José María Ibáñez
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Foto: Pinterest. |
Navegando por mi Archivo de Historias Olvidadas un extraño
suceso me llamó poderosamente la atención. El protagonista de esta historia es
James Tedford, un veterano ex combatiente de la Segunda Guerra Mundial nacido
alrededor de 1884 en el estado de Vermont, al noroeste de los Estados Unidos,
que se esfumó de la faz de la tierra de forma totalmente inexplicable.
De la poca información publicada en los medios de
comunicación de la época, sabemos que en 1940 vivía con su joven esposa de
veintiocho años, Pearl, en una vivienda alquilada en la pequeña población de
Fletcher, en el condado de Franklin. Al regresar a casa, una vez finalizada la
contienda mundial, su esposa había desaparecido; el domicilio familiar estaba vacío
y nadie sabía absolutamente nada de su paradero. Algunos vecinos declararon a
la policía haberla visto por última vez cuando, presuntamente, se dirigía de
compras a la capital del condado. Después nadie volvió a verla.
Nadie le hizo caso cuando denunció la desaparición de su
esposa. James tenía cincuenta y seis años y su esposa veintiocho, le doblaba la
edad, y la policía consideró que había huido aprovechando su estancia en el
frente. Malas lenguas susurraban que se trataba de una esposa infiel; no había
ningún misterio, simplemente le había abandonado, era como si se la hubiera
tragado la tierra. La policía cerró el expediente de la desaparición de su
esposa como “abandono de hogar”, sin más explicación.
Pero aquí no acaba la historia. Si extraña y misteriosa fue
la desaparición de la joven Pearl, su esposa, inquietante e inexplicable
resulta la de James Tedford. Tiremos del hilo de los acontecimientos. En
aquella época, y desde hacía dos años, el veterano ex combatiente residía en el
Hogar del Soldado de Bennington, en el estado de Vermont.
Aquella tarde del día 1 de diciembre de 1949, James regresaba
a su casa después de pasar unas semanas en compañía de unos familiares en St.
Albans, condado de Franklin, en el estado de Vermont. Por increíble que
parezca, se esfumó sin dejar rastro del interior del autobús en que viajaba.
Según los distintos testimonios recogidos por la policía
durante la investigación, Tedford fue visto por el resto de pasajeros y el
conductor ocupando su asiento, cómodamente dormido, cuando el autobús efectuó
la parada de rigor en la última estación antes de llegar a Bennington, final
del trayecto. Nadie lo vio bajarse, ni siquiera el conductor.
Solo su equipaje en el compartimento superior, y su
documentación y algunos objetos personales en su asiento, atestiguaban la
presencia del veterano ex combatiente en el vehículo. Nunca más se supo de él. Curiosamente,
el día de su desaparición, el 1 de diciembre de 1949, se cumplían tres años de
la desaparición de Pearl, su joven esposa.
Añadir que en la zona donde desapareció James Tedford, se han
documentado varios casos de desapariciones misteriosas. Dicen que forma parte
del llamado “Triángulo de Bennington”, del que hablaremos en un próximo
artículo.
Fuentes:
*Archivos de Historias Olvidadas.
*La Mano Negra,
*PressReader.com.
*supercurioso.com
Da mucho que pensar
ResponderEliminarLa verdad es que si. Gracias por seguirnos.
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