LA REALIDAD OCULTA

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SEPARA LA REALIDAD DE LA FANTASÍA.
José María Ibáñez.

miércoles, 31 de diciembre de 2025

PAYASOS MERODEADORES

 José María Ibáñez

Foto: invdes.com.mx



La existencia de los llamados "payasos merodeadores" es tan real como la vida misma. No se trata de un antiguo mito, sino de un fenómeno social ocurrido recientemente. Se trata de una ola de avistamientos desencadenados principalmente en los Estados Unidos, Canadá y algunos países europeos entre los años 2016 2017, donde personas disfrazadas de payasos aparecían en lugares púbicos causando miedo, aunque en la inmensa mayoría de los casos no se contabilizó ningún delito grave.

El término de “payasos merodeadores” se popularizó en 2016, cuando en distintos estados de Norteamérica aparecieron personas disfrazadas de payasos en bosques, jardines, calles, plazas y cementerios, la mayoría de las veces portando objetos intimidadores como cuchillos falsos. El fenómeno se hizo viral en medios de comunicación y redes sociales, extendiéndose a países como el Reino Unido, Canadá, Francia y Suecia. Generó alarma pública, con padres preocupados, escuelas reforzando los servicios de seguridad y la policía en estado de alerta.

En Carolina del Sur, EE.UU., se denunciaron casos de payasos intentando atraer a niños hacía un bosque. Aunque nunca se confirmaron intentos reales de secuestro, la noticia se expandió rápidamente como un reguero de pólvora.

En el Reino Unido se produjeron múltiples arrestos de jóvenes disfrazados de payasos que se dedicaban a asustar a los transeúntes. En España también se registraron algunas imitaciones del fenómeno, especialmente a través de las redes sociales y durante Halloween.

Veamos algunos antecedentes populares. John Wayne Gacy, el asesino en serie estadounidense conocido como “Pogo el payaso”, en los años setenta contribuyó a la asociación del payaso con lo siniestro. Películas como “It”, adaptación de la novela de Stephen King y otras representaciones de payasos malvados reforzaron el miedo colectivo.

En cuanto a leyendas urbanas, el “payaso del cementerio” y otras historias previas ya habían alimentado la idea de la existencia de payasos aterradores. Tanto en Norteamérica como en Europa existen leyendas y fenómenos relacionados con payasos y cementerios, aunque se presentan en distintas formas. Por ejemplo, en Estados Unidos, se vinculan con el famoso Clown Motel, situado en Nevada, conocido como el motel más embrujado, decorado con cientos de figuras de payasos, se encuentra al lado de un antiguo cementerio de mineros que data de 1911. Los huéspedes cuentan haber sufrido experiencias paranormales; risas de madrugada, sombras en forma de payaso y sensaciones de estar siendo observados. Este lugar se ha convertido, por derecho propio, en un ícono del tanatoturismo estadounidense, mezclando la estética circense con el mundo de los muertos.

La historia real de los payasos merodeadores es más un fenómeno social y mediático, impulsado por cierto colectivo y la viralidad en las redes sociales. Aunque hubo casos de intimidación y detenciones, no existió una red organizada de payasos peligrosos, sino más bien de imitadores y bromistas que se aprovecharon del miedo cultural hacia esta figura. No fue un episodio de histeria colectiva, sino que tuvo un impacto directo en la cultura popular y en el marketing de la literatura y el cine de terror.

Un somero repaso a las hemerotecas nos plantea que el fenómeno de los payasos merodeadores ocurrió justo un años antes del estreno de la nueva adaptación cinematográfica de “It”, basada en la novela de Stephen King. La oleada de avistamientos hizo que el público ya asociara a los payasos con peligro y misterio, lo que generó un terreno fértil para el éxito de la película.

Por otro lado, campañas virales de la Warner Bros y New Line Cinema se aprovecharon del clima social. Los trailers y posters de “It” se centraron en la figura de “Pennywise”, potenciando el miedo colectivo que ya se había instalado. “It” se convirtió, en su momento, en la película de terror más taquillera de la historia, en parte porque el público estaba más que predispuesto a sentir miedo ante la figura del payaso.

Los payasos merodeadores se convirtieron en material viral a través de las redes sociales. Esto alimentó la estética del payaso siniestro en la cultura digital. Los disfraces de payasos terroríficos se dispararon en ventas y muchas tiendas reportaron un auge en las ventas de máscaras y trajes inspirados en “Pennywise” y los payasos merodeadores. La figura del payaso aterrador se reforzó en producciones posteriores, desde American Horros Story hasta videojuegos de terror.

Añadir que, históricamente, en algunos países del centro de Europa existía la tradición de contratar payasos o bufones para asistir a los funerales, con el fin de aligerar el dolor por la pérdida de un ser querido y recordar la alegría en vida del difunto. Aunque no es exactamente una leyenda de apariciones, sí que conecta con la figura del payaso con los cementerios.

En el continente europeo abundan los relatos protagonizados por seres fantásticos vinculados a los cementerios y a la muerte, como el jinete sin cabeza o las apariciones de espíritus vengativos. Aunque ni se trata de payasos, nos muestran como la vieja Europa ha tejido un imaginario fúnebre muy rico.


FUENTES CONSULTADAS:

*lasillarota.com

*culturacolectiva.com

*es.wikipedia.org

*elportaldelmiedo.net

*basadoenhechosreales.com.ar

 

 

martes, 23 de diciembre de 2025

MANSIÓN BELCOURT

 José María Ibáñez

Foto: medium.com


Esta joya arquitectónica de la Edad Dorada estadounidense, situada en Newport, Rhode Island, fue edificada entre 1881 y 1894 como residencia veraniega para Oliver Hazard Perry Belmont, banquero neoyorquino que heredó de su padre una inmensa fortuna. Su coste ascendió a tres millones de dólares de aquella época y participaron en su construcción trescientos obreros.

Recordemos que la Edad Dorada (Gilded Age), fue del período histórico que abarcó aproximadamente desde 1870 hasta 1900, justo después de finalizada la Guerra de Secesión y la Reconstrucción. Fue una etapa de crecimiento económico explosivo, grandes fortunas, innovación, pero también desigualdad extrema y tensiones sociales.

La mansión Belcourt fue diseñada por el arquitecto Richard Morris Hunt, considerado el decano de la arquitectura estadounidense, fue una figura clave en la introducción del estilo “Beaux Arts” en Estados Unidos y uno de los arquitectos favoritos de los magnates de la Edad Dorada, famoso por diseñar otras mansiones de Newport como The Breakers y Marble House. Inspirada en el pabellón de caza de Luís XIII, en Versalles, con influencias góticas, renacentistas, francesas, alemanas, inglesas e italianas.

Aunque contaba con cincuenta y dos habitaciones, solo una servía de dormitorio. El resto del primer piso estaba dedicado a caballerizas de lujo para los caballos de Belmont. En 1889, Belcourt fue la sede del primer desfile y carrera de automóviles de los Estados Unidos.

En 1886, Belmont regaló la mansión a su segunda esposa, Alva Vanderbilt, una mujer que no nació dentro de la élite, pero que la conquistó, desafió y finalmente la superó. Su vida mezcla ambición social, arquitectura monumental, escándalos públicos y un giro inesperado hacia el activismo feminista. Figura destacada del movimiento sufragista, renovó por completo la mansión para convertirla en un importante centro de reuniones sociales, celebrando fiestas y bailes con la élite de la época.

A lo largo del siglo XX, Belcourt pasó por distintos propietarios y usos, incluyendo intentos de convertirla en la sede permanente del Newport Jazz Festival en 1955. En años recientes, ha sido restaurada y renombrada como Belcourt of Newport, y actualmente está abierta al público como atracción histórica.

Pero la mansión Belcourt, no podría ser de otra manera, está rodeada de historias misteriosas, incluyendo actividad paranormal y objetos embrujados como las famosas "sillas malditas”. Se trata de dos sillas antiguas consideradas embrujadas, ya que se cree que tienen “espíritus pegadas a ellas”. La morada ha sido escenario de apariciones, ruidos inexplicables y cambios de temperatura bruscos y repentinos, especialmente por las noches. Se cuenta que quienes se sientan en ellas experimentan sensaciones extrañas: escalofríos, ansiedad o incluso visiones fugaces. Añadir, que estas sillas forman parte de la colección de antigüedades que se exhiben en el museo que actualmente funciona en la antigua mansión.

Se dice que hay al menos quince espíritus habitando la mansión, según testimonios de distintos investigadores de lo paranormal, y de algunos visitantes que afirman haber sentido presencias o visto moverse sombras por los pasillos.

El estilo arquitectónico gótico-renacentista de la mansión Belcourt, con sus largos y oscuros pasillos, sus vitrales y sus altos techos, contribuye, sin duda, a crear una atmósfera inquietante.

La mansión ha sido escenario de distintos programas especializados en enigmas y misterios, donde se relatan algunas de sus leyendas y de sus más que posibles sucesos extraños.


FUENTES CONSULTADAS:

*lostnewengland.com

*academia-lab.com

*www.guioteca.com

miércoles, 3 de diciembre de 2025

LA LEYENDA DE SAWNEY BEAN

 José María Ibáñez

Foto: nationalgeographic.com


Se trata de un personaje legendario de la Escocia del siglo XVI; supuestamente jefe de un clan caníbal. Las crónicas de antaño, relatan que él y su familia asesinaron y devoraron a cientos de viajeros, pero los historiadores están convencidos que el personaje realmente nunca existió y que, en realidad, se trata de un mito popular.

Por aquella época, el Reino Escocia era un territorio marcado por las luchas internas, la pobreza y, sobre todo, por las constantes tensiones con Inglaterra. Las zonas rurales aisladas estaban consideradas como lugares muy peligrosos, donde surgían constantemente bandidos y clanes que actuaban al margen de la ley. En este contexto, las andanzas de un clan oculto en remotas cuevas, atacando a viajeros y practicando el canibalismo, resultaba del todo verosímil.

Según la leyenda, Alexander “Sawney” Bean, nació en East Lothian, sureste de Escocia, al este de la ciudad de Edimburgo, en el siglo XVI. Se dice que formó un grupo de unos cincuenta miembros (su esposa, hijos y descendientes) que vivían en la costa; en el interior de una cueva totalmente aislada. Durante veinticinco años, emboscaron a viajeros, los asesinaron y practicaron con ellos canibalismo. Algunas versiones populares hablan de más de mil víctimas. Según la propia leyenda, fueron descubiertos cuando una de sus víctimas logró escapar y poner sobre aviso a las autoridades. El rey Jacobo VI ordenó una redada; capturaron a todos los miembros del clan que fueron ejecutados públicamente.

El desarrollo de esta historia, apareció publicada por primera vez en el Newgate Calendar, una de las colecciones, editadas durante los siglos XVIII y XIX, más famosas de las crónicas criminales de Inglaterra. Es decir, más de cien años después de la época en que supuestamente se desarrollaron los acontecimientos. Se trataba de relatos moralizantes sobre delitos, criminales notorios y ejecuciones públicas; originalmente vinculados con la prisión de Newgate. Una de las cárceles más famosas y temidas de la ciudad de Londres; en funcionamiento desde 1888 hasta 1902. Estaba situada en plena City londinense, en la esquina de Newgate Street y Old Bailey Street y durante más de siete siglos fue escenario de juicios, ejecuciones; todo ello aderezado por unas condiciones de vida deplorables.

Una inmensa mayoría de cronistas e historiadores creen que se trata de una historia inventada, que nunca existió tal personaje. Todo formaba parte de una leyenda propagandística inglesa contra Escocia, diseñada para mostrar públicamente a los escoceses como auténticos bárbaros. Digamos, en honor a la verdad, que no existe ningún documento judicial, crónica contemporánea, ni evidencia palpable que confirme la verdadera existencia de “Sawney Bean”, ni de su clan. Recordemos que el canibalismo se usaba en la época como recurso narrativo para demonizar a pueblos y clanes enemigos. Por este motivo, la leyenda encaja perfectamente en el imaginario popular.

Todo y así, la historia ha entrado de lleno a formar parte del folclore escocés y aún hoy en día se menciona en las rutas turísticas por la ciudad de Edimburgo. La historia inspiró obras literarias, baladas populares y, siglos después atrajo a Wes Craven para la dirección de la película de culto y de terror “The hills hace eyes” (Las colinas tienen ojos), trasladando el mito del clan caníbal escocés, hasta el desierto estadounidense de Nevada. Recordemos que, Wesley Earl Craven  (1939-2015) fue uno de los grandes maestros del cine de terror, creador de sagas icónicas como “Pesadilla en Elm Street” o “Scream”. Su estilo innovador redefinió el género, mezclando el horror sobrenatural, suspense psicológico y crítica social.

En definitiva, “Sawney Bean” es más un mito que una realidad, pero su leyenda ha perdurado hasta nuestros días como un símbolo del miedo a lo oculto y marginal. Es un claro ejemplo de cómo distintas historias de terror se construyen sobre rumores y propaganda y, más tarde, acaban integrándose en la cultura popular. 


FUENTES CONSULTADAS:

*Archivo de Historias Olvidadas.

*historianationalgeographic.com

*es.wikipedia.org.