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José María Ibáñez.

martes, 26 de junio de 2012

EL MANA (ENERGÍA ESPIRITUAL) - EL MANÁ (ALIMENTO BÍBLICO)

RAÚL NÚNEZ


Moai Rojillo
(Foto: Archivo Raúl Núñez)
La historia de la Isla de Pascua no es una historia tradicional ni concreta, es simplemente un conglomerado de leyendas sazonadas con todo tipo de ingredientes y en este punto han colaborado quizás inconscientemente muchos europeos que llegaron en primera instancia al lugar. El padre Sebastián Englert, que llegó a la isla en el año 1917 y permaneció hasta su muerte en 1968, entre muchos otros, al tratar de dar explicaciones a una serie de lagunas y misterios de la isla solo sirvió para dar mayor cobertura y reafirmar los cientos de historias respecto al origen del pueblo pascuense; historias que se han ido copiando y traspasando de escrito en escrito, creando el mayor desbarajuste respecto al lugar.

El Padre Sebastián no dudaba en mencionar al mana, como una energía espiritual cuya utilización estaba en manos de los brujos y algunos elegidos de la isla, en respuesta trascendente a las consultas de como se trasladaban los moai (*) ¿Se movían los moai milagrosamente? Ciertamente la mayoría de los científicos convencionales no admiten este tipo de acontecimiento, aunque esta explicación tan trascendente respecto a este término mana, no cabe duda que los moai adquieren un sentido casi religioso e inexplicable.
Padre Sebastián Englert
(Foto: Archivo Raúl Núñez

Según algunas leyendas pascuenses los arikis (reyes), al igual que los faraones egipcios eran descendientes directos de Dios, por lo tanto compartían su poder divino. Cada ariki era capaz de fertilizar los campos con su mente, acercar los peces a la costa y hacer que las rocas fueran más livianas. Todas estas leyendas han motivado que la palabra levitación, más de alguna vez presente, y acompañe especulaciones al respecto del traslado de los moai. Sin embargo, no es patrimonio único de estas dos antiguas civilizaciones este pensamiento. Existe arraigado en el budismo tibetano, donde se comenta la utilización de una energía espiritual similar para mover grandes moles de piedras por parte de algunos monjes elegidos, y también los SS alemanes buscaron este tipo de energías experimentando en los hemisferios cerebrales de personal elegido, según palabras del propio escritor Miguel Serrano.

Esto respecto al Mana esta misteriosa fuerza espiritual, pero el vocablo Maná (con acento) como fuente de alimento bíblico. Veamos.

Según fuentes bíblicas llegados los israelitas al desierto de Sin; seis meses después de la salida de Egipto comenzaron a murmurar contra Moisés y a quejarse de que no tenían ni pan ni carne para comer. Entonces el Señor, por medio de Moisés y Aarón les prometió que haría llover pan del cielo. Este pan o alimento tenían ellos que recogerlo por los campos todos los días, excepto sábados y por eso el día anterior debían recoger doble porción. Las órdenes del Señor fueron transmitidas al pueblo por medio de manifestación de su gloria (Dt. VIII, 16).

Aquella misma tarde se cubrió el campo de codornices (Ex. XVI, 12), lo cual sucedió también otra vez más adelante. (Num XI, 31,32,33) cuando algunos disconformes israelitas, hastiados del maná, murmuraron de nuevo y desearon carne; entonces el Señor les envió codornices pero castigó con la muerte a los que se dejaron llevar de su concupiscencia. Al día siguiente de la predicción de Moisés apareció la tierra cubierta de una especie de rocío. Sorprendidos al verlo los israelitas preguntaban: "¿Man hu? ¿Qué es esto?", y Moisés les respondió: "Este es el pan que os manda Jahve para vuestro sustento". De la pregunta de los israelitas "Man hu" le quedó a aquel alimento el nombre de Maná.
(Foto: Archivo Raúl Núñez)

El maná ofrecía el aspecto de pequeñas escamas semejantes a la escarcha y blanco como ella; en su magnitud era como una semilla de coriandro, esto es, de unos cinco milímetros de diámetro (Exod. XVI, 4,15,31); por su transparencia y consistencia era semejante al bedelio (Núm XI, 7), especie de goma aromática de color rojizo, pero clara y transparente como la cera. El gusto del maná es comparado al de las tortas de miel (Exod. XVI, 31), y al de las tortas de aceite (Núm XI, 8).

ALGUNOS PENSAMIENTOS MODERNOS RESPECTO AL MANÁ BÍBLICO
Los racionalistas modernos, pretendiendo negar al maná todo su carácter milagroso, expresaron que éste no era otra cosa sino una especie de secreción de un arbusto llamado "Tamariz gallica" que llega a la altura de cinco o seis metros y nace en terrenos arenosos a lo largo de la ribera del Mar Mediterráneo y el Atlántico, desde la India hasta las Canarias. Una de sus variedades es el "Tamariz Mannifera", el cual, al influjo de la picadura de una cochinilla del "Cocus manniparus" segrega una especie de goma espesa y melosa que se licua a los rayos del sol y cae al suelo mezclándose con las hojas y el polvo. Los árabes la llaman "man", la recogen, la tamizan y así la conservan largo tiempo y la comen extendiéndola sobre el pan como si fuera miel, de cuyo aroma y gusto participa. Este maná puede guardarse durante meses y años.  

Otros estudiosos piensan que el maná provenía del llamado "Hedyssarum alhagí o alhagímaurorum", pequeño arbusto que se cubre en verano de hermosas flores rojas y por el mismo tiempo segrega una forma de granos amarillentos, una especie de sustancia gomosa y azucarada. Este arbusto y su goma son muy raros en la península del Sinaí y abundan más en Persia, donde la emplean en las confiterías en vez de azúcar.

Otros naturistas identifican un liquen de nombre "Lecanora esculenta o Sphaerothallia esculenta", el cual crece en las rocas áridas calcáreas y yesosas y como está poco adherido al suelo puede ser transportado por el viento a otras regiones y caer en ellas en forma de lluvia. Los tártaros lo llaman "pan terrestre", más los kurdos lo comen no solo sino mezclado con harina o con otros manjares, pues es de escaso valor nutritivo. También se puede encontrar en España, en el Norte de África, en Arabia y en el Asia menor una especie de trufa o criadilla de tierra recubierta por una piel oscura, pero compuesta por una sustancia homogénea blanca, llamada "terrecia leonas". Esta es comestible y comían de ellas las caravanas árabes durante meses enteros. Aparece en la superficie del suelo después de la lluvia, puede ser triturada y majada en el mortero se pudre con facilidad y tiene un sabor dulce pero se parece al del trigo.
El autor de este artículo (derecha) a
principios de los años 90 con el ex alcalde
de la Isla de Pascua Juan Rapahango
(Foto: Archivo Raúl Núñez)

Lógicamente que todas estas explicaciones racionales no concuerdan con los exegetas bíblicos oficiales, ya que tanto el "Tamarix", como el liquen, o la trufa no se produce ni se desarrolla con la regularidad y con la abundancia que era necesaria para alimentar aquellas multitudes de hijos de Israel que comieron durante años este extraño alimento de nombre Maná.

El lector que habrá leído con atención este escrito notará que la palabra Mana (sin acento) es cual nos referimos a la Isla de Pascua. La palabra Maná (con acento) es el alimento bíblico. En un trabajo futuro haremos un desglose fonético de esta curiosa palabra que es utilizada en muchas culturas, y su origen etimológico nos llevará a revisar ciertas hipótesis donde algunos autores creen que existe un concepto de similitud en su esencia, y que de alguna manera tienen un origen común desde sus orígenes fonéticos.

(*) Consultar más sobre las hipótesis del traslado de un moai en:
http://www.iiee.cl/r_rapa.html. 



1 comentario:

  1. En si el mana dices que es algo asi como el poder de los espiritus? o lo que se conoce como energia radiante?

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