Dragonera
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Cuatro días después de abandonar los puertos de Tarragona, Cambrils y Salou (9 de septiembre de 1229), las naves de Jaime I desembarcan al suroeste de la isla, entre la isla Dragonera y el islote de Pantaleu, frente a la playa de Sant Elm, en el actual municipio de Andratx.

En la playa de Sant Elm situamos el episodio protagonizado por un joven musulmán llamado Alí, que se acercó nadando desde la costa para informar al monarca sobre la ubicación de las defensas almohades. Según el cronista Bernat Desclot, la madre de Alí había visto en los astros que aquel rey venido del mar sería el amo de Mallorca. Efectivamente, la madre de Alí observaba las estrellas desde lo alto de la torre de Sant Elm.

Pasados tres meses de asedio, el 31 de diciembre, las tropas de Jaime I logran atravesar las murallas de la ciudad; derrotando a las fuerzas musulmanas, apoderándose del resto de la isla, a excepción de reducidos contingentes que logran refugiarse en zonas montañosas de la isla. 

En 1230, una vez firmados los documentos pertinentes, la Madina Mayurqa musulmana pasa a denominarse Ciutat de Mallorques y se incorpora a la Corona de Aragón bajo la nomenclatura de Regnum Maioricarum et insulae adyacente. La conquista definitiva quedó vista para sentencia en 1231, cuando las fuerzas leales al monarca aragonés derrotaron a los núcleos de resistencia musulmana  todavía existentes en las sierras de Tramuntana y LLevant; especialmente en los castillos de Alaró y Santueri.


BIBLIOGRAFÍA:
*Templarios en Mallorca. José María Ibáñez y Juan Manuel Ruíz Fernández. Ediciones Dédalo. Barcelona-2013.


NOTA: ARTÍCULO PUBLICADO EN TANIT MYSTERY MAGAZINE IBIZA Nº 14. NOVIEMBRE-DICIEMBRE 2017.



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