LA REALIDAD OCULTA

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SEPARA LA REALIDAD DE LA FANTASÍA.
José María Ibáñez.

sábado, 16 de abril de 2011

ALBERTO DURERO: EL GUARDIAN DE LA PUERTA



 JOSÉ MARÍA IBÁÑEZ

Autorretrato de Alberto Durero
biografíasyvidas.com
Alberto Durero nació en Nüremberg el 21 de mayo de 1471. Su padre, Albrecht Dürer, más conocido como Alberto el Viejo, se estableció en dicha ciudad procedente de Hungria en 1455. Sus primeros conocimientos sobre el grabado y la pintura los adquiere a trAaés de su padre y de Michael Wolgemut, el pintor más importante de su ciudad natal. En 1494 viaja a Florencia y Venecia, ciudades a las que regresaríaen 1505 y 1507, donde entra en contacto con el renacimiento italiano y recibe las influencias, entre otros, de Giovanni Bellini, Jacopo de Barbari, Piero de la Francesca, Antonio Pollaiuolo y Leonardo Da Vinci, además de asimilar los principios del humanismo.

EL GUARDIÁN DE LA PUERTA
Durero tendió un puente entre el pasado gótico del norte de Europa y el futuro renacimiento italiano. Supo relacionar a la perfección el arte y la ciencia, tal como fue concebida por los artistas italianos, ejerciendo una gran influencia al transmitir las ideas y el estilo renacentista en sus obras. Sin duda, nos hallamos ante el artista gráfico más conocido de todos los tiempos y uno de los grandes teóricos de la historia del arte. Profundo conocedor de las proporciones, tanto su vida como su obra, están rodeados por un halo de misterio profundamente marcado por el hermetismo.
Firma
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La primera pista que nos conduce hasta la parte más esotérica y trascendente del autor, se esconde en su propia firma. Con sus dos iniciales AD, construye un signo estético que no ha pasado desapercibido para los amantes de la simbología. Y es que lo que se oculta en este monograma, compuesto por una A con la línea transversal desplazada hacia la parte superior, y por una D, que colocada por debajo de ésta ocupa su interior, es nada más y nada menos que una puerta. Pero hay más, ya que su verdadero apellido Dürer deriva de la palabra alemana Tür, que significa puerta. Y por otro lado, el apellido de su padre, Adjós, en alemán antiguo se traduce como el hombre de la puerta o el portero.
La puerta no simboliza solamente la entrada, sino también el espacio que se esconde tras ella; el poder misterioso.Una entrada a un espacio en sentido metafórico. Sin duda, fue a través de los grabados donde el artista reflejó todo su genio. A este respecto, cabe destacar los del período correspondiente a 1513-1514: El Caballero, la muerte y el diablo, San Jerónimo en su estudio y Melancolia I, su obra cumbre. Curiosamente, las tres obras comparten el mismo protagonista: un perro. Simbólicamente, el perro representa, sobre todo, la fideladad y la vigilancia y no es de extrañas que se le considere el guardián de la puerta.
Autorretrato

Otra de las obras que despierta el interés de cualquier cazador de misterios es su propio Autorretrato. Realizado en el año 1500 con pintura al óleo sobre panel de madera, se representa a sí mismo sosteniendo una flor de cardo en su mano derecha. Algunos estudioso creen ver en este símbolo su pertenencia a la Orden de los Caballeros de San Andrés del Cardo. Esta orden, creada en 1314 por Robert Bruce (Robert I de Escocia), contaba entre sus miembros con varios centenares de Caballeros Templarios que habían huido a Escocia, a raíz de la persecución desatada contra ellos por parte del rey de Francia, Felipe el Hermoso y el Papa Clemente V.
Alberto Durero dedicó los últimos años de su vidaa los aspectos más científicos y teóricos del arte: Tratado sobre la mesuración con compases y regla en líneas, planos y cuerpos enteros, Tratado sobre las proporciones humanas e Instrucciones sobre la fortificación de las ciudades, castillos y pueblos. Algunos nos preguntamos sino aprovechó sus estancias en Italia para intercambiar información sobre las fortificaciones con su buen amigo Leonardo Da Vinci.
Murió el 6 de abril de 1528 a la edad de 57 años, y fue enterrado en el cementerio de San Juan de su ciudad natal. Su amigo de toda la vida, Willibald Pirckheimer fue el encargado de escribir su epitafio: "En memoria de Alberto Durero. Todo lo que en él había de mortal está enterrado bajo éste túmulo".

"LA MELANCOLÍA": UN TRATADO DE SIMBOLGÍA
Tenemos ante nosotros una de las obras de arte que más cantidad de interpretaciones ha suscitado, por gran cantidad de  buscadores de la parte oculta de la historia. Al márgen de su valor estético, el autor nos esconde una serie de enigmas que merecen ser desvelados. El propio artista en una nota manuscrita en el esbozo del grabado: "Las llaves representan el poder y la escarcela riquezas". A través de esta nota Durero nos invita a buscar los significados que se esconden más allá de la apreciación visual.
"La Melancolía"
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En la parte derecha del grabado, una mujer provista de grandes alas, sentada y pensativa, sostiene un compás en su mano derecha: La Melancolía, que simboliza ese estado típico del alquimista esperando con paciencia el éxito. Éxito que aparece representado a través del poliedro: La Piedra Filosofal. A su derecha, la rueda de molino sobre la que descansa el niño alado, nos habla de la operación de moler y separar: La Vía Seca. Por detrás de la piedra, una escalera de siete peldaños nos muestra la ascensión del sabio a través del Árbol Hermético. En la pared, detrás del niño, la balanza y el reloj de arena, que simbolizan El Equilibrio y el Tiempo. Justo por encima de la propia Melancolía, una campana que simboliza Un ascenso en la Jerarquía o la consecución de algo de Suma Importancia. Y por debajo de la campana, el cuadro mágico o Mesa de Júpiter, que representaría el sueño de La Melancolía; el logro definitivo de la Piedra Filosofal. 












1 comentario:

  1. Están,aquí, todas las claves del robo al Museo bostoniano de Isabella Stewart.

    Maso.

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