José María Ibáñez

Foto: Newport Restoration Foundation
El suceso aconteció el 7 de febrero de 1966 en Rough Point,
la mansión estilo inglés propiedad de Doris Duke, situada en Newport, Rhode
Island. La víctima, Eduardo Tirella, diseñador, colaborador y confidente muy
cercano a Doris, falleció en circunstancias sospechosas atropellado en el
interior de la propiedad. Muchos son, a pesar del paso de los años, los que
están convencidos que no fue un accidente fortuito.
Pero, como se suele decir, vayamos por partes. Doris Duke
nació en 1912 en Nueva York. Hija única, heredó de su padre, James Buchanan
Duke, magnate del tabaco y fundador de la Universidad de Duke, una inmensa
fortuna; fue una de las mujeres más ricas y excéntricas del siglo XX. Apodada “la
niña más rica del mundo”, a los doce años, inició una vida marcada por el lujo,
el arte, la filantropía y, como no, también el misterio. Fue coleccionista de
arte, corresponsal de guerra y amante del jazz y el surf.
Entre sus residencias más famosas, al margen de Rough Point,
en Rhode Island, edificada frente al mar, decorada con arte europeo y oriental,
incluyendo tapices flamencos y porcelana china, estaban Shangri-La, en
Honolulú, Hawái, inspirada en la arquitectura islámica, alberga una de las
colecciones privadas más importantes de arte islámico de los Estados Unidos;
incluye patios, fuentes, azulejos persas y una sala de oración. Actualmente es
un museo gestionado por la Doris Duke Foundation for islamic Art.
Duke Farms, en Hillsborough, Nueva Jersey, antigua finca familiar
de cien mil hectáreas transformada por Doris en un centro de conservación ecológica.
Incluye jardines botánicos, invernaderos, lagos artificiales y senderos. Hoy
funciona como reserva natural y centro educativo ambiental.
Y la James B. Duke House, situada en la Quinta Avenida de
Nueva York, construida por su padre y utilizada ocasionalmente por Doris. Fue
sede de importantes y concurridos eventos culturales, como desfiles de moda de
Vera Wang. Actualmente es propiedad de la Universidad de Nueva York.
Digamos que, Eduardo Tirella, diseñador, artista y productor
técnico en Hollywood, trabajó en películas como “Almas en conflicto” (1065) y “No
hagan olas” (1967). Nació el 8 de junio de 1924 en Dover, Nueva Jersey. Tirella
era abiertamente homosexual en una época de fuerte discriminación. Su muerte
fue y ha sido interpretada por algunos como un ejemplo de cómo el poder
económico puede silenciar a la justicia, especialmente en contextos de
prejuicio social.
Según los rumores, Tirella salió de su automóvil para abrir las cancelas de hierro de la finca, momento que aprovechó Doris Duke para alcanzar el asiento del conductor; accidentalmente, aceleró, atropellándolo y arrastrándolo hasta estrellarlo contra un árbol”. Según el informe oficial, la policía cerró el caso como un “accidente desafortunado”, pero las influencias de Duke y su fortuna hicieron que muchos dudaran de la versión oficial de los hechos.
Digamos que Peter Lance nació el 18 de febrero de 1948 en Newport,
Rhode Island. Es un periodista de investigación, autor y guionista, reconocido
y alabado por sus reportajes sobre terrorismo, crimen organizado y corrupción
política. Ganador de cinco premios Emmy y autor de varios libros polémicos,
entre los que cabe destacar, “Homicide al Rough Point”, donde sostiene que
Doris Duke “se salió con la suya” y que Tirella fue asesinado tras anunciar que
dejaría de colaborar profesionalmente con ella.
Al parecer, Tirella tenía la intención de mudarse
definitivamente a Hollywood para relanzar su carrera de montaje de escenarios.
Algunos testigos presenciales afirmaron que Doris Duke era una mujer posesiva y
que la relación entre ambos era muy tensa. El caso fue reabierto décadas
después, pero nunca se llegaron a presentar cargos.
Actualmente, Rough Point es propiedad de Newport Restoration
Foundation y permanece abierta al público. Aunque se presenta como un museo de
arte y arquitectura, el misterio de la extraña muerte de Eduardo Tirella, en
1966, sigue formando parte de su legado.
Doris Duke, presunta culpable, fue una viajera incansable. La
mayoría de sus desplazamientos eran muy discretos, o directamente secretos,
especialmente en el transcurso de la Segunda Guerra Mundial, cuando trabajó,
oficialmente, como corresponsal de el frente del Pacífico.
Visitó países como
India, Egipto, Marruecos, Turquía y Pakistán, donde se enamoró del arte y la
arquitectura islámica. En sus viajes compraba directamente a artesanos y
anticuarios, evitando a intermediarios. En ocasiones, viajaba baJo seudónimo o
sin anunciar su presencia, lo que alimentó su reputación de mujer enigmática y
reservada.
Se dice que tenía habitaciones ocultas en algunas de sus
propiedades donde guardaba piezas especialmente valiosas y privadas. Su
obsesión por el control y la privacidad la llevó a prohibir fotografiar sus
propiedades y mantener sus adquisiciones fuera del radar de museos y
coleccionistas.
FUENTES CONSULTADAS:
*www.wfla.com
*www.thenewportbuzz.com
*www.casadellibro.com
*www.lovemoney.com