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José María Ibáñez.

viernes, 30 de marzo de 2012

0RFFYREUS Y LA RUEDA DEL DEMONIO

JOSÉ MARÍA IBÁÑEZ


En junio de 1980 el investigador ítalo-alemán Peter Kolosimo escribía: "El verdadero inventor del movimiento perpetuo es aquel que construye una máquina que cree energía sin depender de fuerzas externas". Se puede tomar en consideración al respecto, también, la exploración de la fuerza de la gravedad o del magnetismo terrestre pero, por lo que sabemos, nada de este tipo se ha realizado hasta ahora oficialmente, si se excluye el mecanismo que lleva el nombre de "Rueda de Orffyreus".
Orfyyreus
(Foto: orfyyre.com)

Johann Ernest Elías Bessler, nació en 1680 en Zittau, Sajonia. Se dice que buscó un seudónimo disponiendo el alfabeto en círculo y tomando las letras diametralmente opuestas a las de su apellido. De esta forma obtuvo el nombre de Orffyre, que latinizó en Orffyreus. Cursó estudios de medicina, teología y pintura antes de dedicarse por entero a la mecánica y crear sus "ruedas de movimiento perpetuo".

Su primera máquina fue expuesta públicamente en Gera, Turingia, en 1712; una rueda de madera hueca de unos dos metros de diámetro y 10,15 centímetros de espesor, sustentada por un eje horizontal sobre dos postes verticales en sus extremos. No solo seguía girando sola después de haber sido puesta en movimiento, sino que aumentaba la propia velocidad y podía levantar pesos de un kilo. Media docena de testigos oculares no llegaron a alcanzar un veredicto unánime: unos se admiraban, otros dudaban, y el propio inventor, al día siguiente de la exposición destruyó la máquina.

En 1715, en Merseburg, tuvo lugar la presentación de la segunda rueda. Poco después de haber sido examinada cuidadosamente, un comité de hombres eminentes declaró: "La rueda tiene la propiedad de moverse a derecha y a izquierda sin la intervención de fuerzas externas y levantar perpendicularmente una piedra de más de 31,5 kilos de peso".

"Rueda del Demonio" de Orfyyreus
(Foto: factumpoetica.org)
Un año después, Orffyreus, se traslada a Draschwitz, cerca de Leipzig, donde presenta su tercer artefacto de movimiento perpetuo. La exhibición de esta tercera máquina (3,7 metros de diámetro y 35 centímetros de grosor), llama poderosamente la atención del terrateniente del lugar: el príncipe Kart. Este, le ofrece alojamiento en el castillo ducal de Weissenstein, donde, para descartar cualquier tipo de fraude o manipulación, la máquina es introducida en una habitación sellada. Dos semanas más tarde la rueda continuaba girando. Según el estudioso británico Roupert Gould: "El 31 de octubre de 1717 se pidió a Orffyreus que transportase la rueda de la habitación donde había sido instalada a otra, siempre en el castillo de Weissenstein, donde no habían paredes contiguas y donde cada cual podía girarle alrededor por cualquier parte. El inventor estuvo de acuerdo. El 12 de noviembre el príncipe Kart, con algunos de sus funcionarios, examinó la rueda en su nueva sede y, después de haberla visto en libre y rápido movimiento, hizo cerrar las puertas, las ventanas y todos los otros accesos a la habitación, poniéndoles los sellos oficiales. El 26 de noviembre los mismos sellos fueron rotos y la estancia fue abierta. La rueda seguía girando como antes. La habitación fue cerrada de nuevo con las mismas precauciones. El 4 de enero de 1718 fue abierta de nuevo. Los sellos estaban intactos. La rueda giraba regularmente. El príncipe entregó un certificado a Orffyreus, fechado el 27 de mayo de 1718, declarando que las precauciones tomadas habían sido tales como para excluir la mínima sospecha de que la máquina fuese un fraude".

DE TODO UN POCO
George Biddell Ayri
(Foto:wikipedia.org)
Se sabe que muchos investigadores han trabajado para la realización del movimiento perpetuo, atiborrando de descripciones y diseños a los poderosos de todos los tiempos; a los estudiosos más insignes y a las más diversas entidades públicas y privadas. Como anécdota cabe señalar que en 1775, la Academia de Ciencias Francesas declaró que "ya no tomaría más en consideración los proyectos de este tipo". Porque, ciertamente, también se han descubierto algunos fraudes: "En 1813, Redhoeffer expuso, por ejemplo, en Nueva York, una máquina de movimiento perpetuo, pero después de un cuidadoso examen, se descubrió que estaba conectada, a través de un finísimo hilo, a una habitación contigua, donde un viejecito hacía girar continuamente una manivela". En 1830 George Biddell Ayri, (1801-1892) director de los observatorios de Cambridge y Greenwich, astrónomo, matemático y físico de excepción, al parecer, demostró que el movimiento perpetuo era totalmente imposible.

Pero nos queda por descubrir el misterio de la rueda de Orffyreus y de su creador. ¿Quién era? ¿Por qué dedicó toda su vida a un descubrimiento que murió con él? Según V. M. Brodianski: "Orfyyreus se nos aparece como una figura patética y, al mismo tiempo, exasperada, apasionada, vacilante, pero tenaz, tanto como para olvidar cualquier relación humana para perseguir una meta nunca alcanzada por otros".

La historia nos cuenta que años más tarde, en 1727, Orffyreus llegó a construir otra "Rueda del Demonio". Pero el secreto se lo llevó a la tumba a los sesenta y cinco años de edad. Este mismo año, una de sus sirvientas, Anne Rosine Mauerbergerin, declaraba que las ruedas de Orffyreus eran un fraude.

Y es que algunos finales suelen ser asombrosos, increíbles e inesperados.


MÁS INFORMACIÓN EN EL ARTÍCULO "LA RUEDA DEL DEMONIO" DE PETER KOLOSIMO, PUBLICADO EN LA REVISTA MUNDO DESCONOCIDO DEL MES DE JUNIO DE 1980.

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